La inteligencia artificial ha iniciado una ola de despidos en las grandes corporaciones, pero los números revelan una estrategia miope. Un estudio reciente de Gartner encuestó a 350 líderes empresariales de organizaciones globales y el dato es contundente: el 80 % informó de una reducción de plantilla como consecuencia directa de sus iniciativas tecnológicas.
En los casos más agresivos, la tijera llegó a cortar hasta un 20 % de la fuerza laboral. La lógica aparente sugiere que sustituir humanos por algoritmos mejora la cuenta de resultados, pero la realidad financiera cuenta otra historia muy distinta.
Los recortes no garantizan el retorno de la inversión
Helen Poitevin, vicepresidenta distinguida y analista de Gartner, desmonta la ecuación simple entre menos empleados y más beneficios. Afirma que «no existe conexión ni correlación entre quienes están logrando un retorno de la inversión (ROI) y los despidos».
«La reducción de plantilla no es la mejor métrica para medir el ROI» - Helen Poitevin, vicepresidenta distinguida y analista de Gartner
Poitevin sostiene que indicadores como los ingresos, el crecimiento sostenido y la velocidad para llevar productos al mercado resultan mucho más eficaces para evaluar el éxito real. Las empresas que obsesionan su mirada exclusivamente en el headcount tienden a comportarse como rezagados estratégicos.
Este enfoque cortoplacista puede resultar muy perjudicial en un sentido más amplio. De hecho, varias organizaciones que ejecutaron recortes severos se vieron obligadas a volver a contratar personal poco después, reconociendo implícitamente que habían eliminado capacidad operativa crítica.
La automatización transforma seis millones de empleos
Entre 2023 y 2029, se automatizarán aproximadamente 6 millones de puestos de trabajo en todo el mundo. Aunque la cifra impone respeto, representa una fracción mínima dentro del universo laboral global, compuesto por cerca de 2.000 millones de puestos disponibles.
Lejos de provocar un apocalipsis laboral, la tecnología está desatando lo que Poitevin define como caos operativo, modificando radicalmente la cotidianeidad del trabajo. Alrededor de 32 millones de trabajadores verán transformadas sus funciones cada año debido a la introducción de la IA y la automatización inteligente.
El mercado experimentará un efecto rebote. Se espera que el despliegue tecnológico genere una nueva demanda de mano de obra durante 2027 y 2028 que compensará los recortes relacionados con la IA del año siguiente.
Nuevos roles emergen para gestionar el cambio
Para 2029, el número de puestos creados por la inteligencia artificial superará a los que se pierdan. Este crecimiento no solo implicará la aparición de nuevas vacantes, sino también una mayor demanda de roles existentes adaptados al contexto digital.
- Gestión del cambio organizativo.
- Transformación empresarial estratégica.
- Despliegue técnico de sistemas de IA.
- Gestión operativa de herramientas inteligentes.
La industria requiere perfiles capaces de navegar la transición, no solo técnicos que programen los modelos. La verdadera ventaja competitiva residirá en cómo las empresas integran estas herramientas sin romper su tejido humano.
El saldo final entre 2023 y 2029 dejará más plazas creadas que destruidas.