China no solo busca fabricar más chips para inteligencia artificial. También discute qué tipo de chip necesita para dejar de depender de Nvidia, y esa discusión ya divide al sector entre la flexibilidad de las GPU y la eficiencia de los ASIC.
La presión no nace solo de una ambición industrial. Las sanciones internacionales han estrechado las opciones de las empresas chinas y han empujado al mercado nacional hacia los ASIC, circuitos diseñados para una sola tarea que consumen menos energía y pueden trabajar más rápido, aunque sacrifican capacidad de reprogramación.
Huawei ya aparece como la favorita para dominar el mercado chino
El reparto previsto para los próximos años dibuja una jerarquía bastante definida. Un informe de Morgan Stanley publicado el 8 de mayo calcula que Huawei captará el 62% del mercado chino de aceleradores de inteligencia artificial en 2026.
Detrás quedaría Cambricon Technologies con un 14%, mientras Baidu y Alibaba rondarían el 5% cada una. Esa fotografía confirma algo más amplio que una simple carrera comercial, porque el Gobierno de China persigue construir un sistema autosuficiente de chips capaz de romper el dominio de Nvidia.
En esa lista, Cambricon Technologies, Huawei y Moore Threads aparecen hoy como las alternativas más claras de China en el diseño de aceleradores para IA.
Las GPU siguen mandando, pero los ASIC ganan terreno
Durante años, la GPU fue el símbolo casi indiscutido de la inteligencia artificial moderna. Ahora la pregunta cambia y apunta a la cocina interna de los centros de datos, porque no todas las empresas necesitan el mismo grado de flexibilidad cuando entrenan o despliegan modelos.
Su Lian Jye, analista jefe de Omdia, sitúa la diferencia en la naturaleza del trabajo. Las compañías con una ingeniería de IA sólida y un itinerario claro, explica, pueden sacar más partido a los ASIC, mientras quienes operan con cargas mixtas mantienen su preferencia por las GPU de propósito general.
Esa frontera, sin embargo, ya no parece tan nítida como antes. Zhang Haijun, analista experto en semiconductores, sostiene que a medida que los modelos de IA ganan complejidad, la separación entre ASIC personalizados y GPU flexibles se vuelve cada vez más difusa.
El rendimiento ya no favorece solo a Nvidia
La discusión técnica tendría menos peso si el rendimiento siguiera claramente del lado de Nvidia. No ocurre eso.
Las tarjetas Ascend 950 de Huawei y la Siyuan 690 de Cambricon Technologies superan en un 50% el rendimiento de la GPU H20 de Nvidia. Es un dato que altera la conversación, porque ya no se trata únicamente de resistir restricciones externas, sino de competir con cifras concretas sobre la mesa.
Visto así, el dilema chino no enfrenta solo dos arquitecturas. En realidad enfrenta dos formas de construir soberanía tecnológica, una basada en chips más versátiles y otra en piezas hechas para tareas específicas, justo cuando Huawei apunta al 62% del mercado y Nvidia deja de ser la única referencia obligatoria.