La inteligencia artificial no llega a Canarias como una promesa abstracta, sino como un sismo laboral de magnitud considerable. Entre 78.000 y 105.000 empleos pueden desaparecer en el Archipiélago durante la próxima década.
Esta cifra representa aproximadamente el 10 por ciento de toda la ocupación actual en las Islas. El impacto es desproporcionado si se compara con la estructura productiva local, donde el turismo y la hostelería actúan como amortiguadores frente a la automatización pura.
El saldo neto de empleo resulta negativo en todos los escenarios
A nivel nacional, el panorama dibuja una destrucción de entre 1,7 y 2,3 millones de puestos de trabajo. Aunque el estudio calcula que la tecnología podría crear 1,6 millones de nuevas oportunidades en España, la balanza final sigue inclinada hacia la pérdida neta de ocupación.
Si la creación de ese nuevo empleo se distribuyera de forma equitativa, Canarias podría ganar 73.000 puestos. Sin embargo, esta hipótesis optimista no compensa la destrucción prevista ni siquiera en el mejor de los casos proyectados por los analistas.
"La IA más que una destrucción objetiva de trabajo lo que va a hacer es a modificar" - José Miguel González, economista y director de Consultoría y Gestión Comercial de Corporación 5
La vulnerabilidad no se reparte por igual. Los programadores, los agentes de ventas, los analistas de mercado y el personal de atención al cliente enfrentan el mayor riesgo de desaparición de sus roles tradicionales. La penetración tecnológica ya alcanza casi el 60 por ciento en el sector tecnológico, mientras que apenas roza el 25 por ciento en servicios.
La brecha generacional complica la adaptación laboral
No todos los trabajadores tendrán las mismas facilidades para reciclarse. Gran parte del desempleo en Canarias corresponde a mayores de 52 años, un colectivo para el que la actualización de competencias digitales resulta especialmente compleja.
José Miguel González advierte que este grupo demográfico deberá esforzarse con más insistencia, pues existe el riesgo real de ser expulsado del mercado laboral si no se adapta. La formación en inteligencia artificial se plantea ya como la única vía efectiva para mantener la empleabilidad.
Entre 2,8 y 3,5 millones de trabajadores en España mejorarán su productividad gracias a estas herramientas. El cambio no implica necesariamente la sustitución total, sino una transformación profunda de las tareas diarias.
"Tendrá repercusión en las funciones de producción intensiva de trabajo, pero aquí hay muchos servicios de mercado que atienden a personas y ahí no serán sustituidos, sino que los va a modificar" - José Miguel González, economista y director de Consultoría y Gestión Comercial de Corporación 5
El valor añadido que aporta el factor humano mantiene cierta inmunidad frente a los algoritmos. Las innovaciones históricamente han ahorrado trabajo manual, pero también han generado nuevos niveles de ocupación a largo plazo.
Francisco Rodríguez, catedrático de Economía de la UGR y director del Área Financiera y Digitalización de Funcas, lidera el estudio que pone de relieve esta tensión. La economía canaria posee una resistencia estructural debido al peso de los servicios personales, pero eso no la exime de la transformación.
La clave reside en no confundir la modificación de las funciones con la seguridad laboral absoluta. Las competencias en inteligencia artificial son obligatorias para quien pretenda permanecer activo en el mercado de trabajo de los próximos diez años.