IA acelera, pero empeora el aprendizaje: estudios de Georgetown, MIT y Wharton detectan peor rendimiento sin ayuda

Varios estudios de Georgetown, MIT, Wharton y Carnegie Mellon apuntan a que usar IA para escribir o resolver tareas mejora la rapidez inicial, pero reduce el aprendizaje, la persistencia y el rendimiento cuando desaparece la ayuda.

13 de julio de 2026 a las 15:43h
IA acelera, pero empeora el aprendizaje: estudios de Georgetown, MIT y Wharton detectan peor rendimiento sin ayuda
IA acelera, pero empeora el aprendizaje: estudios de Georgetown, MIT y Wharton detectan peor rendimiento sin ayuda

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La inteligencia artificial ayuda a llegar antes, pero no siempre ayuda a llegar más lejos.

Adam Green, neurocientífico y director del Laboratorio de Cognición Relacional de la Universidad de Georgetown, pone el dedo en una diferencia que parece menor y no lo es. Google, dice, sirve para encontrar lo que uno ya pensaba buscar, mientras que la IA entra en otra zona mental y pasa a pensar cómo encontrarlo.

"Mientras que Google me ayuda a encontrar lo que yo pensaba encontrar, la IA piensa en cómo encontrarlo". - Adam Green, neurocientífico y director del Laboratorio de Cognición Relacional de la Universidad de Georgetown

Esa delegación tiene un precio cuando la tarea exige aprender, recordar o sostener el esfuerzo sin muletas digitales. Nataliya Kosmyna, investigadora del MIT, observó que quienes usaron inteligencia artificial para redactar ensayos acabaron rindiendo peor con el paso del tiempo que quienes trabajaron solo con Google o sin ayuda tecnológica.

Aprender más rápido no siempre significa aprender mejor

También en la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania apareció la misma grieta con estudiantes de secundaria. Quienes trabajaban con una inteligencia artificial que entregaba directamente las respuestas aprendían menos cuando después tenían que resolver ejercicios sin ayuda.

Algo parecido mostró una investigación de 2026 centrada en problemas matemáticos. Los participantes con asistente de inteligencia artificial resolvían antes las primeras preguntas, pero abandonaban antes y cometían más errores en los ejercicios finales cuando desaparecía el apoyo.

No es un matiz menor.

Grace Liu, investigadora de la Universidad Carnegie Mellon, añade un problema de fondo que obliga a leer estos resultados con cautela. Muchos estudios apenas miden sesiones de uso de unos minutos y todavía faltan investigaciones capaces de seguir qué ocurre tras años de convivencia con estas herramientas.

La creatividad también pierde algo cuando la máquina completa el camino

La Universidad de Georgetown analizó más de 370.000 ensayos de acceso a la universidad escritos antes y después de la llegada de ChatGPT. El resultado deja una contradicción interesante, porque los textos asistidos por inteligencia artificial usaban un lenguaje más original, pero los redactados solo por personas contenían más ideas novedosas.

Green vuelve ahí a una idea menos llamativa que un lanzamiento de producto, pero más pegada a la vida diaria. La inteligencia creativa se desarrolla mediante la práctica, sostiene el investigador, de modo que ceder demasiado pronto el trabajo mental puede alterar justo el músculo que luego se quiere fortalecer.

"La inteligencia creativa se desarrolla mediante la práctica". - Adam Green, neurocientífico y director del Laboratorio de Cognición Relacional de la Universidad de Georgetown

La advertencia no se limita a escribir mejor o peor una redacción, y conecta con la pérdida de persistencia cuando la ayuda desaparece. Michael Gerlich, director del Centro de Prospectiva Estratégica Corporativa y Sostenibilidad de la Escuela de Negocios Suiza, avisa del riesgo para los jóvenes si no desarrollan determinadas capacidades antes de empezar a delegarlas en la inteligencia artificial.

El problema ya se vio con el GPS mucho antes del auge de ChatGPT

La lógica no nació con los modelos generativos. Un estudio de la Universidad McGill comprobó que las personas que dependían durante más tiempo del GPS desarrollaban una peor memoria espacial cuando tenían que desplazarse sin esa guía.

Primero llega la comodidad, después la costumbre y al final aparece la dependencia. Green resume esa novedad con una frase inquietante, porque sostiene que nunca antes había existido una herramienta capaz de ofrecer la posibilidad de que alguien piense por nosotros.

Ahí está la tensión de fondo, una discusión que ya asoma en el deterioro del razonamiento cuando la respuesta llega demasiado pronto. La máquina acelera el arranque, pero varios estudios apuntan a la misma factura cuando toca seguir solo, recordar el camino o encontrar una idea que todavía no existía.

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