La IA de Trànsit detecta 13.000 infracciones en la A-2, AP-7 y AP-2, con más de 8.500 por usar el móvil

Un piloto del Servei Català de Trànsit registró 13.000 infracciones en dos meses, sobre todo por móvil al volante y cinturón, sin imponer multas porque el sistema aún está en fase analítica.

27 de agosto de 2026 a las 11:59h
La IA de Trànsit detecta 13.000 infracciones en la A-2, AP-7 y AP-2, con más de 8.500 por usar el móvil
La IA de Trànsit detecta 13.000 infracciones en la A-2, AP-7 y AP-2, con más de 8.500 por usar el móvil

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Durante junio y julio, un ensayo piloto del Servei Català de Trànsit convirtió varios tramos de la A-2, la AP-7 y la AP-2 en un banco de pruebas para una vigilancia automática que mira justo donde más suele desviarse la atención del conductor.

El balance fue nítido. Los equipos registraron 13.000 infracciones, con más de 8.500 casos de uso del móvil y más de 4.500 por no llevar el cinturón de seguridad.

La cámara vio miles de gestos que antes dependían del ojo humano

Entre el 3,6% y el 6,6% de los conductores monitorizados utilizaba el teléfono móvil al volante. En la A-2, a la altura de Cornellà de Llobregat, la incidencia alcanzó el 5%.

En la AP-7, el incumplimiento del cinturón quedó en el 1,8%. Aun así, las detecciones aumentaron durante los fines de semana en tramos nocturnos y de madrugada, justo cuando la carretera parece más vacía y muchas rutinas se relajan.

No hubo multas.

Las 13.000 infracciones detectadas no derivaron en expediente sancionador porque el despliegue estaba en fase analítica. Esa cautela ayuda a entender el papel real del sistema, que no actúa como un agente autónomo, sino como una herramienta de cribado que todavía necesita confirmación posterior.

La máquina acierta bastante, pero no decide sola

La precisión técnica del software alcanzó un 70% de efectividad global, y en la detección del teléfono móvil superó el 84%. La diferencia sugiere que el gesto de sujetar o consultar el terminal resulta más reconocible para la cámara que una banda de cinturón mal colocada o ausente.

Ahí entra la revisión humana obligatoria. Antes de generar cualquier expediente, una persona debe corroborar el diagnóstico de la máquina, un esquema que también aparece en radares urbanos con IA que amplían la vigilancia a varias conductas a la vez.

El sistema, desarrollado por la firma británica Acusensus, combina ópticas de alta definición e infrarrojos. Además, realiza capturas simultáneas en perspectiva horizontal y cenital, una doble mirada que busca distinguir qué hace el conductor y cómo lo hace.

Reino Unido ya convirtió este modelo en rutina policial

Fuera de España, el precedente más claro está en el Reino Unido. Allí, la vigilancia asistida por inteligencia artificial opera con capacidad sancionadora bajo la coordinación de National Highways tras un programa piloto iniciado en 2021.

Sussex, Devon y Gran Mánchester ya integran estas cámaras en sus labores diarias. Ese paso cambia bastante el sentido del experimento, porque la tecnología deja de medir su capacidad de detección y entra de lleno en la cadena ordinaria de control del tráfico.

Cataluña todavía está en otra pantalla.

El Servei Català de Trànsit prevé incorporar formalmente estos equipos móviles dentro del Plan de Seguridad Vial 2027-2030. La cuestión no es solo cuántas infracciones detecta la inteligencia artificial, sino que en apenas dos meses localizó 13.000 en tres grandes vías y ninguna acabó en sanción porque la última palabra aún no era de la máquina.

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