Un libro que pretendía homenajear a cincuenta figuras clave de la historia de España ha terminado convertido en el epicentro de un debate tan intenso como inesperado. "Vidas españolas. Razón biográfica de España (S. XVI-XX)", obra firmada por los historiadores Juan Pablo Fusi y Ricardo García Cárcel, no solo ha levantado polvo en las librerías, sino que ha abierto una herida en el mundo editorial y académico sobre la ética, la autoría y los límites de la tecnología.
Publicado por Taurus como parte del proyecto "Españoles eminentes", impulsado por Javier Gomá desde la Fundación Juan March, el volumen recorre trayectorias como la de Goya, Feijoo o Jovellanos con un enfoque biográfico ambicioso. Pero apenas unas semanas después de su lanzamiento, una crítica feroz ha puesto en tela de juicio no solo la calidad del libro, sino su origen mismo.
La acusación ¿IA o errores humanos?
El detonante fue una reseña titulada "Un mal ejemplo", escrita por el crítico José Luis García Martín, quien no solo señala errores de bulto, sino que los interpreta como huellas de una escritura asistida o incluso sustituida por inteligencia artificial. Entre los fallos detectados, hay fechas incorrectas, títulos de obras mal citados y referencias geográficas confusas. Por ejemplo, se afirma que cuadros de Velázquez se conservan "en el Pardo", cuando todos saben que están en el Prado. Otro error se menciona el libro de Antonio Machado como "Páginas escondidas", cuando el título correcto es "Páginas escogidas".
García Martín no se detiene en los errores. Va más allá.
Esta frase no solo acusa, también descalifica. Y lo hace apoyándose en lo que llama "rastros mecánicos" errores que, según él, no cometería un historiador avezado, pero que sí aparecen en entradas de Wikipedia que la IA suele replicar sin cuestionar.Hablar de IA es lo más amable que puedo decir. Si ese libro lo escribió Fusi, es para retirarle el título. Ya no puede hacer nada, ya perdió la cabeza
Uno de los ejemplos más contundentes que maneja es el caso de Jovellanos el libro dice que su comedia "El delincuente honrado" fue escrita en 1773, cuando en el propio texto se menciona que se estrenó en 1767. Una contradicción que, para el crítico, no es casual, sino un patrón propio de una fuente automatizada. "Son errores que salen directamente de la biografía de Wikipedia", insiste.
La defensa autoría humana, edición imperfecta
En la otra orilla del debate, los autores y la editorial se defienden con firmeza. Juan Pablo Fusi, que cumplirá 81 años este año y es miembro de la Real Academia de la Historia, niega rotundamente haber utilizado inteligencia artificial. "No tengo relación alguna con la IA; no estoy suscrito a programa alguno y no la utilizo", afirma. Explica que su método es clásico libros de referencia en papel, en varios idiomas, y un trabajo minucioso, aunque no exento de dificultades técnicas.
Fusi atribuye las erratas a un problema personal revisó su propio manuscrito en el teléfono móvil, donde sufrió una desincronización irreversible entre su correo electrónico en el móvil y en el ordenador. "La leí muy mal", reconoce. Una confesión que, lejos de debilitar su postura, humaniza el proceso editorial. Los errores, en este relato, no son producto de algoritmos, sino de circunstancias humanas.
Miguel Aguilar, director literario de Taurus, secunda esta versión. Para él, los fallos son erratas propias del mundo editorial, no señales de fraude.
Y añadeLa crítica mezcla acusaciones muy diversas, que van desde la concepción del volumen a discrepancias interpretativas y erratas puras y duras
, en referencia al uso de IA. La editorial no retirará los cerca de 2.000 ejemplares ya impresos, aunque sí planea corregir los errores en una posible segunda edición.Tenemos herramientas para detectarlo, pero en este caso no ha sido necesario
"Un hecho en el mundo de la edición, algo que intentamos minimizar con éxito variable", dice Aguilar. Y con ironía fina, subraya los errores demuestran que los correctores son humanos.
El fondo del asunto ¿dónde termina el autor y empieza la máquina?
El caso trasciende el libro en sí. Plantea una pregunta incómoda ¿cómo verificamos la autoría en la era de la IA? ¿Qué pasa cuando un texto contiene errores que solo un sistema automatizado podría cometer, pero los autores juran haber trabajado como siempre?
Para Javier Gomá, creador del proyecto "Españoles eminentes" y también miembro de la Real Academia de la Historia, la acusación es grave, casi intolerable.
No niega los errores, pero los considera corregibles, no cuestionables.Es una calumnia susceptible de ser resuelta en un tribunal penal o civil
Que señale erratas se aplaude, pero decir que estos señores, que están en torno a los 80 años, dos historiadores ilustres, de una formación extraordinaria y que han hecho escuela ellos mismos, usan IA para engañar a los lectores, es una calumnia susceptible de relevancia penal
Gomá afirma haber seguido de cerca la escritura del libro, haber recibido avances del texto y haber participado en su gestación. Para él, el problema no es la autoría, sino la corrección final. Y su exigencia es clara que la editorial corrija los errores y que el crítico se retracte.
El futuro del libro correcciones y consecuencias
El volumen no desaparecerá de las estanterías. Taurus no lo retirará. Las correcciones se incorporarán cuando se agoten los ejemplares actuales. Mientras tanto, el debate sigue abierto. ¿Fue este un caso de negligencia editorial o de sospecha infundada en tiempos de paranoia tecnológica?
Lo cierto es que, en un momento en que la IA puede escribir novelas, ensayos y artículos con soltura creciente, la necesidad de transparencia es más urgente que nunca. La credibilidad del conocimiento depende no solo de su precisión, sino de la claridad sobre cómo se ha producido.
Este libro, con sus luces y sus sombras, ha puesto el dedo en una llaga. No solo habla de historiadores, de fechas o de correcciones. Habla de confianza. De la dificultad de distinguir lo humano de lo mecánico. Y de cómo, en ese límite, se juega buena parte del sentido de escribir, leer y creer.