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Las imágenes no muestran hechos ocurridos, pero el daño que causan ya es muy real.
La Internet Watch Foundation ha detectado durante la primera mitad de este año un 40% más de imágenes de abuso sexual infantil generadas con inteligencia artificial que en todo 2025. La organización analizó 6.310 imágenes fotorrealistas que encajan en la definición legal de abuso sexual infantil, una escala que convierte el problema en algo más que una anomalía técnica.
El patrón de las víctimas dibuja una franja de edad muy concreta
El 98% de las imágenes analizadas corresponde a niñas. Además, el 79% representa a menores de entre siete y trece años, una concentración que señala con crudeza a qué edades apunta esta producción.
Más de 1.000 imágenes muestran o aluden a niños de tres a seis años, y 190 a bebés de dos años. La edad de las víctimas desciende hasta tocar la primera infancia, un dato que desarma cualquier intento de presentar estas prácticas como un fenómeno marginal o difuso.
Kerry Smith, directora ejecutiva de Internet Watch Foundation, sitúa el foco en la velocidad de expansión del material y en la falta de instrumentos legales claros para frenarlo.
"Es profundamente preocupante ver lo rápido que las imágenes de abuso sexual infantil generadas por IA siguen creciendo y difundiendo en línea. Si Europa se toma en serio la protección de los niños, necesita un Reglamento integral sobre el abuso sexual infantil que dé a las plataformas la seguridad legal para detectar, prevenir y responder a contenidos conocidos y desconocidos sobre abusos sexuales infantiles". - Kerry Smith, directora ejecutiva de Internet Watch Foundation
Ahí aparece una de las tensiones de fondo. La tecnología abarata la fabricación de estas imágenes y acelera su circulación, mientras la respuesta legal avanza a un ritmo mucho más lento y fragmentado.
Montiel advierte que el problema llegó tarde a la conversación pública
Irene Montiel, doctora en psicología y criminología y profesora del máster de ciberdelincuencia de la UOC, lleva años observando ese desfase entre la advertencia académica y la reacción social. Su diagnóstico no gira solo en torno a la inteligencia artificial, sino también alrededor de hábitos cotidianos que han normalizado la exposición de menores en internet.
Montiel describe un circuito ya conocido por quienes estudian la ciberdelincuencia infantil.
"El problema es que llegamos tarde. Los investigadores llevamos años alertando de que no se suban imágenes de los hijos menores. Hay personas que intercambian este tipo de material concreto y se sabe que ya existen aplicaciones que automáticamente buscan y generan imágenes y vídeos superrealistas, dentro de una franja de edad concreta". - Irene Montiel, doctora en psicología y criminología y profesora del máster de ciberdelincuencia de la UOC
Ese detalle cambia la escena de lugar. Ya no hablamos solo de foros ocultos o de usuarios expertos, sino también de fotos familiares compartidas sin demasiada reflexión, convertidas después en materia prima para sistemas que buscan rostros, edades y rasgos concretos. En esa cadena, una imagen inocente puede acabar en un contexto que nadie imaginó al subirla.
No siempre hay adultos detrás.
La propia Irene Montiel añade que muchas de estas imágenes también las crean menores, a veces en un contexto de broma y a veces sin medir el daño ni el alcance. Esa observación conecta con casos recientes de acoso escolar con IA, donde la distancia entre juego y violencia desaparece en cuanto la imagen empieza a circular.
Cuando Montiel resume la reacción de las grandes plataformas con una frase tan seca como "Ninguna plataforma quiere perder usuarios", no describe solo una falta de medios. Describe un conflicto de incentivos, porque retirar, vigilar y prevenir también implica poner límites a herramientas que atraen tráfico y participación.
Europa y España ya movieron ficha, pero el calendario revela el retraso
El 7 de mayo, el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea alcanzaron un acuerdo para modificar el reglamento europeo de Inteligencia Artificial y prohibir prácticas relacionadas con la generación de contenido sexual, íntimo y material de abuso sexual infantil. Diecinueve días después, España aprobó en el Consejo de Ministros el proyecto de ley para el buen uso y la gobernanza de la inteligencia artificial, aunque la votación en el pleno del Congreso sigue pendiente.
Ese giro regulatorio tiene además un precedente cercano en el veto europeo a imágenes íntimas sin consentimiento. El 22 de junio llegó un segundo acuerdo europeo para reforzar las normas penales contra el abuso sexual infantil, incluyendo el combate contra la capacidad de diseñar o adaptar sistemas de inteligencia artificial para producir y distribuir este material.
Desde el Reino Unido, Hannah Swirsky, responsable de políticas de Internet Watch Foundation, ha pedido al parlamento inglés una legislación vinculante y más restrictiva sobre inteligencia artificial. También ha recordado que la obligación técnica no puede descargarse solo en jueces y policías, porque corresponde a las empresas tecnológicas crear herramientas para impedir que la IA se utilice de esta manera.
Hay una cifra que resume mejor que ninguna otra el tamaño del desfase. En solo medio año ya han aparecido un 40% más de estas imágenes que en todo 2025.