Google promete hasta 40.000 millones a Anthropic: suma 65.000 millones con Amazon y convierte la IA en una carrera de infraestructura y modelos

Google invertirá hasta 40.000 millones en Anthropic (10.000 ya garantizados y hasta 30.000 por hitos). Con la apuesta de Amazon de 25.000 millones, el sector acumula 65.000 millones para impulsar modelos y nube.

28 de abril de 2026 a las 12:13h
Google promete hasta 40.000 millones a Anthropic: suma 65.000 millones con Amazon y convierte la IA en una carrera de infraestructura y modelos
Google promete hasta 40.000 millones a Anthropic: suma 65.000 millones con Amazon y convierte la IA en una carrera de infraestructura y modelos

En los últimos años, el mapa del poder en la inteligencia artificial ha estado cambiando tan rápido que pareciera que se redibuja cada semana. Pero lo que está sucediendo ahora con Anthropic no es solo otro movimiento estratégico es un terremoto financiero y tecnológico que revela cómo las grandes tecnológicas están redefiniendo sus alianzas, sus presupuestos y hasta su forma de competir. Google, tras confirmar una inversión de hasta 40.000 millones de dólares en la startup fundada por exmiembros de OpenAI, ha puesto sobre la mesa una cifra tan descomunal que obliga a repensar lo que significa "apostar fuerte" en el futuro de la IA.

Una alianza que va más allá del dinero

Los 40.000 millones de dólares no son un solo desembolso, sino una combinación de compromisos 10.000 millones ya garantizados y hasta 30.000 millones más vinculados a hitos de rendimiento que, aunque no se han detallado, sugieren que Google está apostando no solo por la tecnología actual de Anthropic, sino por su evolución futura. Este movimiento llega apenas una semana después de que Amazon anunciara su propia inyección de 25.000 millones. Juntas, ambas inversiones suman 65.000 millones de dólares una cifra cercana al PIB de países como Honduras o Burkina Faso destinados a una sola empresa privada.

Pero esto no es solo un concurso de chequeras. Detrás de los números hay una estrategia de interdependencia creciente. Google Cloud, que ya creció un 36% en el último año hasta alcanzar 58.700 millones de dólares en ingresos, ampliará su apoyo a Anthropic con 5 GW adicionales de capacidad de cómputo a partir de 2027. Esto, sumado a los 3,5 GW acordados previamente con Google y Broadcom mediante acceso a sus unidades de procesamiento tensorial (TPUs), convierte a la startup en uno de los clientes más intensivos de infraestructura de la nube en el planeta. El dinero fluye de las corporaciones a la startup, y luego vuelve en forma de facturas por uso de servidores, chips y almacenamiento.

Un ecosistema en espiral

Lo que está ocurriendo con Anthropic es un ejemplo claro de lo que algunos analistas llaman la "nueva normalidad" en el sector una financiación circular en la que los hiperescaladores (como Google y Amazon) invierten en startups de IA a cambio de que estas consuman sus servicios de nube. Es un modelo donde la inversión y la infraestructura se retroalimentan en un bucle casi autónomo. Anthropic, por ejemplo, no depende de un solo proveedor utiliza tanto los chips Trainium de Amazon como las TPUs de Google. Esta doble dependencia tecnológica no es casualidad, sino una apuesta por mantener equilibrios de poder y asegurar acceso a capacidad de cómputo en un mercado cada vez más escaso.

  • Google ya había invertido 300 millones en 2023
  • Después sumó 2.000 millones meses más tarde
  • Y en 2025, otros 1.000 millones

Con cada nueva ronda, la valoración de Anthropic ha crecido. Antes de estos últimos acuerdos, ya se estimaba entre 350.000 y 380.000 millones de dólares. Pero según Bloomberg, nuevas ofertas para una ronda adicional podrían elevarla hasta los 800.000 millones. Para ponerlo en perspectiva Anthropic estaría rozando la valoración de OpenAI, que cotiza en torno a los 850.000 millones. Y todo esto, sin tener un producto de consumo masivo como un ChatGPT, sino basándose en modelos avanzados como Claude y una reputación de enfoque en la seguridad de la IA.

El miedo como motor

¿Por qué tanta prisa? ¿Por qué desembolsar miles de millones en tan poco tiempo? Una parte de la respuesta está en el miedo no en sentido emocional, sino estratégico. Tanto Google como Amazon ven cómo OpenAI, respaldado por Microsoft, ha tomado una delantera en percepción pública y adopción. El ritmo acelerado de anuncios no es solo entusiasmo por la tecnología, sino una carrera por no quedarse atrás en una revolución que podría redefinir toda la industria tecnológica. Cada alianza, cada inversión multimillonaria, es un escudo ante la posibilidad de quedar fuera del primer círculo de la IA avanzada.

Y mientras tanto, fuera de los comunicados de prensa y los informes financieros, hay una pregunta que flota en el aire ¿hasta dónde puede subir esta espiral? ¿Qué significa para el desarrollo de la IA que unas pocas corporaciones controlen tanto el capital, la infraestructura y el acceso a los modelos más avanzados? El futuro de la inteligencia artificial no se está escribiendo solo en laboratorios de investigación, sino en los salones de juntas de las mayores empresas del mundo. Y lo más inquietante no es la tecnología en sí, sino entender quién la posee, quién la financia y, sobre todo, quién decide cómo se usa.

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