Eric Schmidt ve la IA como inevitable, pero la mitad de los jóvenes en EE. UU. la mira con más miedo que entusiasmo

Un estudio señala que cerca de la mitad de los jóvenes estadounidenses están más preocupados que emocionados por la IA, mientras Eric Schmidt y Jensen Huang defienden que marcará todos los empleos y que la clave será saber usarla mejor.

22 de mayo de 2026 a las 07:41h
Eric Schmidt ve la IA como inevitable, pero la mitad de los jóvenes en EE. UU. la mira con más miedo que entusiasmo
Eric Schmidt ve la IA como inevitable, pero la mitad de los jóvenes en EE. UU. la mira con más miedo que entusiasmo

Hay una escena que resume bien el momento. Eric Schmidt, exCEO de Google, habló ante 10.000 estudiantes en la Universidad de Arizona sobre una transformación tecnológica que, a su juicio, será más grande, más rápida y de mayor impacto que las anteriores. Buena parte del público joven escucha ese mensaje con una mezcla menos épica y más terrenal.

Porque el entusiasmo por la inteligencia artificial no está llegando a todas partes con la misma música.

Un estudio reciente indica que alrededor de la mitad de los jóvenes estadounidenses están más preocupados que emocionados por el aumento de la IA en la vida diaria. Ese malestar no nace en abstracto. También aparece en un mercado laboral donde jóvenes con grado universitario han sido rechazados en puestos de empresas como Target, Wal-Mart o McDonalds.

Eric Schmidt pidió a los estudiantes que no den el futuro por escrito

Schmidt puso palabras a ese temor generacional al describir un clima de ansiedad ante empleos que se evaporan, un planeta que se deteriora y una política fracturada. Su argumento giró sobre una idea sencilla y muy disputada en los campus. Hablar del futuro como si ya estuviera decidido equivale, dijo, a renunciar a la capacidad de actuar.

"Hay un miedo. Hay un miedo en su generación de que el futuro ya haya sido escrito. De que las máquinas ya vienen. De que los empleos se están evaporando. De que el clima se está destruyendo. De que la política está fracturada. Y de que están heredando un desastre que ustedes no crearon." - Eric Schmidt, exCEO de Google

Después llevó esa discusión a un terreno práctico y casi biográfico. Sostuvo que el futuro no cae del cielo, sino que se construye en laboratorios, dormitorios universitarios, empresas emergentes, aulas y legislaturas. Para rematar, lanzó una advertencia directa. Escojáis el camino que escojáis, la IA va a formar parte de él.

Schmidt incluso reformuló la pregunta central del debate. Para él, ya no se trata de si la inteligencia artificial dará forma al mundo, sino de quién participará en esa construcción.

Los abucheos muestran que la promesa tecnológica ya no convence por sí sola

Sin embargo, el clima en las universidades no siempre acompaña ese discurso. Gloria Caulfield, vicepresidenta de Alianzas Estratégicas para Tavistock y directora ejecutiva del Instituto Lake Nona, fue abucheada en la Universidad Florida Central al comparar la inteligencia artificial con la Revolución Industrial.

Algo parecido ocurrió en Calarts, donde el presidente de la universidad recibió abucheos de los graduados al elogiar la inteligencia artificial. La reacción importa porque rompe una imagen muy repetida durante años. La de una juventud automáticamente alineada con cualquier novedad digital.

En diciembre pasado, además, la revista Time eligió a los arquitectos de la inteligencia artificial como persona del año para 2025. Ese reconocimiento cultural convive así con una respuesta mucho más áspera en auditorios y ceremonias, una brecha que explica por qué el debate ya no cabe en un simple aplauso.

Jensen Huang defendió que usar la IA marcará la diferencia

Desde otro extremo del sector, Jensen Huang, CEO de Nvidia, ofreció un mensaje de confianza ante estudiantes de la Universidad Carnegie Mellon. Dijo que no hay mejor momento para comenzar a trabajar en el trabajo de su vida y defendió que la IA funciona como una red positiva para la humanidad porque abre oportunidades para los jóvenes.

"No es probable que la IA te reemplace, pero alguien que use la IA mejor que tú sí podría hacerlo." - Jensen Huang, CEO de Nvidia

La frase condensa una idea que resulta incómoda precisamente porque no promete refugio. Huang también afirmó que la IA creará muchos nuevos empleos y nuevas industrias. Aun así, su advertencia desplaza la discusión desde la máquina hacia la competencia entre personas.

Vista desde un aula universitaria, esa diferencia pesa mucho. No habla solo de aprender una herramienta, sino de la posibilidad de quedar atrás incluso antes de entrar al mercado laboral, justo cuando algunos titulados ya chocan con rechazos en cadenas de gran consumo y restauración.

Ahí está la tensión de fondo. Mientras figuras como Schmidt y Huang presentan la inteligencia artificial como una tecnología que atravesará cada profesión, cada aula, cada hospital y cada laboratorio, alrededor de la mitad de los jóvenes estadounidenses dice sentir más preocupación que entusiasmo ante su avance cotidiano.

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