Europa ha decidido pisar el freno justo cuando la inteligencia artificial acelera. El 7 de mayo, el Parlamento Europeo cerró un acuerdo provisional para retocar parte del AI Act y aplazar varias de sus obligaciones más sensibles.
El cambio más visible afecta a la identificación de contenidos generados por máquinas. La marca de agua para audios, imágenes, vídeos o textos creados con IA no llegará hasta el 2 de diciembre de 2026, una fecha que desplaza una de las piezas centrales del control sobre este tipo de materiales.
No es el único retraso. También quedan pospuestas las reglas más duras para usos de alto riesgo, entre ellos el empleo o la biometría, dos terrenos donde un error algorítmico puede colarse en decisiones que afectan a un contrato o a la identidad de una persona.
Bruselas retoca el calendario mientras las empresas piden margen
Detrás de la revisión aparece una presión empresarial muy concreta. Alphabet, Meta, Siemens y SAP reclamaron cambios en las normas para facilitar tanto el desarrollo de herramientas de IA como su actividad de negocio dentro de la Unión Europea.
La reforma no llega aislada. Forma parte de la propuesta Ómnibus Digital, el plan con el que la Comisión Europea busca simplificar el conjunto de reglas digitales comunitarias, un movimiento que intenta aligerar cargas regulatorias sin desmontar el edificio normativo.
Ahí está la tensión de fondo. Europa quiso ser la referencia mundial en regulación tecnológica, pero ahora ajusta tiempos y exigencias en un momento en que las grandes compañías piden menos fricción para competir y desplegar productos con mayor rapidez.
La votación mostró una mayoría amplia, aunque el trámite sigue abierto
El Parlamento Europeo aprobó el texto con 569 votos a favor, 45 en contra y 23 abstenciones.
Esa mayoría dibuja un respaldo amplio, aunque todavía no hay punto final. El acuerdo provisional necesita la ratificación formal del propio Parlamento y del Consejo antes de convertirse en definitivo, de modo que la reforma ya tiene dirección política, pero aún no plena validez jurídica.
Mientras tanto, la consecuencia práctica ya resulta nítida. Los contenidos generados por IA seguirán más tiempo sin una obligación general de marca de agua, y las reglas más severas para empleo o biometría también esperan, pese a que el texto salió adelante con 569 votos favorables.