Google ya permite algo que hasta hace poco sonaba a experimento de laboratorio. La aplicación Gemini ha incorporado avatares que clonan la imagen del usuario y la colocan en vídeos breves generados por inteligencia artificial, aunque por ahora solo pueden usarlos suscriptores en Estados Unidos.
La herramienta funciona con el modelo Omni y no está abierta a cualquiera. Google la reserva para quienes pagan AI Pro, un plan de 20 dólares al mes, con un límite de uso que vuelve a activarse cada cinco horas.
Crear el doble digital lleva cinco minutos
Antes de generar el primer vídeo, el usuario debe pasar por un proceso de configuración que dura unos cinco minutos. La aplicación pide grabar el rostro en una habitación iluminada mientras la persona lee números de dos dígitos y gira la cabeza hacia la derecha y hacia la izquierda.
Esa secuencia sirve para construir el avatar con el que después Gemini produce clips de 10 segundos. El sistema inserta ese clon digital en entornos creados por inteligencia artificial, una combinación que acerca la edición audiovisual a una mecánica de plantilla personal.
Google acota quién puede usarlo y cómo
No cualquiera puede crear estos vídeos. Google limita la función a usuarios adultos y además impide que una persona genere contenido usando la imagen de otra, una barrera que apunta directamente a uno de los miedos más visibles alrededor de los avatares sintéticos.
Ahí aparece la contradicción habitual de esta clase de herramientas. La misma tecnología que simplifica la producción de un vídeo personal también obliga a levantar controles para evitar suplantaciones, fraudes o escenas fabricadas con rostros ajenos.
Nicole Brichtova, responsable del equipo de producto que trabaja en Omni en Google DeepMind, explica el equilibrio que persigue la compañía.
"Intentamos evitar daños. Y, tratamos de hacerlo de una manera en la que no estamos bloqueando cosas buenas" - Nicole Brichtova, responsable del equipo de producto que trabaja en Omni de Google DeepMind
El acceso de pago reduce el alcance inicial
De momento, la novedad queda lejos de un despliegue masivo. Solo está disponible para suscriptores en Estados Unidos, de modo que su primer campo de pruebas será un grupo limitado de usuarios dispuesto a pagar y a moverse dentro de un sistema con cupos temporales.
El detalle del límite también importa. El uso no es continuo, porque la herramienta restablece su capacidad cada cinco horas, una restricción que convierte al avatar en un recurso dosificado y no en un generador libre de vídeos personales.
Al final, la promesa cabe en una cifra modesta y bastante reveladora. Google ofrece clips de solo 10 segundos, pero para llegar a ellos pide un escaneo facial de unos cinco minutos, exige mayoría de edad y encierra la función tras una suscripción de 20 dólares al mes.