La guerra memética ya infecta tu feed: cuando Gaza se convierte en resort de lujo

18 de abril de 2026 a las 07:20h
La guerra memética ya infecta tu feed: cuando Gaza se convierte en resort de lujo
La guerra memética ya infecta tu feed: cuando Gaza se convierte en resort de lujo

En febrero de 2025, un canal de YouTube llamado Explosive Media comenzó a subir vídeos que, a primera vista, parecían escenas animadas con piezas de LEGO. Pero no se trataba de juguetes ni de entretenimiento infantil. Detrás de aquella estética colorida y aparentemente inocente, había una guerra silenciosa la representación simbólica de la resistencia iraní contra su propio gobierno. Lo irónico y escalofriante es que ese mismo gobierno es hoy cliente de Mr. Explosive, el creador del canal. No se sabe si lo sabe. Quizá no quiera saberlo. O quizá, como en tantas veces en la historia, la propaganda sirve a todos, incluso a quienes dice atacar.

La guerra ya no se libra solo con tanques

Las imágenes generadas por inteligencia artificial ya no son solo curiosidades técnicas o efectos especiales baratos. Han pasado a ser armas. En la Franja de Gaza, por ejemplo, circulan vídeos falsos en los que playas de lujo, hoteles cinco estrellas y turistas bronceándose sustituyen a los escombros, las bombas y el sufrimiento. Esos clips, difundidos por figuras como Donald Trump, no informan intoxican. Transforman la tragedia en escaparate. Convencen al espectador de que allí no pasa nada, o peor de que está pasando algo maravilloso. La realidad se borra, y en su lugar se instala una ficción con gafas de sol y música chillout.

El virus que se reproduce en tu feed

Este fenómeno tiene nombre "guerra memética". No se trata de ejércitos enfrentados en un campo de batalla, sino de algoritmos, emociones y atención. Los memes, los vídeos cortos, las imágenes impactantes verdaderas o falsas se convierten en proyectiles que buscan infectar tu cerebro, moldear tu opinión, polarizarte. El Papa Leon XIV, en una rara declaración pública, criticó una imagen en la que Trump era proyectado como Jesucristo, con túnica blanca y brazos abiertos sobre una nube. "Es una blasfemia visual", dijo. Pero también era un mensaje la autoridad ya no se gana con el poder, sino con la imagen.

En este nuevo escenario, las máquinas no toman partido. No sienten indignación ni compasión. Como bien señala el escritor Diego Moldes en su libro *Cornucopia de aforismos* "Las máquinas no piensan, calculan". Y calculan, sobre todo, qué contenido te hará reaccionar, compartir, enfurecerte. No buscan la verdad; buscan el engagement. Y en esa búsqueda, la ficción suele ganar.

La sabiduría del siglo XVII en la era de la IA

Curiosamente, en medio de este caos digital, figuras como Elon Musk han vuelto los ojos a un libro escrito en 1647 *Oráculo manual y arte de prudencia*, de Baltasar Gracián. No es una lectura obvia para un magnate de la tecnología. Pero quizás por eso mismo. Gracián, jesuita y pensador barroco, advierte contra la prisa, contra la apariencia, contra el ruido. Uno de sus aforismos más contundentes critica a los "postillones del vivir, que a más del común correr del tiempo, añaden ellos su atropellamiento genial". Una frase que encaja como un guante en 2025 vivimos no solo a prisa, sino con prisa artificial, acelerados por algoritmos que nos empujan a reaccionar antes de pensar.

Hoy, cada vez que abres una red social, estás en una batalla. No hay tanques, pero hay tropas. No hay uniformes, pero hay bandos. Y mientras tanto, Irán se representa con LEGO, Gaza se convierte en resort y Trump se pasea vestido de Mesías. Todo generado por inteligencia artificial. Todo diseñado para viralizarse. Todo, en el fondo, una prueba de que la tecnología no es mala ni buena simplemente amplifica lo que ya llevamos dentro. La pregunta no es si la IA miente. La pregunta es por qué nosotros seguimos creyéndole.

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