La NASA usó Claude para planear rutas del Perseverance en Marte: IA en misiones reales, no solo pruebas.

"Una IA que ya no solo responde preguntas, sino que participa en misiones espaciales", afirma el artículo.

09 de febrero de 2026 a las 12:05h
La NASA usó Claude para planear rutas del Perseverance en Marte: IA en misiones reales, no solo pruebas.
La NASA usó Claude para planear rutas del Perseverance en Marte: IA en misiones reales, no solo pruebas.

Hay momentos en los que la ciencia ficción parece adelantarse al presente. Y luego llega un día como este, en el que descubres que la inteligencia artificial que ayuda a planear rutas de un rover en Marte no es un prototipo secreto de agencia espacial, sino una herramienta disponible para cualquiera con conexión a internet. Sí, la NASA ha usado Claude, el modelo de Anthropic, para optimizar el camino del Perseverance en la superficie marciana. No como una prueba aislada, sino como parte de un trabajo operativo real. Estamos hablando de una IA que ya no solo responde preguntas, sino que participa en misiones espaciales.

Una IA con pies en Marte y cabeza en la Tierra

El modelo utilizado, Claude Opus 4.5, es uno de los más avanzados del ecosistema actual. Junto a Claude Sonnet 4.5, forma parte de una generación que ya no se limita a imitar el lenguaje humano, sino que actúa como un colaborador cognitivo. En el caso del rover, su capacidad para procesar grandes volúmenes de datos geográficos, imágenes satelitales y restricciones operativas permite simular escenarios y sugerir caminos seguros y eficientes. No toma decisiones finales, pero sí filtra opciones, anticipa riesgos y reduce el tiempo de análisis de horas a minutos.

Este uso no es anecdótico. Refleja una tendencia más amplia las herramientas de IA están dejando de ser meros asistentes para convertirse en coequipos técnicos en ciencia, exploración y desarrollo. Y lo más sorprendente es que muchas de las funciones que posibilitan este salto están disponibles hoy para cualquier persona, investigador, estudiante o creador.

Transparencia con sello de autenticidad

Una de las características más notables de Claude es que muestra siempre las fuentes de sus respuestas. No como un pie de página olvidado, sino como recuadros visibles al final de cada párrafo, con el nombre del sitio y enlaces directos. Esto no solo mejora la verificación, sino que educa al usuario puedes seguir el rastro del conocimiento, cuestionar la información, contrastarla. En una era de desinformación algorítmica, esta transparencia es un acto de responsabilidad técnica y ética.

Además, cada respuesta incluye controles prácticos copiar al portapapeles, valorarla como útil o incorrecta, o regenerarla desde cero. Es como tener un diálogo en tiempo real con un colaborador que aprende mientras habla. Y si necesitas compartir la conversación, puedes generar un enlace público o privado. Quien lo reciba no solo ve el resultado, sino el proceso el contexto, el prompt original y la posibilidad de continuar interactuando.

Herramientas para construir, no solo para consultar

La verdadera revolución no está en lo que la IA responde, sino en lo que permite hacer. Adjuntar un PDF de cientos de páginas, una imagen técnica o una captura de pantalla y preguntar ¿qué significa esto? ¿qué patrones ves? ¿puedes resumirlo o transformarlo? Esta capacidad de procesar documentos extensos y heterogéneos convierte a Claude en un socio para investigadores, abogados, periodistas o docentes.

Y si activas el modo incógnito ese pequeño icono de un fantasma, la consulta no queda en el historial. La IA la olvida cuando cambias de conversación. Es una promesa de privacidad real, no solo de palabra.

Proyectos, modos y personalización la oficina del futuro

Uno de los cambios más profundos en la experiencia del usuario es el concepto de Proyectos. Es como crear un espacio de trabajo temático le das un nombre, subes documentos base, defines instrucciones y luego inicias chats que "saben" desde el principio el contexto. Ya no empiezas desde cero cada vez. Es ideal para tareas complejas, como redactar un informe, preparar una clase o gestionar un desarrollo técnico.

Los modos de uso también marcan la diferencia. Hay uno llamado pensamiento extendido, que permite que la IA se tome su tiempo para razonar antes de responder, ideal para problemas complejos. El modo investigación realiza búsquedas exhaustivas antes de dar una respuesta. Y el modo búsqueda web está activado por defecto, lo que garantiza que la información esté actualizada.

Y si necesitas más potencia, puedes elegir el modelo directamente desde el más rápido hasta Opus, que es el más capaz para tareas profundas. Incluso puedes acceder a versiones anteriores, por si estás validando consistencia en un flujo de trabajo.

Conectores, artefactos y automatización más allá del chat

Pero donde Claude empieza a parecerse a una plataforma de desarrollo sin código es en funciones como los conectores. Permite integrarse con servicios como Gmail, Chrome o Spotify, con permisos granularizados puedes autorizar que lea correos, pero no que los envíe; que acceda a notas, pero no que las modifique.

Luego están los artefactos pequeñas aplicaciones interactivas que la IA crea sobre la marcha. Un juego de preguntas, un editor de texto con funciones especiales, incluso un piano virtual que puedes tocar desde el navegador. No solo genera el código, sino que lo ejecuta y te permite interactuar con él. Y si te interesa, puedes ver el código subyacente y usarlo en otro entorno.

En programación, la integración con GitHub y la ejecución de tareas en la nube desde el navegador o el móvil acelera el desarrollo. Pero el paso más audaz es Cowork un agente autónomo que toma el control parcial de tu ordenador para automatizar flujos de trabajo, gestionar archivos, ejecutar scripts. No es ciencia ficción es algo que ya se puede probar hoy, con supervisión humana, claro.

Habilidades, control y accesibilidad

Las Skills o habilidades son como extensiones personalizadas. Puedes crearlas en conversación, cargarlas desde archivos de la comunidad o definirlas paso a paso. Permiten construir flujos específicos por ejemplo, un asistente que siempre formatea correos de una manera particular, o que extrae datos de informes con un criterio fijo.

El control del usuario también es clave. En ajustes, se muestra el consumo de capacidades y el tiempo restante hasta la recarga. Puedes bloquear el acceso a conversaciones anteriores, restringir la conexión a internet para tareas de programación, o desactivar el uso de artefactos. Todo es configurable en tiempo real.

En dispositivos macOS, los atajos de escritorio permiten abrir una ventana emergente con acceso directo a la función de voz, personalizable según tus necesidades. Y en cuanto a la gestión de chats, puedes buscar por nombre o contenido, seleccionar varios para borrarlos de golpe o renombrarlos para mantener el orden.

Por ahora, el modo de conversación en la app móvil está disponible solo en inglés, una limitación que contrasta con la profundidad del resto de funciones.

El futuro ya no está en el futuro

Todo esto no es un catálogo de funciones técnicas. Es un retrato de cómo la inteligencia artificial está dejando de ser una caja negra para convertirse en un espacio de trabajo vivo, adaptable, transparente. Ya no se trata solo de preguntar y obtener respuestas, sino de colaborar, construir y explorar.

Que la NASA use estas herramientas para navegar por Marte debería hacernos reflexionar si esto ya es posible allí, ¿qué estamos dejando de hacer aquí, en la Tierra, por no aprovechar todo su potencial?

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