Ingeniero de OpenAI acusado de esconder una grabadora en una sala ejecutiva para captar datos sobre “superinteligencia”

El DOJ acusa a Abdulrahman Alfozan, ingeniero saudí de OpenAI, de ocultar una grabadora en una sala ejecutiva de San Francisco. La empresa dice que no hubo acceso a pesos, código ni datos de clientes y lo despidió.

15 de octubre de 2026 a las 09:14h
Ingeniero de OpenAI acusado de esconder una grabadora en una sala ejecutiva para captar datos sobre “superinteligencia”
Ingeniero de OpenAI acusado de esconder una grabadora en una sala ejecutiva para captar datos sobre “superinteligencia”

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La escena parece sacada de un thriller corporativo, pero la acusación ya está en manos de la justicia federal. Abdulrahman Alfozan, ingeniero de OpenAI de 35 años y nacionalidad saudí, está acusado de ocultar una grabadora en una sala de reuniones ejecutiva de la compañía en San Francisco.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos divulgó este martes la acusación penal y situó el caso en un terreno especialmente sensible para la industria de la inteligencia artificial. Kash Patel, director del FBI, afirmó en un comunicado que el dispositivo buscaba captar “comunicaciones sensibles sobre tecnología de ‘superinteligencia’”.

Trabajaba en OpenAI desde julio de 2025.

El dispositivo apareció donde Alfozan no debía entrar

OpenAI localizó la grabadora el 30 de septiembre en la parte posterior de un televisor de la sala de reuniones. El aparato contenía material cifrado, estaba envuelto en papel higiénico y conectado a un puerto USB.

Aquella sala no era un espacio cualquiera. Allí se trataban investigaciones de propiedad exclusiva, planes de productos, oportunidades de desarrollo de negocios e información no pública sobre avances técnicos y decisiones estratégicas.

Más aún, la acusación sostiene que Alfozan no tenía acceso a esa sala. El 28 de septiembre habría instalado el dispositivo y, pocos días después, las cámaras lo captaron merodeando la zona, un detalle que terminó por estrechar el cerco.

La segunda pista apareció en una bolsa abandonada

El 5 de octubre, el personal de seguridad de OpenAI encontró una bolsa atribuida a Alfozan con su billetera, un documento de identidad y un segundo dispositivo de grabación. Ese hallazgo llegó después de que las cámaras registraran sus movimientos cerca de la sala.

La investigación sumó otro elemento extraño. Un chatbot asociado a la esposa del acusado recibió preguntas sobre grabaciones de audio con datos específicos del dispositivo hallado.

Ahí el caso dejó de parecer un simple episodio interno y pasó a dibujar una secuencia más amplia.

OpenAI usó sus propios modelos para reconstruir el rastro

La empresa explicó en sus redes sociales que recurrió a sus sistemas de inteligencia artificial para entender el dispositivo, determinar su origen e identificar que un empleado en concreto lo había colocado unos días antes.

Esa respuesta técnica encaja con un clima de vigilancia reforzada alrededor de sus modelos, algo que ya había aparecido en el coste de vigilar la inferencia. En este caso, la herramienta no sirvió para responder preguntas de usuarios, sino para seguir la pista de un objeto físico dentro de la empresa.

OpenAI añadió además que, por ahora, no tiene indicios de acceso indebido o extracción de pesos de modelos, código fuente ni datos de clientes. La compañía confirmó también que despidió al empleado.

La acusación penal dibuja un caso de seguridad nacional

El Departamento de Justicia enmarcó el proceso dentro del Memorando Presidencial de Seguridad Nacional 11, conocido como NSPM-11. No es un matiz menor, porque sitúa el episodio en la intersección entre secreto industrial, tecnología avanzada y seguridad del Estado.

Estados Unidos lleva tiempo discutiendo qué controles exige la inteligencia artificial cuando el valor de una reunión puede estar en una frase, una decisión o una línea de investigación, igual que ya ocurrió en pruebas recientes de ciberseguridad con agentes. Aquí no hubo un sistema que escapara de un entorno de pruebas, sino una grabadora escondida detrás de un televisor.

Alfozan fue arrestado el 9 de octubre y compareció este martes ante un tribunal federal. Si es declarado culpable, afronta hasta cinco años de prisión, una multa de 250.000 dólares y tres años de libertad vigilada.

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