León XIV prepara su primer gran viaje a España tras chocar con Trump y denunciar el tecnofascismo de Silicon Valley

El papa, elegido en mayo, llega a España tras meses marcando perfil propio: critica el tecnofascismo, el nacionalismo excesivo, la guerra y el poder privado de la IA.

07 de junio de 2026 a las 17:09h
León XIV prepara su primer gran viaje a España tras chocar con Trump y denunciar el tecnofascismo de Silicon Valley
León XIV prepara su primer gran viaje a España tras chocar con Trump y denunciar el tecnofascismo de Silicon Valley

Primero habló contra el tecnofascismo de Silicon Valley y después chocó con Donald Trump. Ahora León XIV prepara su primer gran viaje europeo con una larga visita a España, un movimiento que llega tras meses en los que ha querido fijar perfil propio sin declararse hombre de partido.

Elegido en mayo, Prevost dedicó 2025 a prepararse antes de salir a escena. No es un detalle menor. Ese tiempo ayuda a entender por qué su desembarco público ha mezclado religión, política internacional y una crítica frontal a algunos reflejos del poder contemporáneo.

El nuevo papa entró en la conversación política sin afiliarse a un bando

El 9 de enero, ante el cuerpo diplomático, León XIV dejó clara una idea de fondo cuando afirmó que los cristianos que viven en la ciudad terrenal no son ajenos al mundo político y buscan aplicar la ética cristiana al gobierno civil.

No hablaba de militancia electoral. En el libro León XIV. Ciudadano del mundo, misionero del siglo XXI, publicado por Debate, respondió a la periodista Elise Ann Allen que no tenía planeado involucrarse en la política partidista y añadió que ojalá la gente de ambos lados del pasillo pudiera escuchar.

Esa combinación entre intervención moral y distancia frente a la política partidista recorre todo su discurso público. De joven, incluso, confesó que pensó dedicarse a la política, un dato que vuelve menos abstracta su forma de entrar en debates que otros pontífices evitaban con más cuidado.

Washington leyó una advertencia donde el Vaticano decía estar hablando de historia

Aquel mismo 9 de enero no se limitó a defender la presencia cristiana en la vida civil. También advirtió de los peligros que entrañan las falsas representaciones de la historia, el nacionalismo excesivo y la distorsión del ideal del líder político.

La reacción llegó pronto desde Washington. La Casa Blanca llamó al nuncio para un franco intercambio de opiniones después de escuchar ese discurso, señal de que la intervención no cayó en terreno diplomático neutro.

Más tarde, al salir de Castel Gandolfo después del verano, llevó esa tensión a un terreno todavía más áspero cuando contrapuso el rechazo al aborto con el trato inhumano a los inmigrantes en Estados Unidos, una frase que tocaba uno de los nervios más sensibles de la derecha religiosa norteamericana.

También habló de guerra, fronteras y de un lenguaje que excluye mientras promete incluir

Además de ese pulso con Washington, León XIV ha defendido la ONU, el derecho internacional y el derecho humanitario, y ha condenado tanto los ataques a civiles como el uso del hambre como arma de guerra.

Después del discurso de enero formuló una de sus frases más duras sobre el clima global. Dijo que la guerra vuelve a estar de moda y que el entusiasmo bélico se extiende, además de denunciar que se había roto el principio asentado tras la Segunda Guerra Mundial que prohibía violar fronteras ajenas por la fuerza.

Ahí aparece una línea coherente con la encíclica publicada hace dos semanas contra el tecnofascismo de Silicon Valley. León XIV ha unido en muy poco tiempo crítica tecnológica, rechazo del nacionalismo excesivo y defensa del derecho internacional, como si viera esas piezas formando parte de un mismo problema político.

Tampoco ha evitado la batalla cultural. Sobre el lenguaje inclusivo, habló de un lenguaje de estilo orwelliano que, al intentar ser cada vez más inclusivo, acaba excluyendo a quienes no se ajustan a las ideologías que lo alimentan, una discusión que conecta con el poder privado de la IA y con su recelo ante los lenguajes que ordenan la realidad desde arriba.

En esa misma línea, advirtió que en Occidente el espacio para la verdadera libertad de expresión se está reduciendo rápidamente. No es una observación aislada. Encaja con su desconfianza hacia los relatos cerrados, los liderazgos idealizados y las versiones de la historia convertidas en arma política.

España recibirá a un pontífice que llega con un mapa mental ya muy definido

Su primer gran viaje a Europa será una larga visita a España, y no llegará como un papa en aprendizaje. Llegará después de haber abierto frentes simultáneos sobre inmigración, guerra, libertad de expresión, nacionalismo y poder tecnológico.

Visto así, el desplazamiento español adquiere otra escala. No será solo una agenda pastoral. También será la llegada de un pontífice que, en apenas unos meses, ha conectado debates religiosos con asuntos que atraviesan parlamentos, fronteras, plataformas digitales y la discusión sobre desarmar la IA.

Hay una paradoja difícil de pasar por alto. León XIV insiste en que no piensa involucrarse en la política partidista, pero sus palabras ya provocaron una llamada de la Casa Blanca al nuncio en Washington y han colocado a España como escenario del primer gran viaje europeo de un papa que ha decidido hablar de poder con nombres reconocibles y conflictos muy concretos.

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