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La inteligencia artificial ya no ocupa en la CNMV un rincón de laboratorio. El supervisor del mercado la usa para revisar información financiera y no financiera de empresas cotizadas, detectar entidades sin autorización o chiringuitos financieros y gestionar datos.
Ese salto no descansa en una sola plataforma. La CNMV trabaja con varias herramientas de inteligencia artificial y ha rechazado identificar qué aplicaciones utiliza, una reserva poco habitual en un momento en que muchas organizaciones convierten el nombre del proveedor casi en parte del mensaje.
Helix ordena una transición que ya estaba en marcha
Desde finales de 2025, el organismo desarrolla el plan de digitalización Helix para fijar su política de uso de inteligencia artificial y la gobernanza del dato. No parte de cero, porque la tecnología ya interviene en tareas sensibles de supervisión y tratamiento de información.
El plan se articula en tres frentes que van desde la automatización de procesos hasta la inteligencia artificial generativa e incluye también aprendizaje automático y aprendizaje profundo.
Ahí aparece una pista relevante sobre cómo quiere reorganizarse la casa. La CNMV ha modificado su reglamento de régimen interior y su operativa de valores para incorporar la política de uso de inteligencia artificial mediante un documento depositado en el Boletín Oficial del Estado.
El área técnica cambia de nombre y sube un peldaño
Ahora el antiguo departamento de sistemas de información pasa a llamarse departamento de tecnología e innovación digital.
El cambio no es solo terminológico. El nuevo departamento dependerá directamente de la vicepresidenta de la CNMV, Paloma Marín Bona, mientras la presidencia del organismo recae en Carlos San Basilio.
Además, la documentación oficial le asigna una función central dentro de esa arquitectura. El departamento deberá definir y gestionar la política de uso de la inteligencia artificial en la CNMV, garantizar un uso seguro y responsable y promover su aplicación conforme a principios éticos y de buen gobierno.
La supervisión ya no se limita al expediente tradicional
La misma documentación atribuye al departamento de tecnología e innovación digital el diseño, desarrollo, implantación y seguimiento de todas las aplicaciones informáticas y capacidades digitales que adopte la CNMV. Eso incluye inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes para dar servicio a direcciones generales, departamentos y unidades con un objetivo muy concreto, mejorar la eficiencia, maximizar el valor de los servicios públicos y asegurar una gestión adecuada del riesgo.
Esa combinación de eficiencia y control explica bastante bien el momento. Cuando un supervisor financiero incorpora inteligencia artificial para revisar documentos, rastrear posibles chiringuitos y ordenar datos, no solo cambia la herramienta, también cambia la velocidad a la que puede mirar el mercado.
Mientras tanto, la CNMV no avanza sola en este terreno. El organismo colabora con la Autoridad Europea de Valores y Mercados y con otros supervisores europeos en la aplicación de inteligencia artificial a tareas de supervisión.
Esa dimensión europea convive con una cautela doméstica llamativa, porque la CNMV sí ha detallado para qué usa la inteligencia artificial, pero no qué programas concretos la sostienen.