Google lanza en octubre un satélite con 4 TPU Trillium en SpaceX para probar IA en órbita

El 1 de octubre, Google pondrá en órbita baja un satélite con cuatro TPU Trillium en la misión Transporter-18 de SpaceX, como parte de Project Suncatcher y junto a Planet.

26 de septiembre de 2026 a las 12:23h
Google lanza en octubre un satélite con 4 TPU Trillium en SpaceX para probar IA en órbita
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Google quiere probar en el espacio algo que hasta ahora ha vivido sobre todo dentro de sus centros de datos.

El 1 de octubre pondrá en órbita terrestre baja un satélite con cuatro procesadores TPU Trillium como parte de Project Suncatcher. La nave viajará como carga compartida en la misión Transporter-18 de SpaceX y Google ha desarrollado el proyecto junto a Planet.

Diez minutos bastan para poner a prueba años de diseño

El trayecto inicial durará alrededor de diez minutos, pero en ese margen la nave sufrirá aceleraciones sostenidas de hasta diez veces la fuerza de la gravedad. Algunos componentes afrontarán además fuerzas de entre 50 y 100 g, una sacudida que convierte el lanzamiento en una prueba mecánica tan dura como breve.

No es una exageración menor.

Llevar procesadores pensados para cálculos de inteligencia artificial fuera de la atmósfera obliga a resolver dos enemigos a la vez, la violencia del despegue y el vacío. Por eso Google sometió los TPU Trillium a haces de protones en el Laboratorio Nuclear Crocker de la Universidad de California en Davis. Los chips siguieron funcionando después de recibir una dosis de radiación superior a la estimada para una misión de cinco años.

En órbita el calor no desaparece aunque no haya aire

Ahí aparece otro problema menos visible y muy terrestre en su lógica. Un chip puede calcular a gran velocidad, pero si no expulsa el calor acaba frenándose o dañándose, y en el vacío no existe aire que ayude a disiparlo.

Google ha desarrollado un sistema de tuberías térmicas y radiadores para ese control térmico en el vacío. La cuestión conecta con el diseño de sistema para TPU, porque el rendimiento real no depende solo del procesador, sino de todo lo que lo rodea.

Además, la órbita ofrece una ventaja que en tierra resulta difícil igualar. Los paneles solares en determinadas trayectorias pueden generar hasta ocho veces más electricidad que en la superficie terrestre.

La energía puede sobrar arriba mientras aquí abajo escasea

Esa cifra introduce una paradoja interesante. En la Tierra, buena parte de la conversación sobre inteligencia artificial gira alrededor del consumo eléctrico de los grandes sistemas de cómputo, mientras que en ciertas órbitas la captación solar puede multiplicarse de forma notable. El experimento no borra los límites del hardware, pero desplaza la pregunta hacia otro lugar, cómo aprovechar esa energía sin que el calor y la radiación arruinen la electrónica.

Google ya mira más allá de esta primera prueba. La compañía prevé lanzar dos satélites en 2027 para ensayar comunicaciones mediante enlaces láser, una línea que recuerda el peso creciente de las comunicaciones por satélite cuando la velocidad y la latencia importan tanto como la cobertura.

De momento, el dato más concreto sigue siendo el más elocuente, cuatro TPU dentro de un satélite que en diez minutos de ascenso deberá soportar hasta 10 g sostenidos y picos de entre 50 y 100 g.

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