¿Y si pudieras saber, con solo mirar una imagen, si fue creada por una persona o por una inteligencia artificial? Lo que suena a ciencia ficción ya está ocurriendo. Gemini, el asistente virtual de Google, acaba de dar un paso más allá ahora puede reconocer imágenes generadas por inteligencia artificial usando una herramienta llamada SynthID. No se trata de adivinación. Es tecnología de punta trabajando en silencio, como una huella digital invisible.
La marca de agua que no se ve
SynthID no es un software que analiza estilos o patrones. Tampoco intenta adivinar si una imagen tiene demasiados dedos o si el horizonte se dobla de forma extraña. Su enfoque es más elegante incrusta una marca de agua digital directamente en la imagen mientras se genera. Es como si cada foto creada por inteligencia artificial llevara un pequeño sello secreto, indetectable al ojo humano pero legible para quien tenga la lupa adecuada.
Esta tecnología nació en Google DeepMind, el laboratorio de IA que ya nos sorprendió con avances como AlphaGo. Presentada en 2023, SynthID ha tardado meses en madurar. Ahora, en 2025, empieza a integrarse en Gemini, disponible tanto en móviles como en ordenadores. Pero atención no todos los usuarios la verán de inmediato. El despliegue es progresivo. Como cuando llega una ola al mar, va tocando la orilla poco a poco.
La clave del sistema está en que la marca se inserta durante la creación del contenido, no después. Eso lo hace más difícil de falsificar o eliminar. Y no se limita a imágenes. En teoría, también puede aplicarse a vídeo, audio e incluso texto. Lo que hoy detecta una foto, mañana podría verificar un podcast generado por IA o un artículo escrito por un modelo lingüístico.
SynthID, una promesa con límites
Pero no todo es perfecto. SynthID solo puede detectar contenido generado por inteligencia artificial si esa herramienta usa la tecnología de Google. Es como tener un detector de billetes falsos que solo reconoce los billetes del Banco de España inútil si el falso viene de otro país. Si una imagen fue creada con una IA que no incorpora SynthID, el sistema no la identificará. No porque falle, sino porque nunca tuvo la oportunidad de ver la marca.
Este límite plantea una pregunta incómoda ¿quién decide qué IA marca sus contenidos? ¿Y qué pasa con las herramientas abiertas, las que cualquiera puede descargar y modificar? La transparencia depende de la cooperación. Y en el mundo de la inteligencia artificial, la competencia es feroz.
En la configuración de Gemini, en la sección de apps conectadas, aparece ahora una entrada discreta SynthID. Allí se explica que es una herramienta para verificar si el contenido multimedia fue hecho con IA de Google. No dice más. No hace ruido. Pero su presencia es un mensaje claro Google quiere que sus creaciones lleven firma digital, como un artista que firma su cuadro.
Alianzas que marcan el camino
Para que SynthID funcione a escala global, necesita aliados. No basta con que Google use su propia tecnología. Necesita que otros la adopten. Y aquí entra un nombre poderoso NVIDIA. La empresa líder en chips para inteligencia artificial ha anunciado que será el primer socio industrial en integrar SynthID en sus herramientas.
"NVIDIA será el primer socio de la industria en adoptar SynthID, una tecnología Google DeepMind AI que incrusta marcas de agua digitales directamente en imágenes, audio, texto o vídeo generados por IA" - Jensen Huang, CEO de NVIDIA
Esta alianza no es menor. NVIDIA no solo fabrica hardware; sus plataformas de desarrollo son utilizadas por miles de empresas e investigadores. Si sus herramientas de generación de contenido incorporan marcas de agua de SynthID, el alcance del sistema podría crecer exponencialmente. Estamos ante el inicio de una posible normalización contenido con etiqueta de origen.
Google y el futuro de la autenticidad digital
Google también ha lanzado recientemente Nano Banana Pro, un nuevo modelo para crear y editar imágenes con inteligencia artificial. Curioso, ¿no? Justo cuando anuncias una herramienta para hacer imágenes más realistas, también ofreces una forma de rastrearlas. Es como si, al darte un cuchillo, te entregaran también un escáner de ADN para saber quién lo usó.
En un mundo donde las imágenes falsas pueden influir en elecciones, arruinar reputaciones o generar pánico, la capacidad de verificar el origen del contenido no es un lujo. Es una necesidad. SynthID no es la solución definitiva, pero puede convertirse en un estándar, como el HTTPS que nos dice que una página web es segura.
La pregunta no es si esta tecnología llegará. Ya está aquí. La verdadera pregunta es si será adoptada con generosidad o guardada como ventaja competitiva. Porque al final, no se trata solo de detectar lo falso. Se trata de preservar la confianza. Y eso, ni la IA más avanzada puede generarlo por sí sola.