El 20 de junio de 2024, un operativo militar en Tapalpa, Jalisco, puso al país frente a una escena que parecía sacada de una película de acción. Fuerzas del Ejército mexicano rodearon una finca, intercambiaron tiros con hombres armados y anunciaron horas después lo que muchos creían imposible la neutralización de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder indiscutible del Cartel Jalisco Nueva Generación. Apenas cayó la noticia, el silencio se rompió no solo con detonaciones en varias carreteras del occidente, sino con una avalancha de videos, audios, fotos y declaraciones que inundaron las redes sociales. Y entre todo ese ruido, una pregunta se repitió una y otra vez ¿qué es real?
El caos en tiempo real
En las primeras 48 horas tras el operativo, cientos de publicaciones falsas o no verificadas comenzaron a circular. Algunas mostraban incendios en aeropuertos, tomas de hoteles, enfrentamientos en plena ciudad. Otras, más elaboradas, presentaban aviones en llamas, pasajeros corriendo entre humo y gritos, o carteles con amenazas contra turistas extranjeros. Todo parecía apuntar a un colapso inminente. Pero la realidad, al menos en términos oficiales, era distinta. Las autoridades aseguraron que los aeropuertos de Puerto Vallarta y Guadalajara nunca fueron cerrados ni tomados por grupos armados. Sin embargo, las aerolíneas suspendieron vuelos. El miedo, aunque basado en ficción, tenía consecuencias reales.
El aeropuerto de Guadalajara se convirtió en epicentro simbólico del pánico. Videos sin contexto mostraban pasajeros corriendo, pero no se aclaraba si hubo detonaciones, amenazas o simplemente una alarma falsa. El observatorio señala que hasta ahora no es posible confirmar si esas personas huyeron por peligro real o por el efecto contagio del miedo colectivo. Lo que sí está documentado es que cuentas automatizadas, principalmente de ideología ultraconservadora, difundieron versiones alarmistas. Afirmaron, sin pruebas, que el cartel había invadido la terminal y tomado rehenes estadounidenses y canadienses. Algo que no sucedió.
La maquinaria de la desinformación
Detrás de esta tormenta digital, no había solo errores o malentendidos. El informe del Observatorio de Medios Digitales del Tecnológico de Monterrey revela un patrón claro la desinformación fue rápida, estratégica y masiva. En menos de dos días, se estima que entre 200 y 500 publicaciones falsas o no verificadas circularon en redes. Al menos 20 a 40 alcanzaron viralidad alta, con algunas superando las 50.000 reacciones, 100.000 visualizaciones y 10.000 compartidos. El alcance potencial de este contenido oscila entre tres y cinco millones de exposiciones.
Y no todo era video o texto. Circuló una imagen de un avión en llamas, presentada como si fuera del aeropuerto de Guadalajara. El problema era una creación de inteligencia artificial. Una marca de agua casi imperceptible en la esquina inferior revelaba su origen Gemini, el modelo de Google. Otro video en TikTok, etiquetado como "Momentos de terror en Puerto Vallarta", mostraba una ciudad envuelta en fuego. Pero también allí aparecía la marca de Gemini.
"No era posible saber si se trataba de grabaciones recientes vinculadas a reacciones violentas del crimen organizado en distintos puntos del país, o si correspondían a material de archivo reutilizado estratégicamente para amplificar la narrativa de la ola de violencia tras la captura del Mencho"
La velocidad de la desinformación superó a la de la verificación. Mientras las autoridades desmentían, los contenidos falsos ya estaban siendo compartidos por cientos de perfiles, muchos de ellos bots. Alberto Escobar, periodista especializado en desinformación, señala que "500 cuentas de bots amplificaron a tres perfiles que desinformaban sobre la violencia tras la muerte de El Mencho". Y uno de los efectos directos, según su análisis, fue la estampida en el aeropuerto de Guadalajara.
La política en la sombra
El caos no se quedó en México. Figuras de la ultraderecha estadounidense entraron en escena con declaraciones incendiarias. Laura Loomer, con casi dos millones de seguidores en X, afirmó que Estados Unidos había dirigido el operativo en Tapalpa y que el CJNG respondió asaltando el aeropuerto de Guadalajara. Escribió que turistas estadounidenses eran tomados como rehenes en carreteras y hoteles. Bernie Moreno, senador republicano por Ohio, aseguró que "narcoterroristas" estaban "cazando" ciudadanos estadounidenses en México, y prometió represalia "violenta y terminal" si algún estadounidense resultaba herido.
Estas declaraciones no pasaron desapercibidas. Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, intervino en Fox News para reforzar el mensaje "Instamos a todos los estadounidenses en México a que, por supuesto, cumplan con las directrices del Departamento de Estado... Y los carteles de la droga mexicanos saben que no deben poner un dedo sobre un solo estadounidense o pagarán severas consecuencias a manos de nuestro presidente".
Del otro lado de la frontera, las autoridades mexicanas intentaron contener la ola. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) aclaró que "no tiene reportes de que la integridad física de algún ciudadano extranjero haya sido afectada". La Embajada de México en Estados Unidos desmintió bulos en sus redes. Y la misión diplomática de EE UU en México reconoció la labor de las fuerzas de seguridad mexicanas y celebró la cooperación bilateral. Pero el daño, en términos de percepción, ya estaba hecho.
Verdad, miedo y poder
¿Por qué tanta desinformación alrededor de un hecho tan concreto? Porque en contextos de alta tensión, la información se vuelve un arma. Y en este caso, sirvió para múltiples propósitos desestabilizar, politizar, ganar audiencia, alimentar narrativas preexistentes sobre el fracaso del Estado mexicano. Surgieron teorías como que El Mencho no había muerto, que estaba hospitalizado, que su captura estaba vinculada con la del expresidente venezolano Nicolás Maduro, o incluso que el Gobierno lo había asesinado para evitar su extradición a EE UU y que revelara "secretos de Estado". Las dos últimas alcanzaron más de 100.000 interacciones en X.
El informe concluye con una advertencia clara "El caso del abatimiento del Mencho evidencia la velocidad con la que la información, y la desinformación, puede circular en contextos de alta sensibilidad pública". Y añade un llamado urgente la ciudadanía debe adoptar una actitud crítica. Verificar fuentes. Contrastar con medios confiables. No compartir lo que no se ha confirmado. Porque en la era de la hiperconexión, el miedo no necesita armas para propagarse basta con un video, un tweet, un rumor.
La violencia del cartel existe. Los bloqueos en carreteras, los enfrentamientos, los incendios, son reales en varios estados. Pero la desinformación que los rodeó tuvo un alcance tan grande como el propio miedo. Y eso, quizás, sea lo más peligroso no saber distinguir entre lo que arde en el suelo y lo que arde en la pantalla.