Europa estudia vetar redes a menores de 13 años mientras Australia admite que el 85% sigue dentro

La Comisión Europea baraja restringir redes y servicios digitales a menores con prohibición total hasta los 13 años. El debate llega marcado por el fracaso australiano, donde el 85% de adolescentes encuestados sigue usando estas plataformas.

16 de julio de 2026 a las 14:40h
Europa estudia vetar redes a menores de 13 años mientras Australia admite que el 85% sigue dentro
Europa estudia vetar redes a menores de 13 años mientras Australia admite que el 85% sigue dentro

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Europa quiere poner una barrera de edad a las redes sociales, pero el espejo australiano complica cualquier entusiasmo rápido.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, anunció que la Unión Europea estudia restringir el uso de redes sociales y servicios digitales a los jóvenes con prohibición total hasta los 13 años y apertura gradual hasta los 18. La Comisión Europea, de hecho, no tomará decisiones concretas hasta después del verano.

La idea parece sencilla sobre el papel y mucho menos dócil cuando toca llevarla a la vida diaria de millones de familias.

Australia ya prohibió y los menores siguieron entrando

Desde diciembre del año pasado, Australia prohíbe el uso de redes sociales a los menores de 16 años. Sin embargo, un estudio de la Universidad de Newcastle indica que el 85% de los adolescentes encuestados sigue usando esas plataformas pese a la prohibición.

Ahí aparece la primera grieta del debate europeo. Si una norma nace para alejar a los menores y la inmensa mayoría continúa dentro, la discusión deja de ser solo jurídica y pasa a medir la distancia entre la ley y lo que ocurre en una pantalla encendida en casa.

Maralyn Parker entra en ese punto de fricción.

"La prohibición de las redes sociales en Australia es un fracaso absoluto y toda esta dureza no ha mantenido a los niños alejados de las redes sociales". - Maralyn Parker

Anthony Albanese, primer ministro de Australia, ya ha prometido reformar la norma. No es un detalle menor, porque retrata una ley que todavía intenta probar si puede cumplirse antes incluso de demostrar que funciona.

Bruselas aprieta a Meta mientras discute la edad

La semana pasada, la Comisión Europea exigió a Meta cambios en el algoritmo de Instagram y Facebook por considerarlos adictivos. Esa presión sobre el diseño de las plataformas convive ahora con otra pregunta más incómoda, quién debe cargar con la responsabilidad de impedir la entrada de los menores.

Jan Wildeboer lo formula como una objeción política y práctica a la vez.

"La verificación de edad para menores en Internet es solo una forma de decir ‘liberemos a las grandes tecnológicas de la costosa responsabilidad de cumplir la ley socializando la responsabilidad a los padres’". - Jan Wildeboer

En otras palabras, la verificación de edad no solo discute cuántos años tiene un usuario. También decide si el peso de vigilar recaerá sobre las plataformas que diseñan algoritmos de enganche o sobre padres y tutores que llegan tarde a un sistema pensado para captar atención.

El problema no acaba en los adolescentes ni en el tiempo de uso

Isabel Lang, experta alemana en extremismo en línea, advierte de que los estudios sobre radicalización en redes tienden a concentrarse en los individuos más jóvenes. A la vez, recuerda que la radicalización de personas de mediana edad y mayores pasa inadvertida pese a su participación en casi todos los movimientos extremistas.

Esa observación rompe una simplificación muy extendida. Limitar redes a menores puede responder a un problema concreto, pero no alcanza por sí sola a un entorno donde también operan adultos que difunden, organizan y normalizan discursos extremos, como mostró el movimiento neomonárquico alemán desmantelado por la policía en 2022, encabezado por el príncipe Heinrich XIII de Reuss y acusado de planear un golpe de Estado.

La escala del daño también cambió con la inteligencia artificial

No hablamos solo de tiempo de pantalla.

A través de la inteligencia artificial Grok de la red X se calcula que se crean 10.000 millones de imágenes pornográficas al mes. Esa cifra coloca el debate sobre menores y servicios digitales en un terreno mucho más áspero, porque ya no trata únicamente de adicción o distracción, sino de exposición masiva a contenidos cuya producción se ha abaratado hasta extremos difíciles de imaginar hace pocos años.

En ese cruce entre control de edad, diseño adictivo y circulación industrial de contenido sexual encaja también la detección automática de menores, igual que encajan las dudas sobre la verificación de edad cuando la norma depende más de la puerta de entrada que del comportamiento de las plataformas.

Europa, por tanto, llega al debate con un calendario abierto y con un precedente incómodo delante. Australia prohibió en diciembre, el 85% de los adolescentes encuestados siguió usando redes sociales y ahora el mismo país ya habla de reformar la norma.

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