El viento cambia en el sector tecnológico y los vientos de cambio soplan fuerte desde las salas de juntas. Lo que empezó como ajustes operativos se ha convertido en una reestructuración profunda que redefine cómo entendemos el trabajo en la era digital. En el caso de Indra y su filial Minsait, la noticia no fue menor han anunciado la salida de 2.000 trabajadores de Latinoamérica bajo el plan llamado OneLatAM. Este movimiento no ocurre en el vacío, sino que responde a una lógica financiera donde la rentabilidad y la eficiencia son las brújulas principales de la navegación empresarial actual.
La matemática detrás del recorte
Ya se han ejecutado 1.000 salidas previas para «eficientar» la estructura de Minsait. José Vicente de los Mozos, CEO de Indra, fue claro durante la conferencia de resultados del pasado jueves al explicar que la región latinoamericana necesitaba un ajuste estructural profundo.
"Latinoamérica no estaba eficientado. El mensaje es claro tenemos que lograr la excelencia y focalizar el valor añadido" - José Vicente de los Mozos, CEO de Indra
Mientras tanto, España seguirá estable y centrada en mejorar la rentabilidad. Los números reflejan este viraje la facturación aumentó un 1% hasta marzo, impulsada principalmente por la rama digital y soluciones, que sumó un 7% más para generar 422 millones. Por el contrario, la externalización cayó un 5,3% hasta 335 millones, con un margen de estos negocios que se acerca al 6%. La venta de la unidad de externalización de servicios a Teknei el año pasado marcó el inicio de esta reconfiguración.
El impacto de la inteligencia artificial
No podemos hablar de estas reestructuraciones sin mencionar el fantasma de la automatización. Funcas cifra entre 1,7 millones y 2,3 millones de empleos que podrían perderse por la IA en los próximos diez años. Empresas como Capgemini e Inetum han anunciado despidos colectivos para adaptarse a las nuevas exigencias, confirmando que el fenómeno no es exclusivo de un grupo.
Sin embargo, dentro del caos hay intentos de construir nuevos refugios laborales. IndraMind es la nueva unidad que crea una plataforma de inteligencia artificial que sirve como base para la ciberseguridad y el análisis y gestión de datos. En su primer trimestre en operación, IndraMind sumó cinco grandes clientes y facturó 100 millones de euros; la unidad nació facturando 300 millones de euros. Además, refuerza la integración del personal del grupo en el resto de divisiones; 1.300 desarrolladores de Minsait ya trabajan en proyectos para defensa y movilidad. Es decir, el talento no desaparece por completo, busca nuevos cauces.
Reinvención del capital humano
El Grupo Oesía presentó un plan estratégico en la misma dirección que Indra apostar por proyectos de mayor valor añadido y margen para su rama digital. Luis Furnells, presidente de Grupo Oesía, añadió que en su compañía llevan un año reorientando a profesionales para que pasen a ocuparse de estas nuevas tareas en boga.
"Hay algunas empresas que con sus ERE están dejando a muchos profesionales del mundo de la tecnología en una situación especial. Nuestra ventaja es que aparte de esos profesionales con alto valor que estaban dedicando su tiempo a las TIC ahora pueden pasar vía ciberseguridad a seguridad y defensa" - Luis Furnells, presidente de Grupo Oesía
Sobre la creación de empleo, la estrategia apunta a la cualificación interna. De los 3.000 empleos que el grupo está creando, parte tiene que venir de ser capaces de que parte del talento en la parte digital se convierta en talento en la parte industrial. Esta transición es vital porque la velocidad del cambio técnico supera a menudo la capacidad de adaptación de las instituciones educativas tradicionales. El reto reside en mantener el equilibrio entre la eficiencia económica y la responsabilidad social.
Al final, lo que queda es la certeza de que el mercado laboral exige una adaptación constante. No se trata solo de números fríos, sino de vidas humanas que deben navegar entre la incertidumbre de los despidos y la promesa de nuevas especializaciones. La tecnología avanza imparable, y con ella, la forma en que organizamos nuestro tiempo y nuestra economía global.