La IA de Palantir ayudó a planear más de 1.000 lanzamientos de misiles en una semana

"Somos la primera empresa en ser completamente anti‑Woke": el giro ideológico de Palantir

09 de marzo de 2026 a las 18:52h
La IA de Palantir ayudó a planear más de 1.000 lanzamientos de misiles en una semana
La IA de Palantir ayudó a planear más de 1.000 lanzamientos de misiles en una semana

Imagina una máquina capaz de predecir dónde se esconde un insurgente, de rastrear movimientos de tropas enemigas a través de satélites y teléfonos, o de identificar a miles de personas sin papeles en un país entero. No es ciencia ficción. Es el día a día de Palantir, una empresa cuyas herramientas ya no parecen software, sino extensiones del poder del Estado en su forma más cruda.

El ojo que todo lo ve

Palantir no fabrica armas. No dispara misiles. Pero sin sus algoritmos, muchos de esos misiles no acertarían. Con sede en Denver y un nombre tomado de las piedras videntes de El Señor de los Anillos, la empresa fundada por Peter Thiel y Alex Karp se ha convertido en el cerebro invisible de operaciones militares, servicios de inteligencia y agencias de control fronterizo en Estados Unidos y más allá.

Sus sistemas integran datos clasificados procedentes de satélites, rastreos de teléfonos móviles, registros de internet y bases de datos gubernamentales para trazar perfiles, mapear amenazas y guiar ataques. En el Pentágono, su programa de inteligencia Maven alimentado ahora con una herramienta de inteligencia artificial de Anthropic es considerado crítico. Se dice que ha sido esencial para la planificación de más de 1.000 lanzamientos de misiles sobre objetivos en Irán durante la última semana.

Para las fuerzas especiales, Palantir responde preguntas que antes eran imposibles ¿Dónde están exactamente nuestras tropas? ¿Qué zonas están minadas? ¿Qué rutas son seguras? La guerra moderna ya no se libra solo con soldados y tanques, sino con datos en tiempo real.

"Si eres una agencia de inteligencia, nos utilizas para encontrar terroristas y delincuentes organizados, manteniendo al mismo tiempo la seguridad y la protección de datos de tu país. Luego están las fuerzas especiales. ¿Cómo sabes dónde están tus tropas? ¿Cómo entras y sales del campo de batalla de la forma más segura posible, evitando minas y enemigos? Palantir te ayuda en eso" - Alex Karp, cofundador y consejero delegado de Palantir

El lado oscuro de los datos

Pero no todos los usos de Palantir son tan bélicos. Algunos son más cercanos, más cotidianos, y también más polémicos. Durante la presidencia de Donald Trump, la compañía recibió un contrato millonario para recopilar datos personales de ciudadanos estadounidenses información fiscal, registros de la Seguridad Social, historiales migratorios. Todo esto fue integrado en plataformas accesibles para agencias federales de seguridad.

En las calles de Denver, donde está su sede, se han celebrado numerosas protestas. Activistas denuncian que Palantir colabora con el Servicio de Aduanas y Control Migratorio (ICE) para rastrear, etiquetar y facilitar redadas contra personas sin documentación. Sus algoritmos no solo buscan enemigos extranjeros, sino también entre los propios ciudadanos.

La colaboración no se detiene en Estados Unidos. La empresa también ha trabajado con el ejército israelí durante su campaña en Gaza, alimentando sistemas de inteligencia que han marcado objetivos en zonas densamente pobladas. Cada línea de código puede traducirse en una orden de ataque.

Un giro ideológico en Silicon Valley

Palantir representa un cambio profundo en la cultura tecnológica. Si antaño el Valle de Silicio se presentaba como progresista, escéptico del poder militar y defensor de la privacidad, hoy empresas como Palantir lideran un movimiento opuesto el regreso del sector tecnológico al brazo de la defensa nacional.

Alex Karp, su voz más visible, encarna esta contradicción. Estudió filosofía en Stanford junto a Thiel, pero también profundizó en Alemania en las raíces del fascismo y el nazismo. Hijo de padre judío y madre afroamericana, se ha definido como progresista y afirmó apoyar a Joe Biden y Kamala Harris. Sin embargo, en los últimos años su discurso ha cambiado radicalmente.

En una carta enviada a inversores hace un año, Karp atacó con dureza a quienes se oponen a la militarización tecnológica "algunos dentro del Valle se han dado cuenta y han comenzado a seguir nuestro ejemplo". Y no se detuvo allí. También declaró "Somos la primera empresa en ser completamente anti-Woke".

El cuerpo y la mente del poder

Karp practica tai chi y esquí de fondo. Imparte clases de tai chi a sus empleados. Es un hombre que habla de equilibrio, de disciplina, de control. Pero también de guerra. De la necesidad de armar a Estados Unidos. De la urgencia de defender el orden frente al caos.

Palantir no es solo una empresa. Es un reflejo de una era en la que la tecnología ya no es neutral. Cada decisión algorítmica, cada base de datos integrada, cada alerta generada tiene consecuencias reales. En un campo de batalla. En una frontera. En una vivienda de un barrio humilde de Houston.

Y mientras los satélites giran en órbita, y los drones despegan con listas de objetivos, hay una pregunta que flota en el aire ¿quién controla al controlador?

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