IA en Davos: dominarla hoy puede adelantar tu carrera una década, según Demis Hassabis

"Aprovechad ese tiempo para dominar estas herramientas. Podría ser mejor que unas prácticas tradicionales"

27 de enero de 2026 a las 06:55h
IA en Davos: dominarla hoy puede adelantar tu carrera una década, según Demis Hassabis
IA en Davos: dominarla hoy puede adelantar tu carrera una década, según Demis Hassabis

En las montañas nevadas de los Alpes suizos, donde cada enero se reúnen los más influyentes del mundo para hablar de economía, política y futuro, este año el protagonista no fue un político, ni un banquero, ni siquiera un general. Fue un algoritmo. En el Foro Económico Mundial de Davos 2026, la inteligencia artificial no fue una más entre las discusiones. Fue el centro. Acaparó escenarios, sesiones y debates, desplazando incluso a los temas tradicionales como los aranceles comerciales o las tensiones entre potencias. La IA ya no es una promesa lejana. Es una realidad que está moldeando el presente.

El salto de cinco años

Uno de los momentos más destacados llegó con la intervención de Demis Hassabis, el cerebro detrás de AlphaFold y CEO de Google DeepMind. Su nombre suena con fuerza no solo en el mundo de la tecnología, sino también en el de la ciencia básica. Fue galardonado con el Premio Nobel de Química por desarrollar una herramienta que logró algo que durante décadas parecía imposible: descifrar la estructura de más de 200 millones de proteínas. Una hazaña comparable a haber leído por primera vez el manual de instrucciones de la vida.

Hassabis no vino a hablar solo de logros pasados. Vino a lanzar una advertencia y una invitación a la vez. Aprovechar el tiempo para dominar las herramientas de IA podría ser mejor que años de formación tradicional. Su mensaje fue claro: si aprendes a usar bien estas tecnologías ahora, podrías adelantar tu desarrollo profesional en una década.

"Aprovechad ese tiempo para dominar estas herramientas. Podría ser mejor que unas prácticas tradicionales, porque os permitirá dar un salto de cinco años"

- Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind

La metáfora es poderosa. Imagina que en lugar de pasar años en un laboratorio, con microscopios y tubos de ensayo, puedes acceder a simulaciones precisas, predicciones moleculares y diseños de fármacos en cuestión de horas. Eso es lo que AlphaFold ya permite. Y eso es solo el comienzo.

El fin de los becarios, el nacimiento de la democratización

Pero con cada avance tecnológico llega también la pregunta incómoda: ¿quién pierde? Hassabis no la evadió. Reconoció que la automatización podría reducir la necesidad de ciertos roles, especialmente aquellos que tradicionalmente han servido como rampa de entrada al mundo profesional, como las becas en ciencia o ingeniería. La automatización podría hacer obsoletos puestos que antes eran el primer escalón.

Pero también ofreció una contrapartida esperanzadora. Al mismo tiempo que se pierden ciertos trabajos, se abren nuevas posibilidades. Las herramientas de IA no están reservadas solo para universidades de élite o laboratorios millonarios. Están siendo diseñadas para ser accesibles. Cualquiera con conexión a internet puede empezar a usar modelos que multiplican la productividad exponencialmente. Esto no es solo eficiencia, es democratización del conocimiento.

Un estudiante en Nairobi, una investigadora en Bogotá, un autodidacta en Orense pueden hoy acceder a herramientas que antes solo estaban al alcance de unos pocos. Esa redistribución del poder cognitivo podría ser uno de los cambios más profundos de las próximas décadas.

La pregunta que nadie quiere hacer: ¿y si no hay trabajo para todos?

Pero el verdadero terremoto viene con la llegada de la inteligencia artificial general, la AGI. Esa versión de la IA que no solo ejecuta tareas, sino que razona, planifica, aprende de forma autónoma y se adapta como un ser humano. Hassabis no especuló. Dio un plazo: entre cinco y diez años. En menos tiempo del que tarda un niño en pasar de primaria a bachillerato, podríamos tener máquinas que superen a los humanos en casi todas las tareas cognitivas.

Y entonces, ¿qué hacemos? ¿A qué nos dedicamos? Aquí Hassabis tocó una cuerda existencial. "Quizá no haya trabajo para todos", dijo. Y añadió algo aún más profundo: eso nos obligará a replantearnos no solo cómo ganamos dinero, sino qué sentido tiene nuestra vida cuando el trabajo ya no es una necesidad.

"Quizá no haya trabajo para todos, y eso nos obligará a replantearnos cuestiones más profundas sobre el propósito y el sentido, no solo sobre los salarios"

- Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind

No se trata de distopía ni ciencia ficción. Se trata de una transición social comparable a la Revolución Industrial, cuando millones dejaron el campo para ir a las fábricas. Ahora, podríamos estar a las puertas de otra transformación: millones dejando los trabajos para ir a... ¿qué? A crear. A cuidar. A pensar. A vivir.

Reglas para no caer del precipicio

Con tanto poder, surge también el miedo. Y con el miedo, la necesidad de controles. Hassabis destacó algo que pocos mencionan: la competencia feroz entre países y empresas por liderar la carrera de la IA está, paradójicamente, impulsando estándares de seguridad más estrictos. Nadie quiere ser recordado como el responsable de un desastre tecnológico global.

Pero la autoregulación no basta. El llamado de Hassabis fue claro: necesitamos un marco internacional común. No solo para evitar peligros, sino para asegurar que los beneficios de la IA lleguen a toda la sociedad, no solo a una élite tecnológica. La IA debe servir al bien común, no al interés privado.

Como en los acuerdos nucleares del siglo pasado o en los protocolos climáticos del actual, esta tecnología exige cooperación global. Porque si fallamos, no será un problema de una empresa o un país. Será un problema de la humanidad.

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