La compra de Manus por 2.000 millones de dólares: el movimiento de Meta que Pekín tilda de "conspiración"

Meta adquirió la startup de IA Manus por 2.000 millones de dólares, provocando que China investigue la operación por considerar que amenaza su soberanía tecnológica y su capacidad de innovación.

21 de abril de 2026 a las 09:51h
La compra de Manus por 2.000 millones de dólares: el movimiento de Meta que Pekín tilda de "conspiración"
La compra de Manus por 2.000 millones de dólares: el movimiento de Meta que Pekín tilda de "conspiración"

Hace apenas unos meses, nadie hablaba de Manus. Hoy, esa pequeña startup de inteligencia artificial con raíces en China es el centro de un pulso tecnológico, político y ético que trasciende las fronteras del negocio y se adentra en el terreno sensible de la soberanía digital. La compra millonaria por parte de Meta 2.000 millones de dólares al cierre de 2025 no fue solo una operación financiera; fue un movimiento audaz en un tablero cada vez más fragmentado, donde la tecnología y la geopolítica se entrelazan con fuerza.

El ascenso silencioso de Manus

Manus no llegó al radar global por sus campañas publicitarias ni por alianzas mediáticas, sino por el poder de sus algoritmos. Especializada en modelos de lenguaje multimodal y procesamiento del habla en tiempo real, la empresa logró en poco tiempo un volumen de ingresos estimado en más de 100 millones de dólares. Algo que, en el competitivo mundo de la IA, no pasa desapercibido. Pero su crecimiento no fue lineal ni exento de estrategia geopolítica. A mediados de 2024, la empresa decidió trasladar su sede central a Singapur, una maniobra que muchos interpretaron como una escapatoria eludir los rigurosos controles chinos sobre la exportación de tecnología avanzada.

Esta decisión marcó un antes y un después. Singapur, con su marco regulatorio más flexible y su enfoque abierto al comercio tecnológico, se convirtió en el nuevo hogar de Manus. Pero ese cambio de bandera no fue visto con beneplácito en Pekín. Para las autoridades chinas, mover una empresa con tanto potencial fuera del territorio nacional no fue una simple reorganización corporativa, sino una pérdida estratégica. Y cuando Meta entró en escena con una oferta multimillonaria, las alarmas se dispararon.

La sospecha del dragón

La Comisión de Seguridad Nacional de China no tardó en abrir una investigación formal sobre la adquisición. Oficialmente, se ha calificado el movimiento como "un intento conspirativo para intentar socavar la capacidad tecnológica de China". No es una acusación menor. Detrás de estas palabras hay una narrativa más amplia la batalla por el liderazgo en inteligencia artificial. China ha invertido miles de millones en desarrollar su ecosistema de IA, no solo por ventajas económicas, sino por considerarla un pilar de la seguridad nacional.

El escrutinio fue tan intenso que, en marzo, los fundadores de Manus, Xiao Hong y Ji Yichao, fueron convocados por la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo (NDRC). Ambos, figuras clave en el nacimiento y desarrollo de la empresa, ahora enfrentan interrogatorios por posibles violaciones de las normas sobre inversión extranjera. Tienen prohibido salir del país, una medida que refleja la gravedad con la que Pekín está tratando el caso.

Meta, entre la innovación y el escrutinio

Mientras tanto, Meta defiende su postura con firmeza. La compañía asegura haber actuado conforme a la ley internacional y ya ha comenzado a integrar los sistemas de Manus en sus propias herramientas de inteligencia artificial. El objetivo es claro acelerar el desarrollo de asistentes más intuitivos, capaces de entender matices culturales y lingüísticos de Asia oriental con una precisión sin precedentes. Esta integración podría transformar productos como Facebook, Instagram o su ecosistema de realidad aumentada, dándoles una ventaja competitiva clave en mercados complejos.

Pero no todo es codificación y algoritmos. Detrás de esta historia hay una pregunta que late con fuerza ¿hasta dónde puede llegar una empresa tecnológica en su búsqueda de talento e innovación sin traspasar líneas rojas geopolíticas? La adquisición de Manus no es solo un caso de negocio, sino un síntoma de cómo el conocimiento se ha convertido en un recurso escaso, codiciado y altamente regulado.

"Actuamos dentro del marco legal internacional y estamos comprometidos con el desarrollo responsable de la inteligencia artificial" - David Markus, director de Estrategia Tecnológica de Meta

La frase suena a declaración de intenciones, pero también a advertencia. En este nuevo escenario, cada algoritmo tiene un territorio, cada ingeniero, un pasaporte, y cada empresa, una lealtad que negociar. La historia de Manus no terminará en los tribunales ni en los comunicados de prensa. Su verdadero impacto se medirá en cómo redefine las reglas del juego quién controla la tecnología, quién la exporta, y quién decide qué conocimiento puede circular libremente en un mundo cada vez más fragmentado. Y mientras tanto, el resto del mundo observa, porque lo que suceda aquí podría marcar el tono para las próximas décadas de innovación global.

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