La IA crea un 14% de empleos nuevos y destruye un 8%: cómo colocarte en el lado ganador

"Los que se van a quedar fuera del mercado laboral son quienes no se han preparado para dar el salto"

13 de febrero de 2026 a las 07:10h
Actualizado: 13 de febrero de 2026 a las 08:41h
La IA crea un 14% de empleos nuevos y destruye un 8%: cómo colocarte en el lado ganador
La IA crea un 14% de empleos nuevos y destruye un 8%: cómo colocarte en el lado ganador

La inteligencia artificial ya no es una promesa del futuro. Está aquí, transformando empleos, borrando tareas y obligando a millones de personas a repensar sus carreras. No se trata de ciencia ficción ni de alarmismo tecnológico, sino de una realidad que avanza a pasos agigantados. Y, como suele ocurrir en cada revolución, no todos estarán preparados para subirse al tren.

El trabajo no desaparece, se transforma

La IA no va a eliminar profesiones sino tareas dentro de ellas hará que los puestos se transformen. Esta afirmación, clara y contundente, la hace Marcos Huergo, presidente de LHH, una empresa especializada en recolocación. No se trata de que mañana no haya periodistas, traductores o programadores, sino de que su trabajo será distinto. Las rutinas repetitivas, la gestión de datos básica, la redacción de informes estandarizados todo eso puede ser asumido por algoritmos. Lo que la máquina no puede replicar es el juicio, la empatía, la creatividad estratégica.

Microsoft, en un estudio realizado junto a la Universidad de Cornell, ha enumerado las 40 profesiones más amenazadas por la automatización. Entre ellas figuran operadores telefónicos, archivistas, correctores, intérpretes, locutores e incluso desarrolladores web. Suena duro, pero no es una sentencia. Es una advertencia. El empleo evoluciona, como lo hizo en la revolución industrial o con la llegada de internet. Quienes sobreviven no son los que resisten al cambio, sino los que lo aprovechan.

Adaptación, la nueva moneda del mercado laboral

Vivian Acosta, socia de la consultora de recursos humanos Talengo, lo dice sin rodeos

"Los que se van a quedar fuera del mercado laboral son quienes no se han preparado para dar el salto"

No importa tanto la titulación que uno tenga, sino su capacidad de reinventarse. Y ese salto no significa necesariamente cambiar de sector. A menudo, se trata de subir dentro de la cadena de valor. La empleabilidad no dependerá de lo que hayamos estudiado sino de nuestra capacidad de adaptación, advierte Huergo.

Antes de pensar en cambiar de profesión, hay que mirarse al espejo. ¿Qué tareas de mi trabajo pueden hacerse con IA? ¿Cuáles dependen de mi intuición, de mi experiencia, de mi capacidad de relacionarme con otros?

"Y, antes de cambiar de profesión, se debe analizar qué parte del trabajo es reemplazable por la IA y en cuál es indispensable el juicio humano" señala Acosta

 Este análisis es el primer paso hacia una recolocación inteligente.

Cómo reciclarse en tiempos de IA

Orestes Wensell, director de Talent Solutions de ManpowerGroup, describe el proceso de reconversión profesional como un viaje de autoconocimiento. No se trata solo de aprender nuevas habilidades, sino de descubrir lo que uno hace mejor que los demás. El talento no está solo en lo que sabes, sino en cómo lo aplicas.

El camino incluye identificar intereses, contrastarlos con la red de contactos, y proyectar opciones reales. En el 60% de los casos, los trabajadores necesitan formación antes de asentarse en un nuevo rol. Pero el esfuerzo vale la pena. Contratar servicios de recolocación reduce el tiempo medio de colocación un 65%. Y tres de cada cuatro trabajadores igualan o mejoran su salario.

El proceso completo dura alrededor de tres meses para profesionales no directivos. Para cargos superiores, puede extenderse a seis. Tiempo razonable, si se compara con el riesgo de quedarse estancado en un puesto en vías de extinción.

Del micrófono al departamento de comunicación

Tomemos el caso de los periodistas. Su trabajo de campo, su espíritu crítico y su facilidad para comunicar son cualidades muy valoradas. Pero ya no solo en los medios. Hoy pueden encontrar hueco en departamentos de comunicación corporativa, relaciones institucionales, responsabilidad social o publicidad. Su herramienta ya no es solo la noticia, sino la narrativa estratégica.

Los traductores, por su parte, pueden migrar hacia la creación de contenidos o integrarse en equipos de comunicación global. Su conocimiento de idiomas sigue siendo clave, pero ahora se combina con creatividad y sensibilidad cultural.

Los asesores financieros o desarrolladores web no necesitan abandonar su campo. Al contrario. Deben escalar.

"Los asesores deberían salir de la parte administrativa, analizar el dato y tomar decisiones. Con una capa de responsabilidad sobre el dato tienen más valor" - Wensell

Lo mismo ocurre en tecnología cuando las funciones básicas se automatizan, hay que elevar el nivel del lenguaje, pasar de la programación rutinaria a la resolución de problemas complejos.

Hasta los historiadores y geógrafos, profesiones que parecen lejanas del mundo digital, tienen salida. Su habilidad para investigar, contextualizar y analizar puede ser clave en marketing, lanzamiento de productos o desarrollo de negocio. Incluso pueden convertirse en guías especializados o asesores turísticos para viajeros extranjeros.

Y los teleoperadores, cuyo trabajo es uno de los más expuestos a la automatización, pueden transitar hacia áreas de postventa o ventas directas. Imagina a un agente de atención al cliente que, tras formarse, empieza a trabajar en una inmobiliaria, usando su habilidad para escuchar, persuadir y resolver dudas. No es un cambio radical, es una evolución.

El futuro ya está aquí

El Foro Económico Mundial asegura que estas nuevas herramientas generarán un 14% de trabajos nuevos y destruirán un 8% de los viejos. El balance es positivo, pero la transición no será suave para todos. Las profesiones no desaparecen de golpe, pero sí se vacían de sentido si no se actualizan.

La clave no está en competir con la máquina, sino en colaborar con ella. Aprovechar su velocidad, su precisión, su capacidad de procesar datos. Y reservar para el ser humano lo que siempre ha hecho mejor interpretar, decidir, conectar, crear.

No se trata de tener miedo. Se trata de estar preparado. Porque la inteligencia artificial no es el enemigo. El verdadero riesgo es quedarse quieto mientras el mundo cambia a tu alrededor.

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