Gafas inteligentes sin cámara: Even Realities responde al temor a ser grabado en la calle

Un caso en Londres reabre el debate sobre grabaciones sin consentimiento: un creador subió un vídeo de una mujer, pidió dinero para borrarlo y la plataforma lo eliminó por acoso.

16 de mayo de 2026 a las 18:53h
Gafas inteligentes sin cámara: Even Realities responde al temor a ser grabado en la calle
Gafas inteligentes sin cámara: Even Realities responde al temor a ser grabado en la calle

Alice caminaba hacia un centro comercial en Londres cuando se sintió observada. No llevaba teléfono y ninguna lente apuntaba directamente a su rostro, pero alguien la estaba filmando.

La mujer, cuyo nombre es ficticio para proteger su identidad, declaró que no tenía una cámara apuntando directamente a su cara. Sin embargo, el creador de contenido que capturó las imágenes publicó el vídeo en redes sociales sin su permiso.

El creador exigió dinero para borrar el vídeo

Tras la publicación, el autor del material solicitó un pago a cambio de retirar la grabación. Argumentaba que su conducta se ajustaba a las normas de la plataforma digital donde había subido el contenido.

La compañía eliminó la publicación original tras recibir la denuncia. El vídeo reapareció poco después en otra cuenta, que también fue clausurada por infringir las reglas contra el acoso y la intimidación.

Este incidente no es un hecho aislado. Se han documentado casos similares donde hombres se acercan a mujeres en la vía pública para pedirles el teléfono o iniciar conversaciones forzadas.

El objetivo final suele ser publicar esas interacciones en internet. Dos mujeres más han reportado situaciones idénticas, convirtiéndose en objeto de contenido viral sin haber dado su consentimiento.

La tecnología facilita la grabación encubierta

La irrupción de dispositivos wearables ha complicado aún más la detección de estas intrusiones. Las autoridades de Valencia mantienen una alerta activa por el uso de gafas con inteligencia artificial para copiar en exámenes.

Estos mismos dispositivos sirven para capturar imágenes en la calle. Las gafas Ray-Ban Meta incluyen un indicador LED que debería iluminarse durante la grabación, avisando a los terceros.

Ese sistema de aviso tiene fallos graves. El indicador puede ser modificado técnicamente y muchos usuarios desconocen su función o no logran identificarlo a simple vista en plena calle.

La sensación de vigilancia constante genera una tensión social palpable. En Barcelona, un hombre fue detenido recientemente tras grabar a cientos de mujeres sin su conocimiento.

La policía le imputó un delito contra la intimidad. La escala de sus acciones demuestra cómo la facilidad técnica para registrar lo cotidiano choca frontalmente con el derecho a la privacidad.

El mercado responde con hardware sin cámaras

Ante la desconfianza creciente, algunas empresas buscan diferenciar sus productos mediante la ausencia de capacidades de registro. La compañía Even Realities ha presentado unas gafas inteligentes que carecen de cámara.

Su principal argumento de venta es precisamente esa limitación técnica. Al eliminar la posibilidad de grabar, intentan ofrecer una experiencia de realidad aumentada que respete la intimidad del entorno.

La demanda de privacidad choca con la arquitectura actual de las redes. Los algoritmos premian la exposición constante y la captura de cada instante, incluso si ese instante pertenece a quien no quiso ser filmado.

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