Washington ha convertido el pasaporte en una llave para usar inteligencia artificial.
El viernes 13 de junio, el Gobierno de Estados Unidos ordenó a Anthropic bloquear Fable 5 y Mythos 5 para cualquier persona que no sea ciudadana estadounidense. La medida entró en vigor de inmediato al amparo de la ley de control de exportaciones.
No se trata de una restricción localizada dentro del país. La orden obliga a Anthropic a pedir licencias para que personas extranjeras accedan a esos modelos en cualquier parte del mundo, porque Washington los considera un riesgo inaceptable para la seguridad nacional.
Anthropic apagó dos modelos justo cuando quería salir a Bolsa
Anthropic desactivó ambos sistemas y reaccionó con un mensaje breve que revela hasta qué punto la decisión pilló a la empresa a contrapié.
"Creemos que se trata de un malentendido y estamos trabajando para restaurar el servicio lo antes posible". - Anthropic
La escena resulta más áspera por el momento elegido. La compañía había anunciado recientemente su salida a Bolsa, de modo que el bloqueo no afecta solo a un producto, sino también a la imagen de control que una empresa intenta proyectar cuando se prepara para abrirse al mercado.
Mythos ya estaba en el centro del debate por su capacidad ofensiva
Alex Stamos, exjefe de seguridad de Facebook y actual responsable de la firma de ciberseguridad para defensa SentinelOne, explicó en una carta firmada por un centenar de especialistas de alto nivel por qué Mythos había levantado tantas alarmas. En ese texto sostuvo que el modelo es muy bueno encontrando vulnerabilidades y explotándolas, aunque subrayó que no es el único con esas capacidades.
Ahí aparece una de las contradicciones más incómodas del caso. Si Mythos no está solo en ese terreno, el bloqueo selectivo de dos modelos de Anthropic suena menos a excepción técnica que a movimiento político en un sector donde la línea entre defensa, negocio y control estratégico cada vez es más fina.
Stamos también dejó otro detalle nada menor al hablar de Fable. Según escribió, esa versión incorporó protecciones tan agresivas que han sido objeto de hilaridad dentro de la comunidad de ciberseguridad.
Ese contraste condensa el problema. Un modelo preocupa por lo que sabe hacer y el otro despierta burlas por todo lo que le impiden hacer.
El choque también expone la relación cada vez más tensa con el Pentágono
Desde hace meses, el Departamento de Defensa de Estados Unidos presiona para que las empresas retiren restricciones de uso. Entre esas barreras figuran dos límites muy concretos, impedir que sus sistemas sirvan para seleccionar y matar personas de manera autónoma y evitar el espionaje masivo de ciudadanos estadounidenses.
Darío Amodei, jefe de Anthropic, ya había quedado bajo foco en 2026 por el uso del miedo como estrategia de marketing. Yann LeCun respondió a esa deriva con una frase breve y afilada, una de esas que no necesitan muchas líneas para hacer daño, y dijo que uno recoge lo que siembra.
Visto así, el bloqueo llega en un momento en que Anthropic estaba intentando defender límites éticos mientras una parte del aparato de defensa empujaba en la dirección contraria. En ese clima, la frontera entre seguridad nacional y presión para moldear el comportamiento de las empresas parece mucho menos nítida de lo que sugieren los comunicados oficiales.
Europa respondió con soberanía tecnológica y Francia ya eligió Linux
Mientras Washington endurece el acceso a ciertos modelos, Bruselas avanza con una estrategia de soberanía tecnológica para recortar dependencias en nube, inteligencia artificial, chips y software. No es una discusión abstracta cuando el acceso a una herramienta puede quedar limitado por nacionalidad de un día para otro.
Francia ya ha dado un paso visible en esa misma dirección. El país ha aprobado por decreto ley su migración a Linux, un gesto que encaja con esa búsqueda de mayor control sobre la infraestructura digital y que recuerda que la autonomía tecnológica también se juega en capas menos vistosas que los grandes modelos de IA.
Al final, la tensión no está solo en Fable 5 y Mythos 5, sino en el hecho de que una potencia pueda cerrar el acceso mundial a dos modelos mientras Europa intenta reducir su dependencia de nube, chips y software ajenos, y Francia ya cambia de sistema operativo por decreto.