Mercer: el 98 % de CEOs ya rediseña sus empresas con IA y el 99 % espera despidos en dos años

La encuesta a 825 directores ejecutivos en EE. UU. muestra que la IA ya impulsa cambios organizativos masivos, mientras cae el bienestar laboral y crece el temor a recortes.

31 de mayo de 2026 a las 12:59h
Mercer: el 98 % de CEOs ya rediseña sus empresas con IA y el 99 % espera despidos en dos años
Mercer: el 98 % de CEOs ya rediseña sus empresas con IA y el 99 % espera despidos en dos años

La inteligencia artificial ya no aparece en las empresas como una promesa lejana, sino como una palanca de reorganización inmediata. En Estados Unidos, Mercer preguntó a 825 directores ejecutivos y encontró una cifra que resume el momento el 98 % ya trabaja en grandes cambios organizativos ligados a la inteligencia artificial.

Lo llamativo es que esa carrera convive con una inquietud laboral cada vez más visible. El 99 % de esos directores ejecutivos espera que la inteligencia artificial provoque despidos en los próximos dos años, mientras algunos directivos ya usan chatbots para decidir a qué empleados cortar primero.

Prosperar en el trabajo ya no significa lo mismo

En 2024, el 66 % de los empleados encuestados decía prosperar en su entorno laboral. Ahora esa cifra cae al 44 %, una bajada que convierte la adaptación tecnológica en una experiencia mucho menos lineal de lo que suelen sugerir los discursos corporativos.

Más del 20 % de los empleados reconoce que está insatisfecho con su trabajo, pero cree que no tiene otra opción y seguirá en su empresa durante los próximos 12 meses. No es entusiasmo, sino permanencia por falta de margen.

También aparece otra fractura menos visible y muy concreta. El 35 % de los empleados consideraría abandonar su organización si percibe un acceso desigual a las herramientas o a la formación en inteligencia artificial.

Las empresas quieren rediseñar el trabajo, pero no dominan la mezcla

Una mayoría de encuestados, el 63 %, cree que rediseñar el trabajo para incorporar inteligencia artificial y automatización generará mayores beneficios. La idea suena ordenada sobre el papel, pero choca con un dato incómodo solo el 32 % afirma que la plantilla puede combinar de forma óptima capacidades humanas y de las máquinas.

Esa distancia importa porque revela una paradoja muy empresarial. Casi todos quieren rehacer procesos, pero apenas uno de cada tres cree que la organización sabe mezclar bien a las personas con los sistemas automáticos.

Ahí encaja una discusión que ya había asomado en el debate sobre IA y empleo, donde la automatización no aparecía solo como una ayuda de productividad, sino también como un criterio para redistribuir tareas, poder interno y estabilidad laboral.

Recursos humanos escucha las emociones y a la vez vigila más

Los departamentos de recursos humanos también reflejan esa tensión. El 49 % considera crítico incorporar los sentimientos de los trabajadores junto a los datos de comportamiento para gestionar la mano de obra.

Sin embargo, la respuesta no apunta solo a conversaciones más finas. El 44 % considera necesario incluir plataformas de vigilancia permanente para disminuir el agotamiento laboral, y el 43 % apuesta por chatbots de inteligencia artificial con el mismo objetivo.

La escena tiene algo de contradicción cotidiana. La empresa quiere medir mejor cómo se siente la gente, pero una parte relevante de esa medición pasa por observarla más y por delegar parte del cuidado en sistemas automáticos, una combinación que no siempre inspira descanso.

Ese cruce entre seguimiento continuo y gestión algorítmica recuerda la vigilancia algorítmica en el trabajo, donde el control se presenta como apoyo mientras amplía la cantidad de decisiones que una plataforma puede sugerir o condicionar.

El recorte ya no es una hipótesis estadística

A principios de 2026, la pérdida de empleos en el sector tecnológico supera los 100.000, y la inteligencia artificial figura como factor determinante en la mayoría de los casos. La encuesta de Mercer, vista junto a esa cifra, deja de parecer un ejercicio de expectativas y empieza a sonar a fotografía de una transición en marcha.

La pregunta ya no es si las empresas van a cambiar, porque el 98 % afirma que ya lo está haciendo. La pregunta es qué ocurre cuando casi todos anticipan despidos, solo el 32 % cree resuelta la colaboración entre personas y máquinas, y el bienestar en el trabajo cae del 66 % al 44 %.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía