Imagina que estás conversando con un asistente que no solo entiende lo que necesitas, sino que además sabe cuándo estás a punto de comprar algo y te ofrece un descuento en ese preciso instante. No es ciencia ficción. Es lo que Google está construyendo ahora mismo con su inteligencia artificial en el comercio.
El momento exacto de la compra
Google ha dado un paso adelante en la integración entre IA y comercio electrónico. Ya no se trata solo de buscar productos con palabras clave, sino de anticiparse a las intenciones del usuario mientras conversa con un chatbot impulsado por Gemini, su modelo de inteligencia artificial. La compañía ha anunciado que empezará a mostrar anuncios personalizados en su modo de compras, pero con una diferencia clave: las ofertas aparecerán en el momento exacto en que el usuario está a punto de cerrar una compra.
Esto no es publicidad tradicional. No se basa solo en lo que buscaste ayer, sino en el contexto de la conversación actual. Si estás hablando con el asistente sobre un nuevo maletín de viaje, y mencionas que necesitas uno para un viaje próximo, Google podría activar una oferta de Samsonite con envío gratuito justo cuando estés por darle al botón de compra.
Los minoristas podrán configurar promociones dinámicas, como descuentos o envíos gratis, y será la IA la que decida cuándo y a quién mostrárselas. Es una especie de puja en tiempo real, no solo por la atención del usuario, sino por su intención de compra inminente.
Un nuevo modelo de publicidad
Vidhya Srinivasan, vicepresidenta de Google Ads y Commerce, lo ha dejado claro:
"un nuevo concepto que va más allá de nuestro modelo tradicional de anuncios de búsqueda"
Este enfoque rompe con décadas de publicidad digital centrada en búsquedas aisladas. Ahora, el valor no está en el clic, sino en el contexto. Y el contexto lo construye la conversación. Cuanto más natural sea el diálogo con el asistente, más precisa será la oferta. Es como si tu amigo que conoce tus gustos y tu presupuesto te dijera: “Oye, justo ahora puedes ahorrar un 20%”.
Inicialmente, Google se centrará en descuentos. Pero ya planea expandirse a otras estrategias: paquetes combinados, envíos gratuitos, incluso productos complementarios sugeridos al finalizar la compra. La IA no solo detecta lo que quieres, sino lo que podrías necesitar sin haberlo pensado.
La guerra por el comercio conversacional
Google no está solo en esta carrera. OpenAI ya tiene una función de compra instantánea en ChatGPT que permite adquirir productos directamente dentro del chat, cobrando una comisión por cada venta. Es un modelo distinto: menos publicidad, más transacción integrada. Pero con un riesgo: si el usuario siente que está siendo presionado a comprar, la confianza se resquebraja.
Y Microsoft no se queda atrás. Su Copilot Checkout afirma que las compras a través de su chatbot generan un 53% más de ventas en los primeros 30 minutos de interacción. Un dato que no solo habla de eficacia, sino de cómo los asistentes están cambiando el comportamiento del consumidor: compramos más rápido, más integrados, y con menos fricción.
En este contexto, Google ha presentado el Universal Commerce Protocol, un sistema de código abierto desarrollado junto a gigantes como Walmart, Target y Shopify. El objetivo es claro: que cualquier agente de IA, no solo el de Google, pueda buscar productos, comparar precios y completar compras sin salir de la plataforma. Es un intento de liderar un estándar global, como lo fue HTML para internet.
El impacto en las tiendas y en nosotros
Empresas como Petco, e.l.f. Cosmetics, Kroger, Lowe’s o Papa Johns ya están probando estas herramientas. Para ellas, es una oportunidad de conectar con clientes en un momento crítico: el instante previo a decidir. Y para los usuarios, puede significar ahorros, comodidad, pero también una mayor exposición a la manipulación sutil.
¿Qué tan cerca estamos de que un chatbot nos diga: “Sé que estás indeciso, pero si compras ahora, te regalamos el envío y un 10% de descuento en tu próxima compra”? Cada vez más cerca.
La firma McKinsey estima que el mercado del comercio potenciado por IA podría representar entre 3 y 5 billones de dólares a nivel mundial para 2030. Es una cifra tan grande que cuesta imaginarla. Equivale a la economía combinada de Alemania, Japón y Canadá. Y todo nacerá, en buena parte, de conversaciones que aún no hemos tenido.
La tecnología no solo está cambiando cómo compramos. Está redefiniendo el momento en que decidimos hacerlo. Y a quién le damos nuestro dinero, muchas veces, dependerá de quién nos lo pida en el momento preciso.