La IA creará 170 millones de empleos y destruirá 92 millones antes de 2030, según el FEM

"El trabajo será opcional" en un futuro dominado por la IA, advierte Elon Musk

11 de febrero de 2026 a las 09:55h
La IA creará 170 millones de empleos y destruirá 92 millones antes de 2030, según el FEM
La IA creará 170 millones de empleos y destruirá 92 millones antes de 2030, según el FEM

La inteligencia artificial ya no es ciencia ficción. Está aquí, transformando industrias, acelerando procesos y, al mismo tiempo, agitando los cimientos del trabajo humano. No se trata de robots reemplazando a operarios en fábricas, como ocurría durante la revolución industrial, sino de algoritmos que aprenden, generan contenido, toman decisiones y, en muchos casos, lo hacen mejor que nosotros. Y eso plantea una pregunta incómoda ¿qué será del empleo en los próximos diez años?

El doble filo del progreso

Los números no dejan indiferente a nadie. Un informe del Foro Económico Mundial estima que la inteligencia artificial creará 170 millones de empleos nuevos antes de 2030. Suena bien. Pero también destruirá alrededor de 92 millones. Esa cifra no es trivial. En Estados Unidos, el Senado maneja una proyección incluso más alarmante hasta 100 millones de puestos de trabajo en riesgo. Y no se trata solo de empleos manuales. Son abogados, contables, programadores, redactores, analistas. Trabajadores de cuello blanco que hasta ahora creían estar a salvo de los avances tecnológicos.

La IA no reemplaza solo tareas específicas, sino que amenaza con convertirse en un sustituto general del trabajo humano, como advirtió Dario Amodei, CEO de Anthropic, en una reflexión poco habitual en un líder del sector. Su advertencia no viene de la izquierda o de activistas sociales, sino del epicentro del desarrollo de la inteligencia artificial. Y eso debería hacernos pensar.

La idea que vuelve la renta básica universal

Ante este escenario, una vieja idea vuelve con fuerza la renta básica universal. No como un experimento filantrópico, sino como un paracaídas social necesario. Elon Musk lleva años diciendo que en un futuro dominado por la IA, el trabajo será opcional. No habla de holgazanería, sino de una sociedad donde la supervivencia no dependa del empleo. "No necesitarás ahorrar para la jubilación", ha declarado. Pero también reconoce que para llegar allí, la renta universal será esencial.

Sam Altman, CEO de OpenAI, no solo lo dice. Lo financia. Ha impulsado estudios que analizan cómo una renta básica puede ayudar a las personas a reconvertirse, a formarse de nuevo, sin la presión de pagar el alquiler o la comida. No se trata de dar dinero sin condiciones, sino de ofrecer estabilidad para que la gente pueda reinventarse.

Y los datos respaldan esta idea. Una revisión de más de 50 casos empíricos realizada por el Departamento de Economía de la Universidad de Huelva muestra que la renta básica mejora el gasto en necesidades básicas, como alimentación o salud, sin que los beneficiarios dejen de buscar empleo. Al contrario con menos ansiedad, muchas personas invierten más tiempo en formación y en nuevas oportunidades.

El debate político ya está en marcha

En Reino Unido, el debate ha salido de los foros académicos y ha entrado en los despachos del poder. Jason Stockwood, ministro de Inversiones, admitió en el Financial Times que dentro del Gobierno "definitivamente se está hablando de ello". Y añadió

sin duda, vamos a tener que pensar con mucho cuidado en cómo suavizar el proceso de desembarco de aquellas industrias que desaparecen, mediante algún tipo de RBU y algún tipo de mecanismo de aprendizaje permanente para que la gente pueda volver a capacitarse

No es una declaración aislada. Liz Kendall, secretaria de Tecnología del Reino Unido, fue aún más contundente al afirmar que

existirá un periodo de transición en el que la IA será 'un arma de destrucción masiva de empleos. No dejaremos que las personas y las comunidades se las arreglen solas'

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, también ha alertado sobre el riesgo de una oleada de desempleo de cuello blanco en una ciudad altamente dependiente del sector servicios y profesional. En el último año, según Bloomberg, Morgan Stanley registró una pérdida neta del 8% de empleos en el Reino Unido por la IA, la más alta entre las grandes economías. Y esas cifras no incluyen el impacto futuro de modelos aún más avanzados.

¿Cómo financiar el cambio?

La pregunta ahora no es si necesitamos medidas, sino cómo pagarlas. Hace casi diez años, Bill Gates propuso una idea radical si un robot reemplaza a un humano, ese robot debe pagar impuestos como un humano. No como castigo, sino como forma de redistribuir la riqueza generada por la automatización. Empresas que ganan millones gracias a algoritmos podrían contribuir a un fondo que financie la transición.

Ioana Marinescu, economista de la Universidad de Pensilvania, ofrece una variante gravar a las empresas tecnológicas no para frenarlas, sino para hacer su implantación más progresiva. Un impuesto suave podría ralentizar la adopción descontrolada, dando tiempo al mercado laboral a adaptarse. No se trata de detener la innovación, sino de humanizarla.

La historia nos ha enseñado que cada revolución industrial generó desplazamientos masivos. Pero también creó nuevas formas de trabajar, nuevas profesiones, nuevas sociedades. La diferencia ahora es la velocidad. La IA no avanza a paso de hombre. Avanza a paso de algoritmo. Y si no anticipamos sus consecuencias, el coste humano podría ser enorme. La renta básica no es la única solución. Pero cada vez suena menos como una utopía y más como una necesidad.

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