Meta teme llegar tarde a la IA agéntica: Zuckerberg admite que la adaptación no va al ritmo que quiere

Zuckerberg reconoció en una reunión interna que Meta teme no adaptarse a tiempo a la ventaja de la IA agéntica, tras recortar 8.000 empleos y reasignar 7.000 trabajadores.

05 de julio de 2026 a las 14:52h
Meta teme llegar tarde a la IA agéntica: Zuckerberg admite que la adaptación no va al ritmo que quiere
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Meta teme llegar tarde a la carrera que más dinero está absorbiendo en Silicon Valley.

Mark Zuckerberg, consejero delegado de la compañía, admitió el pasado jueves en una reunión interna que el grupo teme no adaptarse con suficiente rapidez a la ventaja que empieza a dar la inteligencia artificial agéntica. También reconoció ante su plantilla que la reorganización no había sido tan “limpia” como esperaba.

La prisa ya cuesta miles de empleos

A principios de año, Meta despidió al 10% de su plantilla, unas 8.000 personas, y reubicó a otros 7.000 trabajadores en equipos de inteligencia artificial. El movimiento retrata una empresa que no solo gasta más, sino que cambia de sitio a buena parte de su gente para no quedarse atrás.

La ansiedad interna tiene incluso una frase de oficina. Algunos empleados afirman que trabajan “en el gulag”.

Detrás de esa sensación hay una escala difícil de ignorar, porque Meta invirtió más de 14.000 millones de dólares el año pasado en una operación para ganar la carrera de la inteligencia artificial y ahora prevé dedicar hasta 145.000 millones este año a infraestructura. En paralelo, las grandes tecnológicas ya gastan más de 700.000 millones de dólares en este terreno, una cifra que convierte cada retraso en un problema mucho más caro.

Zuckerberg admite que la adaptación no llega al ritmo que quiere

El mensaje más revelador no salió de una campaña pública, sino de puertas adentro. Zuckerberg trasladó a sus directivos y a la plantilla que la principal preocupación consistía en no actuar con la rapidez necesaria ante las ventajas de la inteligencia artificial agéntica.

Esa presión encaja con un patrón que ya apareció en recortes y reasignaciones a IA, donde la compañía movió personal hacia las áreas que considera más decisivas. Cuando una empresa del tamaño de Meta habla de velocidad, en realidad habla de tiempo, dinero y organigramas al mismo tiempo.

El optimismo interno depende de una herramienta ajena

Hay otro detalle que introduce una contradicción incómoda. Los directivos de Meta apoyaron parte de su optimismo en Claude Code, una herramienta externa de Anthropic.

No resulta un matiz menor, porque una de las mayores apuestas de la compañía para justificar retornos rápidos mira hacia un producto que no controla. Esa dependencia parcial recuerda hasta qué punto la carrera actual mezcla competencia directa y apoyo cruzado, algo que también asoma en el avance de Claude Code dentro del desarrollo de software.

Meta espera obtener beneficios significativos de estas inversiones en una horquilla de tres a seis meses. Es un plazo corto para una apuesta de hasta 145.000 millones de dólares y, precisamente por eso, la inquietud de Zuckerberg suena menos a consigna y más a reloj en cuenta atrás.

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