Un soplo de esperanza recorre los consultorios, las salas de diagnóstico y los centros de investigación oncológica. En medio de la lucha constante contra el cáncer de mama, una tecnología emergente está demostrando que puede marcar la diferencia. No se trata de una cura milagrosa ni de un fármaco revolucionario, sino de algo más sutil una inteligencia artificial que, sin reemplazar al médico, lo acompaña, lo refuerza y lo potencia.
Un ensayo que cambia las reglas del juego
Casi 100.000 mujeres entre 40 y 80 años, participantes del programa nacional de cribado de Suecia, se convirtieron en el epicentro de un experimento que podría redefinir el futuro del diagnóstico temprano. Entre abril de 2021 y diciembre de 2022, sus mamografías se analizaron bajo dos modelos distintos. Por un lado, el estándar habitual dos radiólogos revisando cada imagen de forma independiente. Por el otro, un nuevo enfoque una inteligencia artificial escaneaba las imágenes y señalaba las zonas sospechosas, y solo un radiólogo tomaba la decisión final.
Los resultados, publicados en *The Lancet*, no dejan indiferente a nadie. El grupo que contó con el apoyo de la IA registró 11 cánceres de intervalo menos en dos años. Esto se traduce en una reducción del 12% respecto al método tradicional. Y no solo eso también se detectaron más casos durante las revisiones rutinarias. La IA no detectó más tumores por sí sola, pero ayudó a que los médicos no se los perdieran.
El enemigo silencioso los cánceres de intervalo
Entre el 20% y el 30% de los cánceres de mama se diagnostican entre una mamografía de cribado y la siguiente. Son los llamados "cánceres de intervalo", y su nombre esconde una realidad incómoda crecen más rápido, están más avanzados al momento del diagnóstico y, por lo tanto, son más agresivos. Estos tumores conducen a peores resultados para los pacientes, algo que los médicos saben muy bien y que los investigadores buscan reducir a toda costa.
Se aspira a tener el mínimo número posible de estos cánceres de intervalo porque se sabe que son más agresivos y conducen a peores resultados para los pacientes
Este dato no es solo estadístico. Detrás hay historias de mujeres que, con una mamografía reciente y limpia, reciben un diagnóstico devastador pocos meses después. Ahora, con la IA como aliada, esas historias podrían volverse menos frecuentes.
La IA como asistente, no como juez
Uno de los mayores temores al incorporar inteligencia artificial en la medicina es que reemplace al profesional. Pero este estudio no va por ahí. La IA no decide. No firma informes. No llama a los pacientes. Su papel es otro resaltar, señalar, alertar. Y lo hace con precisión.
La IA resaltaba las áreas sospechosas en una mamografía que ayudaban a los radiólogos durante la interpretación
Y la decisión final, la que importa, sigue en manos humanas. La responsabilidad última de citar de nuevo al paciente seguía correspondiendo a los radiólogos, recuerda Jessie Gommers, investigadora del Radboud University Medical Centre y parte del equipo que lideró el estudio.
Más eficiencia, menos carga
El sistema europeo de cribado recomienda que cada mamografía sea revisada por dos radiólogos. Es un estándar de calidad, pero también una carga. Los especialistas están bajo presión, con listas de espera crecientes y una demanda que no cesa. En este contexto, un 44% menos de carga de trabajo, como el que se observó en las fases previas del mismo ensayo sueco, no es solo un número. Es tiempo recuperado. Es atención más personalizada. Es prevención más sostenible.
El ensayo se centró en comprobar si la IA podía ayudar a los radiólogos a trabajar más rápido y de forma más eficiente
La Dra. Olga Oikonomidou, investigadora principal del Cancer Centre de la Universidad de Edimburgo, lo deja claro no se trata de ahorrar costes, sino de optimizar recursos. La IA no es una alternativa más barata; es una herramienta para hacer mejor el trabajo que ya se hace.
Advertencias y realismo tecnológico
El entusiasmo es legítimo, pero los investigadores son cautos. La IA aún no está lista para sustituir la supervisión humana. No todos los sistemas son iguales. Y lo que funciona en Suecia puede no funcionar igual en otro contexto. Por eso, los expertos independientes piden paciencia. Cada sistema de inteligencia artificial debe probarse con el mismo rigor que un nuevo medicamento. No por burocracia, sino por seguridad.
En algunos lugares de Suecia y Dinamarca, ya se está implementando el cribado asistido por IA. Pero estas experiencias piloto deben ir de la mano de evaluación continua, transparencia y ética. La tecnología no es neutral. Depende de cómo se use.
Un futuro más humano gracias a la máquina
Cada año, en el mundo, se diagnostican unos 2,3 millones de casos de cáncer de mama. Casi 670.000 mujeres mueren por esta causa. En Europa, en 2022, la OMS contabilizó cerca de 558.000 nuevos casos. Y una de cada 20 mujeres desarrollará este cáncer a lo largo de su vida. Estas cifras no son abstractas. Son llamadas al teléfono, lágrimas en una consulta, tratamientos agotadores, familias en vilo.
La inteligencia artificial no va a acabar con el cáncer de mama. Pero, si se integra con cuidado y rigor, puede ayudar a detectarlo antes, a salvar vidas y a aliviar la carga de quienes luchan en primera línea. No es magia. Es ciencia. Es progreso. Y, sobre todo, es esperanza con nombre y apellidos.