El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu anunció en Dubrovnik la creación de gigafactorías de inteligencia artificial durante su intervención en la Cumbre de los Tres Mares. El Ejecutivo español apuesta por consolidar un ecosistema tecnológico propio que apoye el software libre y garantice la libre circulación de datos e investigación.
Esta ambición industrial choca frontalmente con una realidad física mucho más lenta y rígida. La red eléctrica actual no está preparada para absorber la demanda masiva que requieren estos centros de procesamiento de datos.
La red eléctrica frena el despliegue de la IA
Fuentes solventes del sector eléctrico advierten que la capacidad de transporte es insuficiente en este momento. El problema no reside únicamente en la generación de energía, sino en la infraestructura necesaria para distribuirla hasta los puntos de consumo.
Adaptar la red de distribución requiere entre tres y cinco años. Este desfase temporal genera un cuello de botella crítico para proyectos que necesitan conexión inmediata.
Los distribuidores ya han presentado sus planes de inversión con horizonte en 2027. Estos proyectos agotan por completo el límite actual de inversión, fijado en el 0,13% del PIB. La planificación vigente prevé un incremento de la capacidad de transporte del 8%, una cifra que los expertos consideran claramente insuficiente para la demanda proyectada.
El sector exige agilizar la normativa de inversión
La industria reclama con urgencia incrementar los límites de inversión lo antes posible. Sin esta modificación regulatoria, los proyectos maduros no podrán acceder a la conexión necesaria.
Se necesita crear mecanismos de implementación rápida o fast track. Esta vía permitiría que las instalaciones con viabilidad técnica confirmada obtengan la adecuación de la red sin esperar los plazos ordinarios de la burocracia actual.
Además, resulta imprescindible adecuar el modelo retributivo para albergar estas nuevas inversiones. La propia circular de retribución reconoce que el marco actual deberá modificarse cuando se aprueben los nuevos límites de gasto.
El Gobierno defiende que la Estrategia España Digital 2026 ha permitido cumplir anticipadamente buena parte de los objetivos de la Década Digital europea. Programas como el Kit Digital y las apuestas por la microelectrónica y la computación cuántica forman parte de este impulso.
La tensión entre la velocidad del desarrollo tecnológico y la lentitud de la infraestructura física marca el ritmo real de esta transformación. Los planes de inversión están listos, pero la red eléctrica impone su propio calendario.