LineShine, el superordenador chino sin GPU, supera los 2 exaflops con 47.000 CPU

China despliega LineShine en Shenzhen con 47.000 CPU nacionales, sin GPU, y logra un rendimiento sostenido superior a 2 exaflops.

22 de mayo de 2026 a las 10:55h
LineShine, el superordenador chino sin GPU, supera los 2 exaflops con 47.000 CPU
LineShine, el superordenador chino sin GPU, supera los 2 exaflops con 47.000 CPU

La carrera por la inteligencia artificial también se libra en el corazón de los superordenadores, y China ha optado por una ruta poco habitual. Frente a las restricciones de Estados Unidos sobre las GPU avanzadas, ha desplegado sistemas basados solo en CPU para cargas de IA y computación de alto rendimiento.

Ahí aparece LineShine, un superordenador vinculado al National Supercomputing Center de Shenzhen y construido íntegramente con procesadores nacionales. Su diseño prescinde de GPU, justo el componente que hoy domina buena parte del entrenamiento y la inferencia en inteligencia artificial.

LineShine nació para hacer dos trabajos a la vez

Huang Xiaohui, subdirectora del centro de Shenzhen, presentó el sentido de esta máquina en una conferencia celebrada el 24 de abril.

"Es una arquitectura integrada capaz de soportar tanto computación de alto rendimiento tradicional como cargas de inteligencia artificial." - Huang Xiaohui, subdirectora del National Supercomputing Center de Shenzhen

La idea importa porque rompe con la división más común de los últimos años, donde muchos centros reservan unas arquitecturas para simulación científica y otras para IA. Aquí ambas tareas conviven dentro del mismo planteamiento técnico.

LineShine reúne 47.000 CPU distribuidas en 92 armarios de cómputo, una escala que da una pista de la ambición del proyecto. El sistema había completado su despliegue y activación a finales de 2025, también según Huang Xiaohui.

El chip LX2 concentra 304 núcleos en ocho clústeres

En la base del sistema está el procesador LX2, un chip Armv9 con dos chiplets. Suma 304 núcleos repartidos en ocho clústeres de 38 núcleos cada uno, una organización pensada para empujar cargas masivas de cálculo sin depender de aceleradores externos.

No es un detalle menor que el chip incorpore unidades Arm SVE y SME para operaciones vectoriales y matriciales. Ese rasgo lo acerca a tareas que hoy suelen asociarse a GPU, porque ahí vive buena parte del trabajo matemático de la IA.

También combina memoria HBM en el propio paquete con memoria DDR5 externa. Esa mezcla busca equilibrar velocidad y capacidad, un compromiso clásico en supercomputación cuando cada cuello de botella acaba multiplicado por decenas de miles de procesadores.

La cifra clave ya no está en la promesa, sino en los exaflops

Sobre el papel, LineShine estaba diseñado para alcanzar 2 exaflops y superar así a El Capitan, el superordenador del Lawrence Livermore National Laboratory, con un rendimiento de casi 1,8 exaflops. La comparación no es menor, porque sitúa el pulso en la primera línea mundial.

Después llegó el dato que cambia el tono del anuncio. Huang Xiaohui dijo que el rendimiento sostenido ya superaba los 2 exaflops, una cifra especialmente observada en este sector porque no describe un pico teórico, sino la capacidad de mantener el trabajo real.

Visto así, la historia de LineShine no gira solo en torno a una nueva máquina. También retrata cómo una restricción sobre GPU ha empujado a levantar un superordenador con 47.000 CPU, 92 armarios y una marca sostenida por encima de 2 exaflops.

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