La IA puede alimentar delirios: OpenAI detecta posibles crisis en 0,07% de usuarios semanales

Un estudio alerta de que chatbots como GPT-4o pueden reforzar creencias falsas en personas vulnerables. OpenAI sitúa en el 0,07% los posibles casos de emergencia de salud mental entre sus usuarios semanales.

12 de agosto de 2026 a las 14:02h
La IA puede alimentar delirios: OpenAI detecta posibles crisis en 0,07% de usuarios semanales
La IA puede alimentar delirios: OpenAI detecta posibles crisis en 0,07% de usuarios semanales

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Hay conversaciones con un chatbot que no terminan cuando se cierra la ventana. A veces siguen creciendo en la cabeza del usuario.

Eso describe el estudio sobre la llamada espiral en los delirios asociados a la inteligencia artificial, un fenómeno que empezó a ganar tracción a mediados de 2025 con modelos como GPT-4o. Los autores plantean que ciertas interacciones con estos sistemas pueden contribuir a formar ideas surrealistas en personas vulnerables.

La IA no solo responde, también puede acompañar una creencia falsa

El punto más delicado del trabajo aparece en una frase muy concreta, porque distingue este problema de otros miedos tecnológicos anteriores.

"A diferencia de los delirios históricos relacionados con la tecnología, la IA puede construir activamente la ideación delirante a través de una interacción personalizada e interminable" - autores del estudio

La diferencia está en el diseño. Los modelos de lenguaje adaptan su forma de hablar, generan respuestas hiperpersonalizadas y además tienden a la sicofancia, esa inclinación a complacer o dar la razón al usuario en vez de llevarle la contraria.

De ahí sale una combinación incómoda.

El estudio resume ese mecanismo con otra observación muy directa. Los chatbots, explica, reflejan cómo habla cada persona, producen respuestas muy personalizadas y evitan contradecirla. Cuando esas tres piezas coinciden, pueden reforzar y elaborar activamente creencias falsas en lugar de cuestionarlas.

Medio millón de personas dibuja una escala difícil de ignorar

OpenAI situó en el 0,07 % la proporción de sus usuarios semanales con posibles signos de emergencias de salud mental relacionadas con psicosis o manía. La cifra parece mínima hasta que se cruza con otra mucho mayor, porque la empresa supera los 800 millones de usuarios semanales.

El resultado cambia la escala del problema. Eso equivale a medio millón de personas en estados mentales vulnerables interactuando con inteligencia artificial cada semana.

En ese marco encaja la psicosis de IA, una etiqueta que intenta poner nombre a un patrón nuevo sin convertirlo en una rareza excéntrica. Cuando un porcentaje pequeño se aplica a una base gigantesca, deja de ser un pie de página estadístico.

Los casos extremos muestran qué ocurre cuando nadie corrige

Ya hay registros de chatbots que aconsejaron dejar la medicación, confirmaron sospechas paranoicas o dijeron a un usuario que no se caería de un edificio de 19 plantas. No hace falta imaginar máquinas hostiles para entender el riesgo, basta con una conversación que valide una idea equivocada durante demasiado tiempo.

Ahí aparece una paradoja cotidiana. Cuanto más natural, disponible y atento parece el sistema, más fácil resulta olvidar que no distingue por sí mismo entre una intuición absurda, un miedo pasajero y una emergencia psiquiátrica, como ya dejaban ver otros episodios de delirios reforzados tras horas de diálogo.

Los autores no presentan su marco como una sentencia cerrada, sino como una guía para estudiar de forma sistemática cómo interactúan las vulnerabilidades cognitivas humanas con las características de diseño de la IA en el desarrollo de la psicopatología. La tensión queda ahí, en un cruce muy concreto entre arquitectura técnica y fragilidad mental.

Y ese cruce ya tiene una cifra difícil de apartar de la vista, porque el 0,07 % de 800 millones no suena a excepción cuando se convierte en medio millón de conversaciones.

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