La IA de ChatGPT logra mejores notas cuando la creen humana, según un estudio de Villanova

Un estudio con 1.682 lectores mostró que las historias atribuidas a humanos recibieron mejores puntuaciones, incluso cuando algunas habían sido generadas por ChatGPT.

07 de agosto de 2026 a las 16:23h
La IA de ChatGPT logra mejores notas cuando la creen humana, según un estudio de Villanova
La IA de ChatGPT logra mejores notas cuando la creen humana, según un estudio de Villanova

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Hay una paradoja incómoda en la escritura automática. Cuanto más se parece una máquina a un narrador convincente, más tendemos a premiar lo que creemos humano aunque no lo sea.

Eso es lo que muestra un estudio publicado en Judgment and Decision Making y liderado por la Universidad de Villanova, en Estados Unidos. Participaron 1.682 personas de entre 18 y 81 años, que leyeron y valoraron seis relatos cortos, tres escritos por humanos y tres generados con ChatGPT.

El origen atribuido pesó más que el origen real

El ensayo introdujo un falso etiquetado intencionado para medir la reacción de los lectores ante la autoría atribuida.

Deena Weisberg, doctora del Departamento de Ciencias Psicológicas y Cerebrales de la Universidad de Villanova y autora principal del estudio, presentó así el resultado más llamativo.

"En nuestro estudio, los participantes dieron las calificaciones más altas a las historias que les habían dicho que habían sido escritas por humanos, pero que en realidad fueron escritas por IA." - Deena Weisberg, doctora del Departamento de Ciencias Psicológicas y Cerebrales de la Universidad de Villanova

La preferencia por los textos atribuidos a personas apareció con independencia de su origen real. Dicho de otro modo, la etiqueta influyó más que la procedencia efectiva del relato, una pista útil para entender cómo juzgamos la creatividad cuando creemos que detrás hay biografía, intención y experiencia.

Aquí no solo entra en juego la calidad literaria. También pesa una expectativa cultural muy arraigada, parecida a la que convierte una firma manuscrita en señal de autenticidad aunque el contenido sea idéntico.

La mayoría no distinguió a ChatGPT de los escritores profesionales

Los experimentos posteriores añadieron otra capa al problema y desmontaron una seguridad bastante extendida. La mayoría de los participantes no logró identificar qué historias había creado ChatGPT y cuáles pertenecían a escritores profesionales.

Solo acertaron con cierta solvencia quienes ya tenían conocimientos previos sobre patrones algorítmicos. Esa dificultad para distinguir unas obras de otras conecta con debates recientes sobre señales de autenticidad humana, donde incluso una imperfección empieza a funcionar como marca de autoría.

Weisberg vuelve ahí sobre el sesgo de fondo y lo formula con bastante claridad.

"Argumentaría que esto revela un sesgo a favor de las narrativas escritas por personas reales. Damos por sentado que la escritura creativa requiere cualidades exclusivamente humanas, como la comprensión emocional y la experiencia vivida, lo que lleva a subestimar las capacidades de la IA. Diría que las ideas preconcebidas del público sobre las capacidades de la IA están cada vez más desfasadas." - Deena Weisberg, doctora del Departamento de Ciencias Psicológicas y Cerebrales de la Universidad de Villanova

La observación no implica que todas las historias suenen igual ni que el juicio humano haya dejado de importar. Lo que sí sugiere es que muchos lectores llegan al texto con una decisión medio tomada antes de leer la primera línea.

Los textos de IA gustaron por claridad, no por prestigio

Hay otro detalle que complica todavía más el retrato.

Los escritos generados mediante inteligencia artificial recibieron una valoración más positiva cuando los lectores apreciaron en ellos una prosa más directa, fácil de procesar y clara. Ese rasgo recuerda a lo que otros trabajos han observado sobre respuestas más homogéneas, donde la limpieza del lenguaje ayuda a leer mejor, pero también puede limar singularidades.

La contradicción resulta difícil de pasar por alto. Los participantes premiaron la etiqueta humana, pero al mismo tiempo valoraron en los textos de IA cualidades que cualquier lector reconoce enseguida cuando abre un cuento y nota que todo fluye sin tropiezos.

En esa grieta aparece el dato más revelador del estudio. Las notas más altas fueron para historias presentadas como humanas aunque en realidad las hubiera escrito una IA.

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