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Microsoft ya no habla solo de inteligencia artificial. Habla, sobre todo, de capacidad para sostenerla.
La cifra que mejor retrata ese cambio asciende a 175.000 millones de dólares en gasto de capital previsto para este año. No es un apunte contable más, sino la base física de una carrera en la que los modelos dependen de chips, energía y centros de datos tanto como de algoritmos.
Azure creció al 43% mientras la infraestructura seguía apretada
En el trimestre cerrado en junio, la compañía añadió 31 nuevos centros de datos y elevó a 88 el total del año, además de sumar un gigavatio adicional de potencia. Amy Hood, directora financiera de Microsoft, resumió el cuello de botella con una frase breve.
"Todavía hay restricciones en el sistema" - Amy Hood, directora financiera de Microsoft
No es un matiz menor. Dos tercios de ese gasto de capital van a activos de vida corta, sobre todo chips, una señal de hasta qué punto el negocio depende de piezas que envejecen rápido y obligan a reinvertir casi sin pausa.
Mientras tanto, Azure creció un 43% interanual en el último trimestre.
Microsoft anticipa otro 45% para el trimestre en curso, y el negocio de Azure ya superó los 100.000 millones de dólares de ingresos en el último ejercicio fiscal. Ese tamaño ayuda a entender por qué la empresa intenta ensanchar la oferta de modelos y no quedar atada a un único proveedor, como ya se veía en modelos propios en Azure.
Satya Nadella quiere que cada cliente elija su mezcla de modelos
La relación con OpenAI sigue siendo central, pero ya no explica por sí sola la estrategia de Microsoft. La empresa posee un 27% del accionariado de OpenAI y sus acuerdos comerciales con la firma aportaron 24.000 millones de dólares en ingresos durante el último ejercicio fiscal cerrado en junio.
Satya Nadella, consejero delegado de Microsoft, plantea el debate en términos de autonomía empresarial.
"Cada empresa debe tener el control de su propio destino" - Satya Nadella, consejero delegado de Microsoft
Esa idea encaja con un escaparate mucho más amplio que hace un año. Microsoft cuenta con más de 11.000 modelos en Azure, con desarrollos de OpenAI, Anthropic, Mistral y xAI, y el número de clientes empresariales que usa modelos de varios proveedores se ha multiplicado por cinco desde principios de año.
Ahí aparece una escena nueva en la nube corporativa. Durante años, muchas empresas buscaban una sola plataforma dominante, pero ahora prefieren combinar herramientas, comparar costes y repartir dependencias, un movimiento parecido al que ya había tomado forma en el trabajo con varios LLM.
Copilot ya vende 30 millones de licencias de pago
La infraestructura sería una historia incompleta sin el producto que la convierte en ingresos visibles para las empresas. Microsoft 365 Copilot ha superado los 30 millones de licencias de pago, diez millones más que en el trimestre previo.
Además, el número de organizaciones con más de 50.000 licencias de Copilot se ha multiplicado por más de siete en el último año. En ese grupo figuran AstraZeneca, Boeing, Infosys, Koch y Procter and Gamble.
El salto también ayuda a leer el conjunto de las cuentas. La facturación total de Microsoft alcanzó 331.000 millones de dólares en el último año fiscal, un 18% más, y la compañía dice contar con una cartera de ingresos futuros contratados de 678.000 millones.
Esa última cifra convive con una tensión bastante terrenal. Microsoft vende más nube, más licencias y más acceso a modelos, pero al mismo tiempo reconoce restricciones en el sistema y dedica dos tercios de su gasto de capital a chips que caducan rápido.