Los centros de datos terrestres ya consumen más electricidad que países medianos

"La limitante ya no es solo el algoritmo, sino los vatios y los grados centígrados", afirma SpaceX

05 de febrero de 2026 a las 06:05h
Los centros de datos terrestres ya consumen más electricidad que países medianos
Los centros de datos terrestres ya consumen más electricidad que países medianos

El futuro de la inteligencia artificial podría no estar en los enormes centros de datos bajo tensión eléctrica y aire acondicionado extremo, sino allá arriba, flotando en órbita terrestre. SpaceX acaba de anunciar una jugada sin precedentes la adquisición de xAI, la compañía de inteligencia artificial fundada por Elon Musk. La noticia, confirmada en un comunicado escueto, no trae cifras ni detalles financieros, pero sí una visión descomunal. No se trata solo de comprar una empresa. Se trata de rediseñar dónde y cómo se genera el cómputo del futuro.

Una fusión que va más allá de la Tierra

Esta operación no responde al modelo tradicional de adquisición corporativa. SpaceX no busca simplemente integrar tecnología o talento. Busca integrar dimensiones inteligencia artificial, transporte espacial y conectividad global. Es una integración vertical que salta de la atmósfera. El objetivo es claro construir una infraestructura de IA en el espacio, aprovechando los recursos que la Tierra ya no puede ofrecer con suficiencia.

La demanda de cómputo crece a un ritmo exponencial. Cada modelo de lenguaje, cada sistema de visión artificial, cada red neuronal entrenada consume energía a gran escala. Los centros de datos terrestres ya consumen más electricidad que algunos países medianos. Y aún así, según SpaceX, estamos solo al principio. La limitante ya no es solo el algoritmo, sino los vatios y los grados centígrados. Refrigerar miles de servidores genera un coste energético colosal, y las fuentes renovables terrestres no podrán abastecer esta necesidad en el horizonte cercano sin generar impactos ambientales significativos.

El espacio como centro de datos del futuro

La solución que propone SpaceX suena a ciencia ficción, pero sus cálculos son terrenales. Literalmente, fuera de la Tierra. La idea es desplegar una constelación de satélites especializados en cómputo, alimentados por energía solar prácticamente ininterrumpida. En órbita, el sol brilla 24 horas al día, sin nubes, sin noche. El espacio ofrece un recurso energético continuo y limpio, algo que ningún centro de datos en tierra puede igualar.

Estos satélites no serían meros retransmisores. Estarían equipados con hardware de alto rendimiento capaz de ejecutar modelos de IA a escala global. Y aquí entra en juego la infraestructura ya existente Starlink. La red de satélites de comunicaciones no solo serviría para conectar a los usuarios, sino también para interconectar los propios centros de cómputo orbital. Además, los nuevos satélites Starlink V3, diseñados para conectarse directamente con móviles, ya muestran que la tecnología de borde está lista para escalar.

Pero mover hardware al espacio no es trivial. Requiere una revolución en el lanzamiento. Aquí entra Starship, el vehículo espacial de gran capacidad desarrollado por SpaceX. La meta es ambiciosa lanzamientos cada hora, con cada vuelo transportando hasta 200 toneladas. Si se logra, en un solo año podrían enviarse millones de toneladas de carga útil al espacio. Para ponerlo en perspectiva en 2025, el año récord hasta la fecha, se colocaron apenas 3.000 toneladas en órbita.

IA en escala astronómica

Según los cálculos internos de SpaceX, si cada tonelada de satélite puede albergar 100 kilovatios de capacidad de cómputo, un millón de toneladas anuales equivaldrían a 100 gigavatios de potencia de IA añadida cada año. El objetivo final es alcanzar un teravatio anual. Esto significaría multiplicar por diez la capacidad de cómputo global actual dedicada a IA. Y no se trata solo de capacidad, sino de eficiencia. En dos o tres años, asegura SpaceX, será más barato procesar inteligencia artificial en el espacio que en tierra.

La adquisición de xAI no es un movimiento aislado. En marzo de 2025, xAI absorbió una red social clave, integrando así una plataforma con miles de millones de interacciones diarias al ecosistema. Ahora, bajo el paraguas de SpaceX, esa ingente cantidad de datos humanos podría alimentar modelos entrenados en órbita, en tiempo real, con latencias mínimas gracias a la red Starlink. Es un ciclo cerrado datos desde la Tierra, cómputo en el espacio, servicios de vuelta a la superficie.

Falta el manual de instrucciones

Lo más llamativo de este anuncio es lo que no se dice. No hay cifras de la operación, no hay cronograma detallado, no se especifica cómo se financiará ni cómo se regulará una infraestructura de IA fuera del alcance de cualquier jurisdicción terrestre. Tampoco se aclara cómo se resolverán los riesgos de desorbitación, interferencias o fallos en cadena. Pero quizás eso sea lo de menos. SpaceX no está pidiendo permiso. Está dibujando un escenario en el que las reglas aún no existen.

¿Estamos ante la primera empresa verdaderamente transplanetaria? Una corporación que no solo opera en el espacio, sino que traslada funciones críticas de la civilización digital más allá de la atmósfera. La fusión de SpaceX y xAI no es solo tecnológica. Es una declaración de intenciones el futuro del cómputo no está abajo. Está arriba.

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