Microsoft ha desactivado 15 funciones clave mediante IA en Windows 11, aunque los usuarios no las usen

"No es anti-Windows, lo que no le gusta es la dirección que está tomando"

18 de enero de 2026 a las 17:05h
Microsoft ha desactivado 15 funciones clave mediante IA en Windows 11, aunque los usuarios no las usen
Microsoft ha desactivado 15 funciones clave mediante IA en Windows 11, aunque los usuarios no las usen

Microsoft ha lanzado una ofensiva silenciosa. No con cohetes ni tanques, sino con algoritmos. Desde hace meses, la compañía está inyectando inteligencia artificial en cada rincón de Windows 11, como si la IA fuera un jarabe milagroso para todo lo que antes funcionaba bien. Menú de inicio, barra de tareas, buscador, navegador, sistema operativo entero. Todo parece destinado a convertirse en un escenario para demostraciones de IA, aunque los usuarios digan lo contrario. Y lo dicen. Con fuerza. Con herramientas. Con rebeldía.

La rebelión del usuario común

En medio de este pulso tecnológico ha surgido una herramienta llamada Winslop. No es un virus, ni un hackeo. Es una respuesta. Un botón de resistencia disfrazado de aplicación. Su objetivo es claro: borrar la IA de Windows 11. No modificarla. No ajustarla. Eliminarla. Como si nunca hubiera estado allí.

Su creador no se presenta como un enemigo de Windows. Al contrario.

"No es anti-Windows, de hecho afirma que le gusta la plataforma, lo que no le gusta es la dirección que está tomando"

Este matiz importa. No es odio al sistema. Es desencanto con la deriva. Como cuando ves a un amigo tomar un camino que sabes que lo alejará de sí mismo.

Winslop no es solo un programa, es un manifiesto técnico. Al ejecutarlo, el usuario se encuentra con una interfaz que evoca a las versiones clásicas de Windows. Nada de efectos de cristal ni animaciones fluidas. Aquí se vuelve a lo funcional. Y en ese entorno, con solo unos clics, se desactiva toda la parafernalia de inteligencia artificial que Microsoft ha ido cosiendo al sistema.

Lo que la IA hace —y estropea— en Windows 11

¿Qué significa exactamente eliminar la IA? No es solo quitar un icono. Es recuperar el control. Winslop permite desactivar Copilot, ese asistente omnipresente que aparece en la barra de tareas como un invitado no deseado. Es capaz de ocultar los enlaces patrocinados en el menú de inicio, eliminar el histórico de actividad, desactivar el trackeo de localización y apagar Windows Recall, la función que graba todo lo que haces en pantalla en busca de patrones.

También entra a fondo en el navegador. Evita que Microsoft Edge se imponga como predeterminado. Desconecta la búsqueda de Bing integrada en el sistema. Y borra anuncios de todo tipo, porque en este nuevo Windows, hasta el menú de inicio parece un tablón de publicidad.

La lista de funciones que Winslop desactiva es tan larga como reveladora: transparencias, efectos visuales, grabación automática de juegos, rastreo de uso, notificaciones intrusivas. No es solo IA. Es bloatware. Es control. Es la sensación de que el sistema ya no es tuyo.

Una tendencia que va más allá de una sola herramienta

Winslop no está sola. Existe otra herramienta llamada RemoveWindowsAI, con un propósito casi idéntico. Dos proyectos independientes, surgidos en paralelo, apuntando al mismo objetivo. Que aparezcan múltiples soluciones para el mismo problema no es casualidad: es un síntoma.

Cuando los usuarios empiezan a desarrollar sus propias herramientas para deshacer los cambios que una empresa impone, algo falla. Y no es un fallo técnico. Es un fallo de empatía. Microsoft parece estar tan obsesionada con demostrar que puede integrar IA en todo, que ha olvidado preguntar si los usuarios quieren que lo haga.

  • ¿Quieres que tu PC grabe todo lo que haces para ofrecerte sugerencias inteligentes? No.
  • ¿Quieres que la barra de tareas te recomiende productos? No.
  • ¿Quieres que el sistema ralentice el apagado para ofrecerte publicidad? Tampoco.

Las respuestas están claras. Pero Microsoft sigue adelante. Como un tren sin frenos.

El precio de la obsesión por la IA

El impacto no es solo técnico. Es cultural. Hasta fabricantes como Dell, con décadas de alianza con Microsoft, están ajustando su discurso. Ya no promueven los nuevos PC como máquinas potentes o fiables. Ahora los venden como dispositivos con IA. Como si eso fuera suficiente para convencer a alguien de pagar más.

Pero los usuarios no son tontos. Saben que muchas de esas funciones de IA consumen recursos, ralentizan el sistema, consumen batería y comprometen la privacidad. Y sobre todo, saben que no las usan. Para la mayoría, Copilot es un icono más que un asistente. Windows Recall, una amenaza más que una ayuda.

Microsoft corre el riesgo de convertirse en el Steve Jobs del 2008, pero al revés. Aquel defendió el iPhone diciendo que la gente no querría un teclado físico. Hoy, Microsoft parece decir que la gente no necesita privacidad, velocidad o control. Que lo que necesita es más IA. Y los hechos indican lo contrario.

El futuro no es inevitable

Winslop no es una solución definitiva. Es una protesta. Una forma de decir: este sistema operativo era nuestro, y no vamos a dejar que lo conviertan en un escenario publicitario con algoritmos.

Y tal vez, esa sea la lección más importante. Tecnología no significa progreso si no viene acompañada de libertad. Integrar IA no es un logro en sí mismo. Lo es cuando mejora la experiencia sin imponerse. Sin rastrear. Sin anunciar.

Windows 11 podría haber sido una evolución elegante. En cambio, se está convirtiendo en un campo de batalla. Y los usuarios, armados con herramientas como Winslop, están diciendo: aquí nos paramos.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía