Huawei pasa de 95% a 50% de cuota de NVIDIA en China: así se reescribe la IA

"Hoy, Huawei no espera permisos. Los ignora": el giro que impulsa sus supercomputadoras

03 de marzo de 2026 a las 09:21h
Huawei pasa de 95% a 50% de cuota de NVIDIA en China: así se reescribe la IA
Huawei pasa de 95% a 50% de cuota de NVIDIA en China: así se reescribe la IA

Barcelona respira tecnología cada febrero. El Mobile World Congress atrae a miles de profesionales, curiosos y anunciantes, pero pocas presentaciones han tenido este año el peso simbólico de la de Huawei. En un escenario donde los smartphones brillan por su ausencia de grandes novedades, la compañía china ha desviado la mirada hacia algo mucho más profundo el corazón de la inteligencia artificial. No ha venido a hablar de cámaras ni baterías. Ha venido a anunciar que está construyendo sus propios cerebros digitales.

El giro estratégico de los teléfonos a las supercomputadoras

Huawei no siempre fue sinónimo de supercomputación. Hace apenas cinco años, competía con Apple y Samsung en el mercado de los móviles premium. En 2020, su beneficio rondaba los 129.000 millones de yuanes. Para 2025, ese número se ha transformado en 127.000 millones de dólares. La compañía lo llama el "segundo mejor año de su historia". Pero el cambio no es solo cuantitativo. Es cualitativo. Huawei ha dejado de ser solo una marca de dispositivos para convertirse en un actor central en una de las batallas tecnológicas más importantes del siglo la carrera por el dominio de la IA.

Las sanciones occidentales, especialmente las impuestas por Estados Unidos, le cerraron puertas. No puede usar chips de fabricación extranjera con tecnología estadounidense. No puede acceder al 5G en sus procesadores móviles con la misma libertad que sus rivales. Pero en lugar de rendirse, la empresa optó por reconstruir desde dentro. Hoy, Huawei no espera permisos. Los ignora.

SuperPoD la apuesta por la escala, no solo por la potencia

El anuncio central ha sido la línea de supercomputadoras SuperPoD, sistemas de alto rendimiento diseñados específicamente para entrenar modelos de inteligencia artificial. Aunque estos clústeres ya se presentaron en China a mediados del año pasado, su aparición en Barcelona marca un paso clave están saliendo del mercado doméstico para asomarse al mundo.

El Atlas 950 SuperPoD, por ejemplo, integra hasta 9.192 NPUs Ascend 950DT por sistema. Cada una de esas unidades es un procesador neural diseñado íntegramente por Huawei. La memoria unificada alcanza los 1.152 TB, lo que permite manejar grandes volúmenes de datos sin cuellos de botella. Pero donde Huawei juega su carta maestra no es en el chip individual, sino en la conexión entre ellos.

La tecnología se llama UnifiedBus. Es una arquitectura de interconexión propia que permite que miles de chips trabajen como si fueran una sola computadora lógica. No se trata de igualar a NVIDIA en potencia individual, sino de superarla en escalabilidad. Es como comparar un avión supersónico con un tren de carga de alta velocidad uno es más rápido, el otro mueve más.

El reto de competir con el gigante americano

NVIDIA sigue siendo el referente indiscutible en el sector. Sus GPUs y su ecosistema CUDA son el estándar de facto para el desarrollo de IA en todo el mundo. Huawei lo sabe. En sus presentaciones no oculta que sus chips Ascend aún no alcanzan el nivel de sofisticación o eficiencia de los de NVIDIA. Según análisis independientes, lo mejor de Huawei sigue siendo cinco veces menos potente que lo mejor del gigante californiano.

Pero el contexto ha cambiado. Hace unos años, NVIDIA controlaba el 95% del mercado chino de chips para IA. Hoy, esa cifra ha caído a apenas el 50%. El motivo no es técnico, sino geopolítico. Estados Unidos ha restringido la venta de sus chips más avanzados a China, forzando a empresas como Tencent, ByteDance, Alibaba o DeepSeek a buscar alternativas.

Y aquí es donde entra Huawei. No necesita vencer a NVIDIA en todos los frentes, solo en uno la disponibilidad. Mientras que los chips americanos están vetados o limitados, los Ascend están disponibles, fabricados en China y con cadena de suministro controlada. La compañía lleva años colaborando con SMIC, la gran fundición nacional, para asegurar esa autonomía.

El modelo de negocio ya no es solo vender, es construir ecosistemas

Huawei ya no compite solo con hardware. Compite con visión. Promueve el código abierto, los sistemas abiertos y herramientas que aceleren la innovación de los desarrolladores. Su mensaje es claro si desarrollas en China, desarrolla con herramientas chinas. El Atlas 950 SuperPoD es para IA especializada. El TaiShan 950 SuperPoD, en cambio, es el primer SuperPoD de propósito general, pensado para virtualización masiva o bases de datos críticas, con versiones de hasta 192 núcleos y 384 hilos.

Este enfoque recuerda al de IBM en los años 70 o al de Intel en los 90 no basta con vender chips, hay que vender una infraestructura completa. Huawei quiere ser el andamio sobre el que se construya la IA china.

Geopolítica y soberanía tecnológica el fondo del asunto

Detrás de esta batalla tecnológica hay una guerra silenciosa por la soberanía. Estados Unidos ha declarado que la inversión en IA es una cuestión de seguridad nacional. China, por su parte, la ha integrado como pilar estratégico en su hoja de ruta tecnológica. En este escenario, las empresas no son solo empresas. Son extensiones del Estado.

Mientras en Estados Unidos se debate si la IA desarrollada por compañías privadas como Anthropic debe o no pertenecer al Pentágono, en China no hay ese dilema. Las grandes tech chinas ya operan en un marco donde la alineación con los intereses nacionales es implícita. Para Huawei, esto no es un obstáculo. Es una ventaja.

El CEO de NVIDIA lo reconoció hace meses, con una franqueza inusual "Es absurdo pensar que podemos detener a China con sanciones. Llegarán a la soberanía tecnológica antes o después". Y añadió "Lo ideal sería que Estados Unidos sacara tajada económica mientras pudiera, y mantuviera a las Big Tech chinas dependientes de nuestra tecnología".

Pero ese modelo ya no funciona. Las sanciones, lejos de frenar, han acelerado. China no está jugando a la defensiva. Está construyendo su propio campo de juego.

¿Y fuera de China? El desafío global

La pregunta ahora no es si Huawei puede competir en su mercado interno. Eso ya está ocurriendo. La incógnita es si sus SuperPoD lograrán penetrar en Europa, América Latina o África. Allí, NVIDIA aún domina. Los desarrolladores están acostumbrados a CUDA. Los data centers confían en la estabilidad del ecosistema americano.

Pero el mundo cambia rápido. Los vetos tecnológicos generan rechazo. Los países emergentes buscan alternativas. Y Huawei no llega con un producto aislado llega con una propuesta de independencia.

El Mobile World Congress de este año no será recordado por nuevos móviles. Será recordado por el momento en que una compañía, forzada al aislamiento, decidió construir su propio universo de computación. El mensaje es claro si no nos dejan entrar en vuestro sistema, crearemos el nuestro. Y este nuevo sistema ya tiene nombre SuperPoD.

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