Los hiperescaladores superarán 800.000 millones en inversión mientras la IA empuja el crecimiento de EE. UU.

El gasto de los cinco mayores hiperescaladores superará los 800.000 millones este año y podría llegar a 1,1 billones en 2025, impulsando el PIB y los beneficios de las grandes tecnológicas.

11 de mayo de 2026 a las 08:19h
Los hiperescaladores superarán 800.000 millones en inversión mientras la IA empuja el crecimiento de EE. UU.
Los hiperescaladores superarán 800.000 millones en inversión mientras la IA empuja el crecimiento de EE. UU.

La inversión en infraestructura digital ha dejado de ser una partida secundaria para convertirse en el motor principal de la economía estadounidense. El gasto de capital de los cinco mayores hiperescaladores superará los 800.000 millones de dólares este año, una cifra que eclipsa el presupuesto destinado a la defensa nacional.

Morgan Stanley proyecta que esta cantidad ascenderá hasta 1,1 billones el próximo ejercicio. Este volumen de dinero representa el 3,3 por ciento del producto interior bruto del país y marca un cambio estructural en cómo se asignan los recursos productivos.

La computación sostiene el crecimiento económico

El producto interior bruto ajustado a la inflación registró un crecimiento anualizado del 2 por ciento en el primer trimestre. Detrás de este dato macroeconómico se esconde una realidad desigual: mientras el consumo personal apenas aumentó un 1,6 por ciento, la inversión en tecnología disparó los indicadores.

La compra de equipos tecnológicos se incrementó un 43 por ciento. El software creció un 23 por ciento y la construcción de edificios para centros de datos un 22 por ciento durante el mismo periodo. Sin esta inyección de capital, la expansión económica habría sido mucho más modesta.

"La inteligencia artificial añadirá 2 puntos porcentuales al crecimiento económico este año." - David Sacks, zar de la inteligencia artificial del presidente Trump

Ernie Tedeschi, economista jefe de Stripe, matiza el impacto real de estas cifras. Calcula que el gasto bruto en informática aportó 1,7 puntos porcentuales al crecimiento total, aunque esta contribución se reduce a 0,4 puntos si se descuentan las importaciones necesarias para mantener la maquinaria.

Las tecnológicas concentran los beneficios bursátiles

Los mercados financieros reflejan esta concentración de poder e inversión. FactSet estima que los beneficios totales del índice S&P 500 crecerán un 27 por ciento en el primer trimestre. Sin embargo, esta media oculta una brecha profunda entre las grandes corporaciones y el resto.

Las siete grandes empresas tecnológicas vieron aumentar sus beneficios un 61 por ciento, mientras que las otras 493 compañías del índice solo registraron un alza del 16 por ciento. La demanda de unidades centrales de procesamiento para centros de datos impulsó incluso a Intel, cuyas acciones superaron su máximo histórico del año 2000.

Este fenómeno tiene repercusiones globales inmediatas. El superávit comercial de Taiwán alcanzó el 24 por ciento de su producto interior bruto gracias a la exportación de semiconductores. En Corea del Sur, el índice bursátil Kospi subió un 78 por ciento este año, sostenido por la misma dinámica de demanda de chips.

La eficiencia tecnológica reduce la participación laboral

La productividad no se traduce automáticamente en mejores salarios para la fuerza laboral. El Departamento de Trabajo informó que la remuneración laboral creció un 3,1 por ciento anualizado en el primer trimestre, pero se redujo un 0,5 por ciento tras ajustar por inflación.

La situación es aún más clara al observar la distribución de la riqueza generada. La participación de los trabajadores en la producción total del sector empresarial descendió al 54,1 por ciento. Se trata del nivel más bajo registrado desde 1947.

Las empresas justifican parte de esta reestructuración mediante la automatización. Compañías como Coinbase y Snap anunciaron despidos citando explícitamente la eficiencia de la inteligencia artificial. Una encuesta de Gallup indica que el 23 por ciento de los empleados en empresas que adoptan esta tecnología espera la desaparición de sus puestos en cinco años.

A pesar de estos temores, los anuncios de despidos en el sector privado se encuentran por debajo de los niveles registrados hace un año. La destrucción de empleo no es masiva en términos absolutos, pero la ansiedad sobre la obsolescencia profesional se extiende.

Treinta y tres condados concentran el 72 por ciento de los centros de datos en Estados Unidos. La riqueza digital se acumula en territorios muy específicos, lejos de la distribución equilibrada que caracterizó a otras eras industriales.

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