La desconfianza hacia las compañías de inteligencia artificial alcanza cotas alarmantes entre los progenitores europeos. Solo el 14 por ciento confía en que estas empresas innoven de forma responsable sin la intervención regulatoria de los estados.
Esta cifra se hunde hasta el 8 por ciento cuando la pregunta versa sobre si priorizan la protección de los menores. La encuesta de Common Sense Media, difundida el 11 de mayo de 2026 en Copenhague, revela una fractura generacional profunda respecto a la tecnología.
Los padres exigen leyes ante la falta de confianza corporativa
El clamor por controles estatales es mayoritario. El 77 por ciento de los padres en España, Dinamarca, Holanda y Polonia solicita a sus gobiernos la aprobación de leyes específicas para fiscalizar a las empresas del sector.
Dos de cada tres adultos consideran que esta tecnología supondrá un cambio tan dramático como lo fueron en su día la electricidad o internet. Sin embargo, esa percepción de magnitud histórica no se traduce en tranquilidad.
La brecha con los más jóvenes resulta evidente. Mientras los adultos recelan, el 59 por ciento de los jóvenes de entre 12 y 17 años confía en que la inteligencia artificial ayudará a la sociedad a largo plazo.
Los adolescentes integran la IA en su rutina diaria
El uso cotidiano marca la diferencia de perspectiva. El 38 por ciento de los jóvenes utiliza herramientas de inteligencia artificial a diario o la mayoría de los días, frente al 23 por ciento de los adultos que siguen ese mismo patrón.
Esa familiaridad genera dependencia cognitiva. El 27 por ciento de los adolescentes reconoce que estas herramientas les hacen estar menos motivados para pensar por su cuenta.
No obstante, mantienen una postura crítica sobre su propio aprendizaje. El 78 por ciento admite que deberían aprender a pensar de forma crítica sin ayuda de algoritmos.
Las escuelas deben enseñar el uso responsable de la tecnología
Tanto familias como alumnos coinciden en el papel formativo de los centros educativos. El 71 por ciento de los jóvenes está a favor de que las escuelas enseñen a utilizar la inteligencia artificial de forma responsable.
Los padres respaldan esta iniciativa. El 66 por ciento de los progenitores comparte la idea de incluir esta formación en el currículo escolar.
La presentación del estudio coincide con la conferencia Mantener seguros a nuestro niños y familias en la era de la IA en el Parlamento danés. El rey Federico X de Dinamarca inaugurará el evento.
La relevancia política del encuentro queda patente con la asistencia de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. Hillary Clinton, exsecretaria de Estado estadounidense, intervendrá por videoconferencia.
La situación en España muestra matices propios. El 75 por ciento de los padres españoles cree que la inteligencia artificial cambiará su vida de forma dramática.
Los jóvenes ibéricos muestran entusiasmo pero también ansiedad económica. El 48 por ciento de los jóvenes españoles está preocupado por su futuro económico a causa de la irrupción de estos sistemas.
El 36 por ciento cree que les dificultará encontrar trabajo. Pese a ello, el 82 por ciento está interesado en recurrir a estas herramientas para su aprendizaje y el 59 por ciento prevé un impacto positivo en su educación.
La contradicción entre el miedo laboral y la adopción tecnológica define el presente. Los datos sitúan a la regulación como la única vía aceptada por los adultos para gestionar una transformación que los jóvenes ya habitan.