Hasbro y Peppa Pig, en el centro de la polémica: 1.000 firmas contra el uso de voces infantiles por IA

La Asociación de Agentes de Jóvenes Artistas impulsa una carta abierta contra cláusulas que obligan a menores a ceder sus voces a la IA. Hasbro, dueña de Peppa Pig, asegura que el uso mostrado fue una demostración autorizada.

27 de junio de 2026 a las 14:23h
Hasbro y Peppa Pig, en el centro de la polémica: 1.000 firmas contra el uso de voces infantiles por IA
Hasbro y Peppa Pig, en el centro de la polémica: 1.000 firmas contra el uso de voces infantiles por IA

La voz de un niño puede acabar convertida en materia prima comercial antes de que ese niño entienda qué está firmando.

Con esa idea de fondo, la Asociación de Agentes de Jóvenes Artistas ha impulsado una carta abierta con cerca de 1.000 firmas contra las cláusulas contractuales que obligan a menores a ceder sus voces a la inteligencia artificial. El reproche apunta a una práctica muy concreta que afecta al doblaje infantil y que, para los agentes, desborda cualquier consentimiento razonable.

La carta denuncia que Hasbro obliga a aceptar la IA

La carta sostiene que Hasbro, propietaria de Peppa Pig desde 2019, obliga a los actores de doblaje infantiles a autorizar el uso de sus voces por sistemas de IA para producir contenido comercial. Ahí aparece la parte más delicada del conflicto, porque la discusión ya no gira solo sobre tecnología, sino sobre quién puede decidir de verdad sobre una identidad profesional en formación.

En ese marco, los agentes reclaman cláusulas de “no IA” que impidan de forma explícita capturar, clonar, entrenar o reutilizar las voces de los menores.

La propia junta directiva de la Asociación de Agentes de Jóvenes Artistas sitúa el problema en un terreno más amplio. A su juicio, la carta “aborda el problema universal de las empresas que apoyan el uso de la IA en contratos para menores, cláusulas que los agentes impugnan con frecuencia”.

"Cuando el intérprete es menor de edad, el consentimiento debe tratarse con el máximo cuidado" - carta abierta impulsada por la Asociación de Agentes de Jóvenes Artistas

No es una advertencia aislada ni un choque de despacho. El texto añade que los menores no pueden otorgar un consentimiento legal plenamente informado y que la autorización de un padre o tutor nunca debería usarse como permiso general para capturar, clonar, entrenar o reutilizar su voz de manera indefinida.

Hasbro llevó a Peppa Pig a una cumbre con una réplica de IA

A inicios de junio, durante la cumbre AI+NY, Bertie Thomson, CEO de Hasbro AI Studio, y Dustin Blank, director de alianzas de ElevenLabs, conversaron con una réplica de IA de Peppa Pig sobre la concesión de licencias de personajes de Hasbro a la empresa de audio. La escena tenía algo de demostración técnica y algo de prueba cultural, porque colocaba a un personaje infantil en el centro de una conversación pública sobre voces sintéticas.

Allí, la IA de Peppa afirmó que había “reglas especiales” para asegurar que la voz sonara bien. Ese tipo de exhibiciones conecta con debates más amplios sobre clonación de voz en segundos, donde la barrera técnica ya pesa menos que la jurídica y la ética.

Hasbro respondió con una formulación institucional. La compañía aseguró que “la protección de los niños artistas es fundamental” para su identidad y explicó que la voz del personaje utilizada en la cumbre fue un “uso autorizado desarrollado específicamente para fines de demostración con los permisos correspondientes”.

Los agentes temen que una voz infantil quede fijada para siempre

Después llega la pregunta incómoda. ¿Qué ocurre cuando una voz grabada en la infancia puede seguir generando contenido comercial mucho después de que su dueño haya dejado de ser un niño?

La carta lo plantea de forma frontal al exigir que ningún menor vea su futura identidad profesional moldeada por un modelo de IA creado antes de tener edad suficiente para comprender sus consecuencias. También sostiene que la voz de los niños no debería convertirse en un activo comercial permanente antes de que tengan la capacidad legal y personal de decidir por sí mismos.

La junta directiva de la asociación endurece aún más ese marco al afirmar que no debería existir ninguna duda sobre el uso de actores infantiles en producciones con IA, ya sea en cine, medios grabados o imágenes. En paralelo, otros debates recientes sobre estafas con voces clonadas han mostrado hasta qué punto una voz puede dejar de ser prueba de identidad para convertirse en un archivo reutilizable.

Eso es lo que vuelve este caso tan áspero. Mientras una réplica de IA de Peppa Pig hablaba en una cumbre con “reglas especiales”, cerca de 1.000 firmas pedían que la voz de un menor no quede capturada para siempre antes de que ese menor pueda entender qué pierde al cederla.

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