ENISA alerta: más del 80% del phishing de 2025 ya fue asistido por IA

Gartner y ENISA sitúan el cibercrimen automatizado como riesgo estructural: la IA acelera el phishing, personaliza engaños y eleva la escala de los ataques.

20 de agosto de 2026 a las 07:07h
ENISA alerta: más del 80% del phishing de 2025 ya fue asistido por IA
ENISA alerta: más del 80% del phishing de 2025 ya fue asistido por IA

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El viejo mito del hacker genial y casi irrepetible empieza a quedarse corto. Gartner sitúa el cibercrimen automatizado entre los riesgos más perturbadores del presente y ENISA ya lo describe como un problema estructural para la Unión Europea, con más del 80% del phishing de 2025 asistido por inteligencia artificial.

La IA ya no mejora solo el engaño, también acelera toda la cadena del ataque

Rodrigo Jiménez del Val, manager de Ingeniería y Arquitectura de Ciberseguridad en CyberProof España, resume bien el cambio de escala cuando recuerda que Kevin Mitnick destacaba porque ese talento era raro y añade que la IA ha democratizado esa excepcionalidad.

"La diferencia no es sólo que los ataques sean “mejores” [...] Es que cambian en velocidad, escala y adaptabilidad. Los atacantes pueden automatizar reconocimiento, crear mensajes convincentes, analizar vulnerabilidades, adaptar malware y probar variaciones de ataque a una velocidad que desborda los ciclos tradicionales de defensa". - Rodrigo Jiménez del Val, manager de Ingeniería y Arquitectura de Ciberseguridad de CyberProof España

Ahí está la verdadera ruptura. Antes hacía falta tiempo para estudiar a una víctima, preparar un señuelo convincente y ajustar el ataque sobre la marcha. Ahora una misma operación puede reconocer el terreno, escribir el mensaje, probar variantes y corregirse casi al instante.

Guillermo Fernández, director de Ingeniería de Ventas para el Sur de Europa en WatchGuard Technologies, explica que los ataques clásicos seguían reglas previamente programadas, mientras que la IA permite analizar el entorno, aprender de los intentos fallidos y modificar la táctica con mucha más rapidez. El resultado, añade, mezcla la puntería de un ataque dirigido con la escala de una campaña masiva.

Más del 80% del phishing de 2025 fue asistido por inteligencia artificial, de acuerdo con ENISA.

El phishing pierde sus costuras cuando cada mensaje parece escrito para una sola persona

Benjamín Zamora, ingeniero preventa de Infinigate Iberia, pone el foco en un detalle muy cotidiano. Un correo fraudulento ya no necesita errores evidentes ni fórmulas torpes para delatarse, porque puede imitar el tono de una organización, adaptar el idioma y apoyarse en información pública del destinatario.

Eso cambia una intuición básica del usuario. Durante años mucha gente aprendió a desconfiar de los mensajes mal redactados o fuera de contexto, pero Zamora sostiene que la IA industrializa la personalización y reduce justo esa capacidad de identificar el engaño. Miles de variantes de mensajes, dominios, identidades o técnicas de evasión pueden aparecer en minutos.

Además, ese salto encaja con un patrón más amplio que ya apareció en campañas de phishing hiperpersonalizado, donde la velocidad de máquina deja atrás los ritmos manuales de muchas empresas.

Guillermo Fernández añade que la IA automatiza la investigación sobre la víctima y adapta los mensajes al idioma, al cargo y al contexto de cada persona. Un ataque masivo empieza a parecer una suma de ataques artesanales.

Los deepfakes y los agentes autónomos llevan el fraude fuera del correo

No todo termina en un mensaje.

Ignazio Franzoni, director de Ingeniería de Soluciones en Netskope, advierte de que la suplantación de identidad gana realismo con los deepfakes, sobre todo en fraudes que afectan a ejecutivos, equipos financieros, proveedores o terceros de confianza. Cuando la voz, la cara o el contexto parecen creíbles, la verificación informal pierde valor.

Franzoni añade que los agentes autónomos pueden llamar a API, interactuar con herramientas, recuperar datos, escribir en sistemas y automatizar flujos de trabajo. Si un agente queda comprometido o parte de una configuración incorrecta, el problema deja de ser solo un engaño convincente y pasa a convertirse en una capacidad operativa dentro del propio entorno digital.

Javier del Álamo, ingeniero de sistemas en Exclusive Networks Iberia, lo formula con crudeza al combinar ambas piezas. Si los deepfakes engañan mejor y los agentes actúan más rápido, el fraude no solo persuade, también ejecuta.

Esa combinación ya encuentra paralelos en fraudes con voces clonadas, donde la falsificación deja de parecer un montaje rudimentario y entra en escenas muy corrientes de trabajo y confianza.

La defensa ya no puede limitarse a buscar malware

Elisabetta Villa, directora de Marketing de Producto de Ciberseguridad para EMEA en ReeVo, plantea una consecuencia incómoda pero directa. Si casi cualquier interacción puede falsificarse, la postura viable pasa por desconfiar por defecto y verificar antes de aceptar algo como auténtico.

Javier del Álamo sostiene que la protección ya no puede centrarse solo en bloquear malware. También debe cubrir identidades, comportamiento, contexto, protección del correo, seguridad, detección y respuesta, además del gobierno del uso de la propia IA.

Benjamín Zamora completa esa idea con una lista muy concreta de necesidades defensivas. Habla de detección y respuesta automatizadas, inteligencia de amenazas, correlación de eventos y visibilidad completa sobre endpoints, red, cloud e identidad.

La imagen final tiene algo de ironía. La misma tecnología que abarata y acelera el trabajo legítimo también abarata y acelera el fraude, y por eso ENISA ya no habla de una moda pasajera sino de un riesgo estructural para la UE publicado en julio, mientras el phishing asistido por IA superó el 80% en 2025.

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