Cuando uno piensa en el auge de la inteligencia artificial, lo primero que le viene a la mente son las máquinas que escriben, dibujan o componen música. Pero detrás de esas herramientas hay un mercado laboral en plena transformación, donde no todos ganan al mismo ritmo. Las estadísticas globales hablan de un sector tecnológico que crece, que contrata, que invierte. Sin embargo, esa bonanza no se reparte por igual. Hay perfiles que se disparan como cohetes y otros que se quedan en tierra, mirando al cielo.
El auge imparable de los perfiles de IA
En los últimos años, la demanda de talento tecnológico ha dado un salto cualitativo. No basta ya con saber programar o gestionar un producto lo que buscan ahora las empresas es quien entienda cómo integrar la inteligencia artificial en el corazón de sus operaciones. Lenny Rachitsky, experto en el mercado laboral tecnológico, ha rastreado datos de más de 9.000 empresas a través de la plataforma TrueUp, y lo que encuentra es revelador hay más de 67.000 ofertas activas para ingenieros en todo el mundo, y 26.000 solo en Estados Unidos. Para los product managers, las cifras no son menos contundentes más de 7.300 vacantes globales, un 75% más que a principios de 2023.
Pero no es un crecimiento lineal. Rachitsky lo describe con una metáfora gráfica "una curva de crecimiento en forma de palo de hockey". Es decir, algo que empieza suave y luego despega de forma casi vertical. Ese despegue coincide con el auge de la IA generativa, con ChatGPT como catalizador. Empresas como OpenAI, Anthropic o Cursor están a la cabeza de esta demanda, pero no son las únicas. Un informe de la London School of Economics señala que más del 76% de los responsables de producto prevén aumentar su inversión en IA en 2026. La tecnología ya no es una opción es una hoja de ruta obligada.
La paradoja del empleo joven
Si todo va tan bien, ¿por qué tantos profesionales siguen sin encontrar trabajo? Aquí está la paradoja. Rachitsky no ignora el malestar "que hay mucha gente pasándolo mal en la búsqueda, y que eso no cambia por el hecho de que los números globales sean buenos". Y los datos lo respaldan. Un estudio de Anthropic, titulado *Labor market impacts of AI A new measure and early evidence*, revela una tendencia inquietante desde 2024, los trabajadores entre 22 y 25 años tienen menos probabilidades de ser contratados en empleos expuestos a la automatización.
La tasa de incorporación de estos jóvenes ha caído aproximadamente medio punto porcentual, lo que se traduce en hasta un 14% menos de posibilidades de acceder a esos puestos respecto a los niveles anteriores al lanzamiento de ChatGPT. No es un efecto generalizado entre los trabajadores mayores de 25 años, no se observa una caída similar. ¿Qué está pasando? Parece que las empresas, al automatizar tareas básicas, ya no necesitan tantos perfiles junior para ejecutarlas. La automatización no elimina empleos directamente, pero sí cambia las reglas de acceso. El escalón de entrada se ha vuelto más resbaladizo.
El diseño, a la sombra de la IA
Mientras algunos perfiles despegan, otros se estancan. El diseño es uno de ellos. Aunque parezca contradictorio en una era de interfaces inteligentes y experiencias hiperpersonalizadas, las vacantes para diseñadores están prácticamente congeladas desde principios de 2023. Solo hay unas 5.700 ofertas globales, frente a las más de 7.300 para producto. Y las previsiones no son optimistas Humbl Design, en su informe de enero de 2026, proyecta que los roles centrados en ejecución rutinaria crecerán entre un 2% y un 3% hasta 2034. Una cifra mínima.
En cambio, los perfiles de diseño especializados en estrategia, resolución de problemas y liderazgo de equipos podrían aumentar un 16% en el mismo periodo. La diferencia es clara lo que se valora ya no es la habilidad para generar variantes visuales, sino la capacidad de definir el rumbo. Y en eso, la IA juega un papel clave. Al asumir tareas de prototipado rápido o generación de interfaces, ha reducido la dependencia de procesos tradicionales de diseño, trasladando parte de esas funciones a los equipos de desarrollo. El diseñador ya no es solo quien da forma al producto debe ser quien lo piensa desde el fondo.
El nuevo mapa del talento tecnológico
Lo que estamos viendo no es simplemente un ajuste cíclico del mercado, sino una reconfiguración profunda. La inteligencia artificial no está destruyendo empleos a gran escala al menos por ahora, pero sí está redefiniendo quién entra, quién avanza y quién se queda atrás. Las empresas no buscan generalistas, sino especialistas con experiencia concreta en IA, capaces de tomar decisiones en entornos donde la tecnología ya no es un apéndice, sino el núcleo.
Este cambio no es solo técnico es generacional, social y ético. Requiere que los sistemas educativos se adapten, que las empresas reconsideren sus políticas de contratación y que los profesionales, especialmente los más jóvenes, encuentren nuevas formas de demostrar su valor. Porque en este nuevo escenario, la experiencia ya no se mide solo en años, sino en relevancia. Y eso, al final, cambia todo.