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Google empezó a retirar el Asistente de Android el 4 de septiembre y Gemini ocupa ya ese lugar.
El cambio no consiste solo en sustituir un icono por otro. En la app de Gemini, la función de guardar actividad queda activada por defecto para mayores de 18 años, de modo que el relevo del asistente llega acompañado de un sistema de memoria que muchos usuarios no verán hasta entrar en los ajustes.
Gemini guarda más de lo que parece a primera vista
No habla solo de preguntas escritas. El registro incluye las indicaciones, las transcripciones de las conversaciones de Gemini Live, la ubicación aproximada del dispositivo y también el uso del producto.
Google lo explica de forma directa en sus páginas de ayuda. “Si tiene 18 años o más, la función ‘Guardar actividad’ está activada de forma predeterminada”.
Esa actividad no permanece indefinidamente, pero tampoco desaparece enseguida. Google la elimina de forma automática a los 18 meses, aunque el usuario puede rebajar ese plazo a tres meses, ampliarlo a 36 o desactivar la eliminación automática.
Hay una diferencia importante entre borrar y dejar de guardar. Si el historial está desactivado, Google todavía conserva las conversaciones durante 72 horas para responder, procesar comentarios y proteger sus servicios.
Desactivar el historial también recorta funciones
Ahí aparece una de las tensiones más claras del cambio. Apagar el historial hace que la aplicación olvide los chats anteriores y además deja fuera servicios conectados como Google Workspace.
En algunas regiones, el paso desde el antiguo asistente hacia Gemini permite trasladar hasta 90 días de historial de solicitudes de comunicaciones guardadas. Ese trasvase va a la actividad de las aplicaciones de Gemini, lo que convierte la mudanza en algo más profundo que un simple cambio de nombre.
Una vez hecho el cambio, el antiguo Asistente ya no puede reactivarse. La puerta de salida existe en algunos ajustes de privacidad, pero no en la vuelta atrás.
Parte de los chats puede acabar en revisión humana
No todo queda dentro de un circuito automático. Google envía una parte de los chats a revisores humanos formados por personal de la compañía y por proveedores de servicios externos, después de desvincular esos datos de la cuenta del usuario.
Esa lógica de supervisión conecta con los registros de actividad en Android, donde el asistente gana presencia al mismo tiempo que deja más rastro. Cuanto más integrado está en el teléfono, más relevante resulta entender qué guarda y durante cuánto tiempo.
Google lo detalla en su Centro de privacidad de Gemini Apps con una frase que cambia la lectura de todo el sistema. “Los chats revisados por revisores humanos y los datos relacionados, como su idioma, tipo de dispositivo, información de ubicación o comentarios, no se eliminan cuando borra su actividad”.
La misma explicación añade el plazo. Ese material puede conservarse durante un máximo de tres años, y la regla también alcanza a los comentarios de me gusta o no me gusta y a la conversación de la que salen.
La voz no se guarda igual que su transcripción
Aquí aparece otro matiz que no siempre resulta intuitivo. Por defecto, el audio, los vídeos de Gemini Live y las comparticiones de pantalla no se usan para mejorar los servicios de Google, pero sus transcripciones sí pasan a formar parte de la actividad.
Dicho de otra manera, la materia prima más sensible no entra igual en todos los circuitos, aunque el texto derivado de esa interacción sí puede quedarse. Es una distinción técnica, sí, pero para el usuario la experiencia es mucho más simple y cotidiana, hablar con el móvil y asumir que esa conversación ya no desaparece del todo al cerrar la pantalla.
Android lleva años mostrando avisos de cámara, micrófono y ubicación en el panel de privacidad del sistema. Ahora la pregunta ya no pasa solo por qué permiso usa el teléfono, sino por cuánto tiempo sobrevive la huella de lo que le contamos.
El detalle más concreto de todo el relevo no está en el nombre Gemini ni en la desaparición del antiguo Asistente, sino en esa cifra que cuesta ver a simple vista cuando uno pulsa aceptar, 72 horas si el historial está desactivado y hasta tres años para los chats revisados por humanos.