La primera encíclica de León XIV no mira al cielo sino a las pantallas, los algoritmos y la concentración de poder que acompaña a la revolución tecnológica. Magnifica humanitas está dedicada a la inteligencia artificial y a sus efectos sociales, con una advertencia que atraviesa todo el texto.
Presentada este lunes en una conferencia en la que participó Christopher Olah, cofundador de la empresa estadounidense Anthropic, la encíclica coloca una pregunta incómoda en el centro del debate. No pregunta qué puede hacer la máquina, sino quién manda sobre ella y para qué.
"Debemos preguntarnos con realismo quién detenta hoy ese poder y hacia qué fines lo orienta" - León XIV, papa
Ahí aparece uno de los giros más claros del documento. León XIV recuerda que en el pasado eran sobre todo los estados quienes impulsaban y orientaban la innovación, mientras que hoy ese papel recae en actores privados, a menudo transnacionales, con recursos y capacidad de acción superiores a los de muchos gobiernos.
La encíclica recupera una vieja tradición para hablar del poder nuevo
El texto remite a Rerum novarum, la encíclica publicada por León XIII en 1891, y con ese puente histórico sitúa la inteligencia artificial dentro de una vieja discusión católica sobre trabajo, dignidad y poder económico. Cambian las herramientas, pero la disputa de fondo resulta reconocible.
No es un detalle menor. Si a finales del siglo XIX la Iglesia miró a la cuestión obrera en plena transformación industrial, ahora León XIV observa la automatización, la precarización y el desempleo como parte de una mutación que vuelve a poner el trabajo bajo presión.
La encíclica se organiza en cinco capítulos, además de una introducción y una conclusión, y en ese recorrido enlaza la técnica con la pérdida de dignidad laboral, la guerra y la fragilidad humana. El mensaje no se limita a la productividad ni al rendimiento.
El control de las plataformas también moldea la realidad
León XIV describe un poder menos visible que una fábrica y más cotidiano que una ley. Quien controla las plataformas digitales y los medios de comunicación, sostiene, puede influir en el imaginario colectivo y presentar como deseable una determinada visión de la realidad.
Esa observación baja la discusión tecnológica al terreno de todos los días. No habla solo de código o infraestructura, también de aquello que millones de personas consideran normal, útil o aspiracional después de horas de exposición a pantallas, recomendaciones y flujos de contenido.
"Quien controla las plataformas digitales y los medios de comunicación posee una notable capacidad de incidir en el imaginario colectivo y de presentar como deseable una determinada visión de la realidad" - León XIV, papa
Desde ahí, la crítica del documento alcanza un tono cultural y político a la vez. El poder tecnológico actual, afirma, toma el rostro de quien lo concibe, lo financia, lo regula y lo utiliza, una cadena que obliga a mirar más allá del dispositivo final.
León XIV rechaza la promesa de una humanidad sin fragilidad
Otro frente central del texto es el transhumanismo, que la encíclica rechaza de forma expresa. León XIV lo define como la idea de que la técnica pueda superar los límites biológicos y corregir la fragilidad humana.
Luego introduce una imagen poderosa, casi bíblica, para cuestionar esa promesa. Pide detener la construcción de la enésima Babel y advierte de que el deseo de plenitud del ser humano puede desviarse hacia metas engañosas, entre ellas la ilusión de una tecnología que prometa liberarnos de toda fragilidad.
"Pido a todos que detengan la construcción de la enésima Babel" - León XIV, papa
La metáfora no apunta solo a la soberbia técnica. También sugiere una confusión de lenguajes, fines y poderes en una época que a menudo vende capacidad de cálculo como si fuera sabiduría y resistencia al daño como si fuera una versión suficiente de la condición humana.
La guerra entra en el documento junto a la crisis del multilateralismo
Además del trabajo y la cultura, la encíclica advierte contra la aplicación militar de la inteligencia artificial. La vincula con la guerra y con la crisis del multilateralismo, un cruce que saca la discusión del laboratorio y la lleva al terreno más duro de la geopolítica.
Esa parte del texto corta de raíz cualquier lectura complaciente de la automatización. La misma lógica que promete eficiencia en la empresa puede trasladarse al campo militar, justo cuando los marcos internacionales muestran menos capacidad para contener conflictos y fijar límites compartidos.
El documento termina dejando una tensión difícil de esquivar. Mientras la inteligencia artificial avanza entre plataformas, capital privado y automatización, León XIV fija la mirada en una fragilidad que la técnica no elimina y en un poder que, hoy, ya no está principalmente en manos de los estados.