Wikipedia cumple 25 años como uno de los proyectos culturales más ambiciosos y democráticos en la historia de internet. Un cuarto de siglo de conocimiento libre, construido palabra a palabra por voluntarios anónimos, ahora se encuentra en un cruce de caminos. La inteligencia artificial ha entrado en escena con fuerza, y con ella, una pregunta urgente: ¿cómo mantener viva una enciclopedia mundial que millones dan por sentada, pero que cuesta millones mantener?
El motor oculto de la inteligencia artificial
Cuando interactúas con un chatbot, preguntas a un asistente virtual o recibes una respuesta instantánea de un buscador, es muy probable que parte de esa información haya pasado por un artículo de Wikipedia. No como cita, no como enlace, sino como materia prima. Los modelos de inteligencia artificial necesitan datos de calidad, y Wikipedia es uno de los repositorios más confiables y estructurados del planeta.
Sus 65 millones de artículos, distribuidos en más de 300 idiomas, son un tesoro para entrenar algoritmos. Son textos redactados por humanos, revisados, enlazados y jerarquizados. No es ruido, es conocimiento depurado. Y eso vale. Mucho. Tanto que ahora empresas como Google, Microsoft, Meta, Amazon, Perplexity y Mistral AI no solo consumen ese contenido, sino que empiezan a pagar por usarlo a gran escala.
Wikimedia Enterprise: el puente entre el conocimiento libre y la IA de pago
En 2021, la Fundación Wikimedia lanzó una herramienta poco conocida pero crucial: Wikimedia Enterprise. No es una versión premium de Wikipedia para el público, sino un servicio comercial dirigido a empresas que necesitan acceso masivo, rápido y estructurado a los contenidos. Es como tener una autopista de datos en lugar de un sendero de montaña.
Antes, cualquier compañía podía extraer información mediante la API pública, pero con limitaciones técnicas y éticas. Ahora, con el auge de la IA, esa demanda ha crecido exponencialmente. Las solicitudes se multiplican, los servidores se saturan, y los costes de mantenimiento se disparan. Tradicionalmente financiada por donaciones ciudadanas, la fundación ve ahora una oportunidad para repensar su modelo económico.
Lane Becker, director senior de ingresos de Wikimedia, lo tiene claro.
"Wikipedia es un componente crítico del trabajo de estas empresas tecnológicas que necesitan averiguar cómo apoyar financieramente"
Un equilibrio frágil entre lo gratuito y lo imprescindible
El conocimiento en Wikipedia sigue siendo libre. Nadie paga por leerlo. Pero las empresas que lo utilizan para entrenar modelos de IA a escala industrial ya no pueden tratarlo como un recurso infinito y sin costo. El uso intensivo requiere infraestructura, y eso se paga.
Microsoft, Perplexity y Mistral AI se han unido al programa en el último año. Meta y Amazon ya colaboraban, aunque sin anuncio público. Todos ellos pagan por una versión optimizada de los datos, con formatos estructurados, mayor velocidad de acceso y funcionalidades personalizadas. Es un intercambio claro: valor por valor.
Tim Frank, vicepresidente corporativo de Microsoft, lo resume con un matiz importante:
"Juntos, estamos ayudando a crear un ecosistema de contenido sostenible para el internet de la IA, donde los colaboradores son valorados"
No se trata solo de dinero. Es una declaración de principio: los humanos que construyen conocimiento deben estar en el centro, incluso cuando las máquinas lo repitan, lo amplifiquen o lo transformen.
La humanidad detrás de los bytes
Detrás de cada artículo, de cada edición, hay una persona. Wikipedia no es generada por algoritmos. Escriben profesores, estudiantes, jubilados, entusiastas de la astronomía, traductores, biólogos aficionados. Alrededor de 250.000 voluntarios mantienen viva la enciclopedia, sin salario, guiados por una ética del conocimiento compartido.
En una era donde la IA puede imitar, resumir e incluso inventar, el conocimiento impulsado por humanos se convierte en un bien escaso y valioso. Selena Deckelmann, directora de Producto y Tecnología de Wikimedia, lo dice con fuerza:
"Wikipedia demuestra que el conocimiento es humano y el conocimiento necesita humanos. Especialmente ahora, en la era de la IA, necesitamos el conocimiento impulsado por humanos de Wikipedia más que nunca"
¿Un nuevo modelo para internet?
Lo que está ocurriendo con Wikipedia podría marcar un antes y un después. Si las grandes empresas de tecnología empiezan a pagar por usar contenido de calidad creado de forma colaborativa, ¿por qué no extender este modelo a otros espacios? Blogs, foros, archivos históricos, bases de datos científicas… todo podría revalorizarse en una web que ha vivido décadas bajo el lema 'todo gratis'.
La estrategia de Wikimedia no es una salida comercial. Es una apuesta por la sostenibilidad. Por garantizar que, en 25 años más, alguien pueda seguir consultando un artículo sobre el cambio climático, la historia del arte o la física cuántica, sabiendo que fue escrito por una persona real, no por una máquina entrenada en datos huérfanos.
En el fondo, esta historia no trata solo de APIs o ingresos. Trata de reconocimiento. De equilibrio. Y de la posibilidad, por fin, de que internet aprenda a valorar lo que no se puede generar automáticamente: la curiosidad humana.