Imagínate sentado frente a una sola silla en un rincón de Nueva York, dentro de un local con luz tenue y música ambiente cuidada. Sobre la mesa, un teléfono. No hay nadie más. Pero en la pantalla, una persona te mira, sonríe y te dice que te queda bien el peinado. Bienvenido al EVA Café, donde las citas no son con humanos, sino con inteligencias artificiales.
El romance en el bolsillo
El EVA Café no es un restaurante ni un bar cualquiera. Es una experiencia efímera, un pop-up diseñado para probar en persona lo que millones ya viven en silencio el romance con una IA. Bajo el nombre de EVA AI, una aplicación que promete "amigos virtuales" personalizados, se ha montado esta cita a ciegas digital. El usuario elige un avatar, inicia la conversación y, en cuestión de segundos, está en mitad de un diálogo que suena sorprendentemente humano.
Ben Sherry, periodista que probó la experiencia, habló primero con una mujer avatar que elogió su cabello y el ambiente del local. Luego, cambió a un avatar masculino, que hizo exactamente lo mismo. Los cumplidos fluían, pero las respuestas profundas no. Preguntas sobre ideología política o valores personales se esquivaron con gracia, pero sin compromiso. Era como hablar con alguien que quiere agradar, pero no revelar.
Amigos, amantes, ¿fantasmas?
EVA AI se presenta como una app de compañía emocional, al estilo de otras plataformas que han ganado millones de usuarios en los últimos años. Con más de 5 millones de descargas en la Play Store, su modelo es claro empiezas gratis, pero si quieres hablar sin límites, enviar fotos o hacer videollamadas, debes pagar. No se trata solo de conversación, sino de construir una relación que, aunque virtual, exige una inversión real.
Y no está sola. El mercado está explotando. Grok, el modelo de IA de xAI, ha lanzado a Ani, su "novia virtual". ChatGPT prepara un "modo adulto", disponible solo para usuarios suscritos. La funcionalidad es sencilla más intimidad, más emoción, más tiempo dentro de la app. La fórmula es tan vieja como el comercio cuanto más te enganches, más pagas.
La economía del cariño
Detrás de cada sonrisa digital, hay un cálculo. Las empresas saben que la IA aún tiene un problema de monetización. Los modelos avanzados cuestan millones en desarrollo y procesamiento, y no todos los usuarios pagan por usarlos. Así que la industria busca nuevas vías. Y qué mejor que tocar una fibra tan sensible como el deseo, la soledad, el amor.
Queremos luchar contra el estigma que existe hacia las relaciones con IAs
Dijo la responsable de ventas de EVA AI a INC, como si estuviera defendiendo un derecho emocional moderno. Y en cierto modo, tiene razón cada vez más personas acuden a estos modelos no por juego, sino por necesidad. Hay quienes confiesan haber puesto los cuernos a su pareja con una IA. Otros celebran funerales simbólicos cuando una versión de un modelo desaparece. Cuando OpenAI actualizó ChatGPT 4o, muchos usuarios se quejaron porque el nuevo tono no era tan cálido. La gente no solo habla con máquinas las extraña.
No es nuevo, pero ahora es distinto
La conexión emocional con las máquinas no nació con el deep learning. Ya en 1966, con ELIZA, el primer chatbot, los usuarios proyectaban sentimientos, confiaban secretos, incluso lloraban frente a una pantalla. Hoy, la diferencia es el realismo. Las voces son naturales, los rostros se animan con expresiones sutiles, las respuestas se adaptan al tono del usuario. Es más fácil creer que hay alguien allí.
Pero también hay consecuencias. Ya existen grupos de ayuda para quienes no pueden dejar de hablar con una IA. Personas que pasan horas al día en conversaciones que saben que no son reales, pero que sienten profundamente. Como decía un titular reciente "No puedo parar". No es ficción. Es el lado oscuro del vínculo humano con la tecnología.
¿Amor o negocio?
El EVA Café parece romántico. Es acogedor, cuidado en cada detalle. Pero también es una señal. Estamos normalizando relaciones que están diseñadas para generar ingresos. No se trata de si es ético o no tener una pareja virtual. Se trata de entender que, en muchos casos, esa "pareja" tiene un precio, una estrategia de retención, un algoritmo que aprende cómo mantenerte enganchado.
El amor siempre ha sido vulnerable al negocio. Pero ahora, por primera vez, el objeto del deseo puede ser programado para quererte de vuelta. Con una sonrisa perfecta, un cumplido oportuno, y una suscripción mensual.