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Durante meses, miles de personas han seguido consejos de salud en Instagram sin saber que detrás no había nadie.
Sofía Salud en Casa, Eduardo Holístico Vida y Paco del Campo son personajes ficticios generados con inteligencia artificial que venden libros electrónicos con remedios de salud sin respaldo científico. El engaño no se limita a la puesta en escena, porque las imágenes, los vídeos y hasta las voces aparecen como contenido humano corriente, sin etiquetado visible.
Las cuentas crecieron mientras vendían remedios sin respaldo
Sofía Salud en Casa supera los 240.000 seguidores y ofrece su libro por 12,99 euros con un supuesto descuento del 50 % durante 48 horas que no es real. Eduardo Holístico Vida repite el mismo precio y la misma estrategia comercial, también con una comunidad que rebasa los 200.000 seguidores.
Paco del Campo fue todavía más lejos.
Su perfil supera el millón de seguidores con apenas 25 vídeos publicados y vende su libro por 12,95 euros en una tienda online con fotografías generadas por inteligencia artificial. La escala del caso recuerda otros montajes recientes basados en médicos falsos en Facebook, donde la apariencia de autoridad también servía para abrir la cartera ajena.
Miguel Ángel Lurueña, doctor en Tecnología de los Alimentos y divulgador científico, ha alertado sobre la proliferación de falsos influencers creados con inteligencia artificial que difunden consejos de salud sin respaldo científico. Ahí está el verdadero problema, porque no venden solo un libro, sino una relación de confianza fabricada al detalle.
La cercanía también estaba fabricada
Hasta el saludo con el que uno de esos perfiles da las gracias a su audiencia forma parte del decorado.
"Hola a todos. ¿Qué tal? Quería pasarme por aquí para daros las gracias de corazón" - Sofía Salud en Casa
La frase busca intimidad, no información. Funciona como lo hacen muchos mensajes de creador digital, con tono doméstico, cercanía y una voz que parece hablarle a cada seguidor desde la cocina o el salón.
Además, las páginas web asociadas a Sofía Salud en Casa y Eduardo Holístico Vida comparten la misma dirección postal en Sevilla y el mismo correo electrónico de contacto. Ese detalle conecta ambas operaciones y sugiere una estructura común detrás de dos identidades que aparentaban trayectorias distintas.
Las herramientas detectaron lo que el usuario no veía
Hive, TruthScan y Google SynthID coinciden en un punto central, que las fotos, los vídeos y las voces de estos perfiles son creaciones artificiales sin etiquetar. Para el usuario corriente, distinguir esa fabricación resulta mucho más difícil que detectar un simple filtro o un retoque cosmético.
No es una rareza aislada.
Instagram ya convive con otros debates sobre contenido automatizado y recomendaciones guiadas por inteligencia artificial, como muestran las sugerencias de compra contextual que la plataforma ha probado en imágenes. En ese escenario, un influencer inexistente puede parecer solo un perfil más entre consejos, promociones y rutinas de bienestar.
Meta retiró dos perfiles y dejó uno activo
Un portavoz de Meta ha declarado que la compañía ha actuado contra los perfiles que infringen sus políticas y ha confirmado la anulación de las cuentas de Sofía Salud en Casa y Eduardo Holístico Vida. El mismo portavoz añadió que la empresa no permite cuentas que utilicen prácticas engañosas para confundir a las personas ni que realicen afirmaciones engañosas sobre salud.
Sin embargo, Paco del Campo sigue activo.
El portavoz de Meta explicó que esa cuenta no incumple sus políticas y que difiere ligeramente de las otras dos. Ahí aparece la grieta más incómoda del caso, porque un perfil generado con inteligencia artificial, un millón de seguidores y una tienda con imágenes artificiales no bastaron para provocar el mismo desenlace.
Entre dos cuentas anuladas, una tercera aún visible y descuentos falsos de 48 horas, la frontera entre lo que la plataforma castiga y lo que tolera hoy cabe en un adverbio tan pequeño como inquietante, ligeramente.